El primer disco de los extremeños (de Montijo, Badajoz, para más señas) Sheratán se titula como el primer disco de los añorados Santa de la malograda Azuzena Dorado y Jerónimo Ramiro. Aquel disco estaba cargado de temas de un salvaje y potente Heavy Metal y éste de los pacenses no se queda muy desencaminado.
Los cimientos de Sheratán comienzan en 1992, cuando Sergio Rodas (guitarra y voz) y David Romero (guitarra) crean una serie de temas que luego serán grabados en una maqueta, “Rompe con todo” (1994), bajo el nombre de Geisha, junto a David Delgado (bajo) y Juanma Dorado (batería). Siguieron grabando más maquetas: “Más allá de lo absurdo” (1996), dejando atrás el Heavy Rock urbano de la primera grabación para dotar a sus composiciones de Hard Rock melódico; haciendo Rock Progresivo en las siguientes dos demos “En la laguna del olvido” (1998) y “El último adiós” (2000), que supuso la última grabación bajo el nombre de Geisha.
En el invierno de 2002 los dos guitarristas que formaron Geisha retoman la composición conjunta, y de nuevo junto a la base rítmica de la anterior etapa graban en su local de ensayo, resultando la primera maqueta bajo el nombre de Sheratán “Resurreción” (2003). El Sello charro Akeloo escucha la demo y les propone editar su disco debut, que fue compuesto, producido y grabado por la pareja de guitarristas (Sergio Rodas y David Romero) en “Cucaracha Estudios” durante el otoño de 2005, y mezclado y masterizado por el dúo en “La Guarida del Oso” durante las navidades de 2005. Ejemplo deberían tomar muchos grupos, tanto los que quieren grabar su primer disco como los que llevan ya unos cuantos, y es que con pocos medios se puede obtener un buen resultado cargado de fuerza y energía, aunque lógicamente mejorable.
Si con el comentario al disco de los catalanes Regresión, dijimos que la Discográfica Akeloo tenía un buen grupo y deberían cuidarlo, en esta ocasión opino de la misma manera. Los de Montijo han conseguido un disco homogéneo con once temas que se asientan sobre riffs cañeros respaldados por la base rítmica logrando un atrayente Heavy/Power (tanto clásico, como europeo) Metal inspirado en grandes bandas como Judas Priest, Accept, Helloween… pero también sonando a grupos más actuales, como en ciertos riffs a Iced Earth, y de nuestro país en ocasiones nos recuerdan a Tierra Santa, Saratoga de la era Leo, aunque quizás no tan repetitivos como los riojanos, ni tan a piñón fijo como los temas más heavies de los madrileños, y eso se agradece. Las composiciones de Rodas y Romero están cargadas de enérgicos riffs y solos muy heavy metaleros como en los dos temas que abren el disco, “Sueño inmortal” y “El beso del mal” (con coros guturales que suenan bajos, al igual que en “Sacrificio o salvación”, o casi imperceptibles como en “La soledad de un reino”), dos de las mejores canciones del álbum, junto a otras grandes composiciones como “En nombre de Dios”, “Condenado” (ambas de los temas más significativos de su primera maqueta vueltos a grabar), o “Princesa oscura” (una mezcla de Power Metal europeo con Yngwie Malmsteen, como grupo). El disco se deja escuchar con mucho agrado, ya que logran una estupenda mezcla de potentísima música con melodía, incluída la voz de Sergio, aunque con algunos tonos agudos que para mi sobran, como sucede al final de “El beso del mal”, en “A mi voluntad”, “Sacrificio o salvación”, “La soledad de un reino”… Quizás en algunos temas el estribillo sea bastante repetitivo, llegando a cansar al escuchar el disco, pero que en directo lograrán su fin, que el público coree en las canciones como “A mi voluntad”, o “Nunca (agosto 1945)”.
Creo que estamos antes una gran promesa del Heavy Metal español. Ahora falta que vayan afianzándose, avanzando y logren cada vez más metas.
Starbreaker
