La frase latina “Nosce Te Ipsum” (en nuestro idioma: “Conócete a ti mismo”) inscrita en griego en el templo de Apolo en Delfos, es la que da título al último larga duración de Rex Devs.
Las canciones, en esta tercera entrega de los sorianos, giran alrededor del interior y los sentimientos del ser humano. Volviendo a privarnos, como antaño, de poder seguir las letras de los temas en el libreto, el cual de nuevo está muy bien trabajado artísticamente por Phelegeton Art Studio. Pero vuelvo a hacer hincapié en que es una lástima no poder ir leyendo las letras mientras escuchamos los temas, porque aún cantando en castellano, nos perdemos el entender muchas partes de lo que nos cantan y cuentan las voces de Kike y de Kisa, quienes junto a Guzmán (batería, bajo y secuencias orquestadas) y Santi (guitarras y secuencias orquestadas) son los únicos que continúan con ahínco la propuesta musical de su Black Metal Sinfónico. Menguando de esa manera de septeto, en sus anteriores dos álbumes, a cuarteto.
El grupo ha dado otro paso adelante en el sonido logrado en las canciones, mejorando anteriores entregas. Siendo grabado y mezclado en los madrileños Sadman Studios por Carlos Santos. Viajando al norte de Europa para caer en las manos de Mika Jussila para masterizarlo en sus Finnvox Studios.
Lo que hallábamos en sus dos anteriores obras lo encontramos en ésta, pero continuando principalmente con lo plasmado en “Ser de seres”, sonando mucho más melódicos y sinfónicos, además de clásicos y operísticos, alternando, o uniendo, prácticamente en todos los temas la voz rasgada, gutural y natural de Kike con la lírica y melodiosa de Kisa. Continuando servidor sin acostumbrarse plenamente al castellano en las composiciones de los sorianos. De esa manera pasan por mis oídos los dos primeros cortes: “Las dos fuentes” y “Nuevos designios”.
“Inercia” es una composición tranquila y corta, con su bello toque melódico conseguido por la instrumentación y las líneas vocales de la fémina, que acompañan la narración, con registro normal, del vocalista. Uniendo con acierto tras esa relajante pieza una de las que contiene más rapidez y rabia, y que más me gustan: “Las tres tendencias; rajas “desde mis entrañas”, consiguiendo la pareja vocal una de las mejores intervenciones en el disco.
Acercándonos hacia la mitad del álbum tenemos el oscuro y melancólico medio-tiempo “Las tres tendencias; Tamas “las tinieblas de la ignorancia”, y otra corta pieza, “El miedo es la pequeña muerte que conduce a la destrucción” (Frank Herbert: Dune, 1965), preámbulo a “El cuento de las arenas”, el cual es un texto adaptado del original cuento sufista de Awad Afifi “El Tunecino”. Si ya en otros temas hay partes narradas, el corte por antonomasia de esas características es éste. Una idea que de primeras es atrayente, pero al ser escuchado el CD unas cuantas veces, cuando llegamos a esta séptima pista ya se nos hace pesada el volver a oirla.
“El nuevo designio”, “Las tres tendencias; Sattva “Sacrum Fieri”, “Gurus, “los que disipan las tinieblas” y “Cara a cara con las sombras del alma”, son como la mayoría de los cortes, canciones que musicalmente no están mal, con su carga grandilocuente y sinfónica de Black Metal, pero que las voces de Kike y Kisa en ocasiones las hacen atractivas (las menos), y otras (las que más) se tornan cargantes.
“Cuando la Conciencia despierta” es la composición que da por finalizada la obra del cuarteto, habiendo sólo música, y melodías vocales de la cantante femenina. Aunque su final es de “ensueño”.
Hay que volver a resaltar, y aplaudir, los méritos del grupo que, desde un sitio como Soria, siga luchando y creyendo en un estilo no muy común ni seguido en nuestro país. Y con este tercer disco (el cual vuelve a ser auto-editado) continúan demostrándonos “originalidad” y buenas ideas en su música. Después cada cual que los escuche pueden gustarle más o menos, decantándome en mi caso más por lo segundo que por lo primero.
Starbreaker
