SPHINX “Sphinx” (2001)

¡ Comparte esta noticia !

sphinx_sphinxTras largos años de conciertos, maquetas y cambios de formación, este grupo de Cádiz consiguió un contrato con Fonomusic y nos han dejado alucinados con este disco: “Sphinx”. La increíble fuerza compositiva del líder y vocalista de la banda, Manuel Rodríguez, me hace estar completamente segura de que este grupo va a llegar muy lejos. Sus letras, cantadas en castellano, encierran todo un mundo de sentimientos, de humanidad, de maldad superada con esperanza. Un heavy tan clásico y tan nuevo y fresco al mismo tiempo te hará no poder parar de escuchar el disco. Lo que primero me llamó la atención fue la voz. Al principio no me gustó nada. Supongo que estoy tan acostumbrada a los tradicionales grititos heavies que me cerré un poco. Pero a medida que avanzaba el disco en mi mini-cadena me iba atrayendo más esa voz tan peculiar, tan cambiante, con un registro tan amplio, que va desde los graves más graves hasta los agudos más chillones. Es una voz que a medida que la escuchas se te hace más agradable al oído, más pegadiza. Que engancha, vamos.

En cuanto a músicos, con Justi Bala y Santi Suárez a las guitarras, Andrés Duende al bajo y Carlos Delgado a la batería pienso que han conseguido una formación bastante buena. La verdad, y no sé si esto será bueno o malo, es que se parecen bastante a Maiden. Pongamos como ejemplo el cuarto tema, “Sueños Perdidos”, que cuenta con unas partes instrumentales que indiscutiblemente son Iron Maiden: sus riffs, su batería, los solos, el bajo… O “Alma sin paz”, cuya intro de guitarra te va a sonar muchísimo, aunque luego cambia, dándole un estilo muy personal, muy Sphinx. En fin, a mí me mola porque hoy en día hay pocos grupos que hagan esto, ya que todos tiran más hacia el metal alemán. Pero no sé si será demasiado descarado.

Aun así, suenan muy frescos y muy cañeros. Desde el primer corte, “Ángel sin piedad”, se ve la batería atronadora, los originales coros, las fugaces y cañeras guitarras y, por supuesto, la voz. Y si no, escuchemos su primer single, “Condenado a vivir”. ¡Una bomba! Comienza con un ruido de accidente de coche y, acto seguido, con la guitarra y la batería dando caña. La melodía de la voz en esta canción es buenísima, en general, la calidad del tema, que se pega de una forma increíble y sin quererlo te pasas el día tarareándola. O la canción que más me gusta a mí personalmente, “La muerte sobre un papel”, que hermosa y sutilmente, trata el tema de la droga. Me encantan sus punteados (muy a lo Maiden) y los coros. Y sobre todo la forma que tiene Manuel Rodríguez de jugar con su voz, dándole una cantidad de matices casi infinita.

Luego escuché atentamente la balada, con una letra algo deprimente y melancólica, acentuada de nuevo por la voz, dándole más sentimiento si cabe. Con guitarras acústicas y arreglos de teclado. Muy bonita. También empieza medio balada “La tierra del mal”, pero goza de partes muy potentes a medio tiempo y otras ya más rápidas. Muy buena. Y ya no hablemos de la última, la que le da nombre al disco. Hay que escucharla.

Si os gusta lo clásico pero con la frescura y los matices de hoy, las buenas guitarras, la batería cañera y las letras sentidas y melancólicas ya sabéis que este es vuestro disco. Estoy ansiosa por ver cómo será su segundo disco.

Clara González Lobo