Ya lleva bastantes meses en el mercado el trabajo editado por Pies Records de los extremeños, que ni publican su primer trabajo ni son unos recién llegados.
Anteriormente el grupo (nacido en 1991) editó en 1995 su primer larga duración autoeditado y titulado “Flujo de antropina” y cinco años después “El desenkanto del ruínseñor”, autoproducido y distribuido por la banda. Luego, tras actuar con Rosendo, Platero y Tú, Mägo de Oz…, entre otros, ficharon por la compañía madrileña y graban este disco en los estudios el Cielo de la capital del país producido por V. Manolo Arias (Ñu, ex Muro, Los Motores, Niagara…).
A uno le viene una y otra vez a la cabeza, cuando escucha el disco, a sus vecinos Extremoduro, especialmente por la voz cazallera de Vito Iñiguez y por las letras (de la mano del vocalista) en plan “poético” y al estilo de Robe. Acompañan al personal cantante del parche el guitarrista Mario Santos (fundador y único miembro, junto a Vito, que queda de los comienzos del grupo), el baterista Manolo Peña, el bajista Miguel Álvarez y el guitarrista Alberto David.
Rock hispano (lo catalogan como urbano) con letras intimistas y personales en las coplas (con algunas ya registradas en sus anteriores grabaciones), que conforme van sucediéndose en el reproductor uno llega a la conclusión que demasiadas canciones grabadas (quince en total) sin nada destacable, llegando a hastiar. Incluso las numerosas colaboraciones de conocidos músicos (en su mayoría) no aportan nada reseñable ni que atraiga en la escucha: bastantes participaciones de componentes de Mägo de Oz en las canciones “Como tantos”, con ¿“voces”? de Txus y solo de guitarra acústico de Frank; “Cuadro sin subasta” (con letra sobre los niños mendigos), solos de guitarra de Carlos; y “Entre sábanas”, violín de Mohamed y flauta de Fernando, quizás de lo poco que se puede salvar de todas las colaboraciones. Otros que participan son Fernando Madina (Reincidentes), con voces en “Algunos gustos”; Mar Hernanz voces en “A mi aire (komo un pez)” (no sé si acaso hecho o no, pero la música que acompaña al último párrafo es muy parecida al final de “Starway to Heaven” de Led Zeppelin) y también diría que corta intervención en “Entre sábanas” (aunque en los créditos no consta); el guitarrista y productor Manolo Arias guitarras acústicas, y solo final en “Sobre los cristales de mi pecho” (con una parte de la letra tomada del poema “Soneto” de Antonio López), y coros junto a Óscar Marañón (ingeniero de sonido) y Daniel Aller (Ars Amandi) en “Todo es más sencillo”, versión de Leño que no me convence y que cierra el CD.
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Starbreaker
