El Metal Extremo, en su sentido más amplio, goza de muy buena salud en nuestro país vecino, Portugal. Encabezando desde hace años esa vertiente Moonspell (los más conocidos fuera de las fronteras lusas), aunque no hay que quitar mérito a otras formaciones más subterráneas como el caso de Filii Nigrantium Infernalium… Con el debut de The Spektrum podemos añadir sin ninguna duda ese nombre a la buena lista de bandas oscuras y extremas de Lusitania.
The Spektrum se formaba por un grupo de amigos en la pequeña ciudad portuguesa de Leiria en octubre de 2005. En esos inicios estaban en la banda: Ricardo Pedrosa “Dyrion” (voz), los guitarristas David Sousa “Engraved” y Joseph “Abigor”, Emanuel Sousa “Zouzahammen” (bajo) y Luciano “Lulu” (batería). En un primer momento practicaban Thrash Metal, pero en enero de 2006 decidían cambiar su estilo a un Metal más melódico, en parte por la incorporación a las teclas de Samuel “Samnu”.
En mayo de 2006 el batería Lulu dejaba el grupo, pasando el teclista Samnu a ocupar el puesto libre tras los tambores y platos, encargándose de la labor de los teclados, junto a la guitarra, Abigor. El quinteto decidía en julio de 2006 grabar su primera demo, “Marching Through The Darkness”, editándola en octubre de 2006. Llevándole a tocar por diversos puntos de la geografía portuguesa, incluidos festivales, y realizando algunos conciertos por España.
En el verano de 2007 The Spektrum comenzaron a pre-producir su primer álbum en su propio estudio, para más tarde, a finales de 2007 grabar el disco en Medusa Lab Studios, junto a los productores Dikk (guitarra de WitchBreed) y João “Ares” Pedro (bajista de WitchBreed, ex-Moonspell, Filii Nigrantium Infernalium). Siendo finalmente masterizado por el reconocido músico y productor Waldemar Sorychta. A comienzos de 2009 firmaban por los austriacos de NoiseHead Records y por fin el debut de los portugueses veía la luz en abril de 2009.
Digamos que la música de los cinco jóvenes portugueses se puede etiquetar como Dark & Death Metal melódico, aunque en sus composiciones también se puedan escuchar influencias del Black Metal (¡esa voz de Dyrion!), Doom Metal e incluso Gothic Metal. Lo que más me ha gustado es el aura y ambientes oscuros que crean y dotan a cada una de sus composiciones, destacando en ellas las limpias guitarras melódicas, melancólicas y nostálgicas, y la voz rasgada y gutural de Dyrion. Esas buenas características se pueden percibir totalmente, tras la muy conseguida introducción épica de teclas “Hymns Of Doom”, en los temas “The Angels Set Our Future Appart”, “Embracing The Dark” (con respaldo vocal de Peter Slaughter, bajista de Echoes Of The Fallen Messiah) y “Lost In Time”, en donde las teclas le hacen ganar en ambientación. Estando esas tres canciones entre las mejores del trabajo.
Cuando llego al ecuador de la grabación y escucho la más cañera “Nenphilis”, pienso que el disco será bastante homogéneo, sin arriesgar apenas y siguiendo las pautas de los primeros temas, pero nos encontramos con “The Awakening”, donde la pequeña aportación de Ruby Roque (WitchBreed, ex–Extreme Attitude) le da con su voz femenina un nuevo aire a la canción, como también lo hace en la siguiente, “Drowned In Sadness”, de comienzo, partes y ambientes melódicos y de ensueño.
“Tomorrow Dies” (normal y corriente, sin destacar de las anteriores, al menos para mi), “A Cursed Existence” (lo mejor la musicalidad en la recta final) y la melódica “Eternal Fear” (realizando las teclas un buen papel en la canción) son los tres últimos cortes del CD, siguiendo las pautas del grueso del disco, el cual alcanza una duración menor de cuarenta y cinco minutos, pensando que es más que correcta para no llegar a hacerse pesado.
A ver cómo crecen y progresan los lusitanos, al menos en su primera carta de presentación, “Daemonicus Awakening”, se perciben buenos detalles y no es un álbum simple ni del montón.
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Starbreaker
