Está muy sobado ya eso de la ‘nueva juventud’ del grupo. Cuando la tal segunda juventud lleva siéndolo tantos años lo que hay que preguntarse es si esa juventud no es la misma de siempre, con el lapsus de unos años de vacas flacas. También sobran los comentarios de quién mantiene vivo el espíritu de la NWOBHM y todas esas chorradas que algunos recién llegados sueltan como si hubieran descubierto el oro y el moro. Sería mejor dejarse ya de asombros y aceptar de una vez que Saxon mete envidia cochina a sus quintos y a los nietos de sus quintos.
No son un revival. Lo serían si se llamaran Oliver/Dawson’s Saxon, por ejemplo, pero no es el caso. No son el mejor grupo del mundo, tampoco una banda-refrito, no se han alejado de su propio sonido, no van por la vida de mesías ni de adalides del verdadero metal, simplemente hacen su música. Son lentejas. Muchos las dejan, pero otros nos las comemos de cualquier forma, lo reconozco. Algún hortera diría eso de “It’s only rock’n’roll, but I like it”, bueno, vale, pues eso mismo.
La excesiva oferta ha superado a la capacidad de hacerse con todo lo que sale y no hay más remedio que elegir. Además, la competencia es feroz. El nivel de algunos grupos en la actualidad es tremendo, y en consecuencia dejan discos que merecen la pena el pago de las brutalidades de precios impuestos por las compañías. No es este el caso, será porque no es un grupo de masas, ellos se lo pierden y yo tan feliz. Y como, además, ‘no va el son con las castañuelas’ (la calidad de lo de dentro se paga más barata que mucha morralla que meten con calzador), pues todo el conjunto hace que estén bien como están. Son las ventajas de que te guste un grupo al que no hacemos caso más que los románticos.
Probablemente, si llenaran una plaza de toros o un estadio de fútbol estaría escribiendo esta reseña en otros términos. No por rechazo, sino porque la vida demuestra que, excepto algunas honrosas excepciones, los grupos se terminan estropeando con tanta parafernalia, tanto lujo y tanta historia, y como Saxon precisamente de historia van sobrados, a estas alturas de la película no serían lo que son. Que la cosa está bien como está, vaya.
No, no me justifico, solo digo que viva la madre que los parió.
Ah!, el disco, pues lo mismo de siempre, un gran disco. Además, la edición limitada en digipack regala un patche (¿todavía se usan de estos?)
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Alvar de Flack
