Death Metal, con otros elementos que hacen que su propuesta sea la mar de atractiva, nos traen desde Italia Resurrecturis con la edición de su segundo larga duración “The cuckoo clocks of Hell”, en homenaje a la película “Last house on dead end street” y con esa portada tan horrenda y que da pavor, al igual que el dibujo que hay al desplegarla. El CD fue editado el pasado 2004 por la Discográfica hispana Mondongo Canibale Records. Un año antes lo había puesto a la venta el grupo en su país.
“Nocturnal” (1998) fue su bautismo de fuego en CD, precedido por las demos “No flesh shall be spared” (1995), “Evil confronting evil” (1996) – un año después editado como MCD por Wild Rag Records – la promo “Corpses” (1997), y el compartido 7”, con los germanos Grief of God, “Leichname für Immer” (1998), sin contar su aparición en diversos recopilatorios. Seis años después de su primer trabajo nos presentan “The cuckoo clocks of Hell”, aunque lo grabaron y mezclaron entre 2001 – 2002 en Potemkin Studio el vocalista Ivan Di Marco, los guitarristas y compositores de todos los temas Janos Murri (g. principal) y Carlo Strappa (g. rítmica y letrista de todas las canciones), el bajista Gianluca Mandolesi, y el baterista Omar Moretti.
“Cu-cú, cantaba la rana, cu-cú, debajo del agua…” así da comienzo una antigua canción infantil. Pero no te confundas, aquí lo único comparable con esa popular copla puede ser el sonido de reloj de cuco (que no “cu-cú”) con que comienza la grabación (al final también se oye), para fundirse con la potencia del Death Metal desplegado en “The last sun”, acercándose al Brutal Death técnico, y con un sonido demoledor. “The hate” es otro tema que te deja de piedra por la furia y mala leche que posee, sobre todo por los riffs y por el estribillo, donde el vocalista se desgañita cual poseso. Bestialmente atroz.
Además de la apabullante, enérgica y furiosa música tocada por los cinco italianos (seis si contamos las voces de apoyo de Stefano Faccini), hay que hacer mención a la técnica empleada por los músicos, especialmente del guitarrista solista Janos Murri y también a la excelente producción conseguida por el propio grupo, donde todo suena nítidamente con fuerza y potencia.
“Living rectification” tiene bastantes cosas del Thrash Metal, utilizando voz clara y melódica en el estribillo y que a bote pronto me recuerda a Life of Agony, al igual que en “Sleeping reason”, con elementos agresivos del Hardcore, ¿o decimos Crossover mejor? Acongojantes son los lamentos demenciales que hay en “Inversion-Perversion”. En “In art´s death” de nuevo brillan los riffs y el buen hacer de la batería, además de utilizar efectos en la voz en algunas partes de la canción, como en “Helmet logic”, iniciada por el juego de la guitarra de Murri, y que posee un ritmo frenético y un estribillo poderoso. “I corpi priva di vita”, con comienzo Doom y con el guitarrista principal demostrando sus dotes, se vuelve prácticamente Grindcore, para acabar de nuevo con sonido pesado (Doom). Está cantada en italiano y es rescatada en una nueva versión de la que apareció en su segunda demo.
Si te gusta el Death Metal inspirado en la vieja escuela, pero sonando actual, con una buena producción, y añadiendo elementos de otros estilos furibundos que hacen que el disco no se haga monótono y que son utilizados de manera muy correcta, te aconsejo que escuches o te pilles este disco. Merece bastante la pena.
En la página web de Resurrecturis te puedes bajar todo el disco, además de la portada y contraportada, aunque mejor que lo compres a Mondongo Canibale, o a ellos mismos, original y a muy buen precio.
“Volli, e sempre volli, e fortissimamente volli” (V. Alfieri)
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Starbreaker
