PLACE VENDOME “Place Vendome” (2005)

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placevendomeLa voz del mítico (¿quizás sobrevalorado?) álbum de Helloween “Keeper Of The Seven Keys, Part II” y de la época dorada de la banda, Michael Kiske, se ha embarcado en un nuevo proyecto liderando ésta banda situada estilísticamente entre el Hard Rock y el A.O.R. Y parece que la voz del género bautizado en los ’90 como Power Metal, es bastante convincente manejándose bien por éstos lindes.

Place Vendome está formada por Dennis Ward (Pink Cream 69) compositor de todos los temas, productor y encargado de la base rítmica al bajo, Kosta Zafiriou en la batería y el guitarra Uwe Reitenauer, ambos también de Pink Cream 69, junto al progresivo teclado de Günther Werno (Vanden Plas) y el citado Kiske dando el Do de pecho.

Está de moda esto de los proyectos, tenemos ejemplos como Starbreaker, Allen/Lande, Hughes/Turner, Avian, etc. En este caso se unen miembros de dos bandas, Pink Cream 69 que nos regaló un estupendo disco de Hard Rock el año pasado con su “Thunderdome” y Vanden Plas, banda muy influenciada por Dream Theater. Liderados por una estrella del Metal que últimamente, aunque renegando de los sonidos metálicos de su ex, ha estado colaborando en bandas como Thalion (“Another Sun”, 2004), Tribuzy (“Execution”, 2005) o Edguy (“Superheroes” EP, 2005).

La puntera Frontier$ Records ha sido la artífice del proyecto, concretamente su presidente, apostando esta vez (y no suele equivocarse) por ellos. La casa se caracteriza por apostar por el Hard Rock Melódico y eso es justo lo que nos depara este disco. Por cierto, encuentro pelín chorra añadirle a la etiqueta lo de “melódico”, pero bueno, se entiende más o menos lo que se quiere etiquetar. Que tiene pluma, vamos.

En la ilustración de la portada podemos observar una cabeza de águila, que con esos ojos en blanco imagino que sufrió una decapitación, y la Place Vendome de París al fondo, mes amies. Si te da por mirar qué hay dentro te encontrarás con uno de los soportes de audio más populares que sirven principalmente para introducirlos en un reproductor de música y, en ocasiones, como posa vasos de diseño o colgados de un hilo como espantapájaros, como el de la portada.

Según Kiske, cuando le demos al Play nos vamos a encontrar con un sonido muy parecido al de bandas como Journey o Foreigner. No le falta razón, lejos de insuperables como “IV” o “Infinity” pero tampoco muy lejos…

Sólo encuentro un tema que está un poco fuera de lugar en los cuarenta y pico minutos que tarda el disco en morir y que no entra demasiado bien: “Heavens Door”. Mientras lo escuchaba me di cuenta de que me había quedado embobado mirando una ramita del árbol que tengo frente a la ventana, baladilla aburridilla sin chicha alguna, a mi humilde parecer.

El resto del disco es una gozada, de ahí lo de A.O.R. Abriendo el disco, “Cross The Line” ya nos advierte, mejor dicho, nos afirma, las buenas maneras, producción y, bueno, el morbazo de escuchar a Kiske “a ver que tal”, contribuye a la emoción. Ésta y “Sign Of The Times”, primer y último tema respectivamente, son las más “heavies” del disco, dentro de lo heavy que puede ser el género, porque tenemos coros a discreción y bellas melodías por doquier. Por destacar algo:

Con “Too Late” y “I Will Be Gone” me vienen a la cabeza puntazos de Pride Of Lions y de Shadow Gallery, eso es bueno. Gran trabajo en las teclas y la guitarra, especialmente.

“I Will Be Waiting” es quizás el tema que más se acerca al sonido Journey, tema con unos coros cojonudos y un Kiske meloso cien por cien. Junto con la comentada “Sign Of The Times” son los temas que más me gustan. Los teclados tienen un puesto privilegiado en estos cortes.

O el baladón “The Setting Sun” muy atmosférico, déjà vu Def Leppardiano. La pegadiza “Right Here” tampoco se queda atrás. Soft Rock con muy buen gusto. De los diez temas que contiene el álbum, once en la edición japonesa (los japos siempre pillan más…), en mi opinión, nueve no tienen desperdicio. Tú verás.

Un trabajo bien hecho, destacando voz, coros y producción, que seguro contentará tanto a metaleros como a hardrockeros y, como no, a los selectos catadores de A.O.R. Vaticino que ocupará un buen puesto en muchas de las listas que se hagan de los diez mejores del año. En la mía ya le tengo un rinconcillo guardado.

Como (mini) contrapunto decir que a Kiske, aunque hace (ojo) un estupendo trabajo, se le nota un poco reprimido, no da todo lo que su vozarrón le pide. Esas bien paridas cuerdas vocales a mi me encajan de maravilla en otros terrenos, terrenos más… metálicos.

Esto lo comento mientras Michael Kiske va diciendo en las entrevistas que la producción ha quedado “demasiado dura”. Para goce de Kiske corre el rumor de un nuevo proyecto con Pink Cream 69, esta vez a “su gusto”, tradúzcase como rozando el Pop. Pero eso ya es otra reseña…

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