Siempre es una buena noticia que un nuevo grupo se asome al mundo del Hard Rock en España. Significa que, a pesar de que el futuro pinta negro, la escena se mueve y siempre hay músicos intentando sobresalir, poniendo toda su ilusión en ello, y empeñando si hace falta algo de su patrimonio personal para ofrecer el mejor producto posible a sus seguidores.
Patente de Corso es un buen ejemplo de ello. “MMX” es su disco debut, aunque llevan funcionando ya bastante tiempo. De hecho, fueron invitados a actuar en una de las fiestas de aniversario de esta santa casa, dejándonos una grata impresión, y desde entonces hemos deseado ver plasmados aquellos temas en un disco, cosa que ahora tenemos la oportunidad de hacer.
En el grupo hay algunos viejos conocidos. Juanma puso su voz en los inicios de Mago de Oz, con los que grabó su homónimo disco debut, Paco Benítez fue guitarrista de Los Trípodes, la banda que acompañó a Julio Castejón en su etapa en solitario antes de refundar Asfalto, y con quien grabó dos discos, y Javi “Cozy” fue batería de Hamlet y acompañó a Ángeles del Infierno en alguno de sus periplos por Mexico y los USA. Del bajo se hace cargo Fran Montero, al que desconocíamos hasta que descubrimos al grupo, y la última incorporación a la banda es la figura del guitarrista Gustavo Martín, quien compagina su pertenencia en Patente de Corso con su otro grupo, Cover Band, con quienes toca versiones acompañado de amigos de toda la vida.
En unos tiempos donde hay que ofrecer algo más en cada disco para evitar la tentación del pirateo, una buena presentación hace ganar muchos enteros a la opción de dejarse unos pocos euros en adquirir el CD original. Patente de Corso lo tiene claro, y antes de hablar del contenido no podemos por menos que hablaros de las excelencias del continente. Porque no sólo se han preocupado de que el digipack tenga una apariencia visual atractiva, sino que se han procurado de estimular un sentido que pocas veces es tenido en cuenta: el tacto. El disco ofrece una textura suave, imitando piel y con el logo del grupo en relieve, realmente atractiva, y que ha debido costar una pasta, subvencionada directamente por el bolsillo de los músicos. Una vez que dejamos de acariciar la portada, abrimos el digipack y podemos disfrutar de un extenso libreto con las letras, fotos del grupo y los créditos y agradecimientos habituales.
Hablando ya del contenido, también se han preocupado de que el disco sonara lo mejor posible. Para ello han contado para las labores de productor con Pablo Salinas, a quien aún recordamos como guitarrista-teclista en los Topo de “Ciudad de Músicos”, y a quien su trayectoria vital le ha llevado a ser un gran productor que ha sacado todo el partido al grupo y ha conseguido un sonido brillante en el cual destacan todos los instrumentos.
“MMX” es un disco que requiere algo de paciencia. La ausencia de estribillos pegadizos hace que necesitemos varias escuchas para empezar a sacarle todo el potencial que atesora. Una vez que hemos insistido varias veces sobre él, los temas van entrando y vamos descubriendo en ellos la calidad que a la primera escucha puede pasar más desapercibida. Entre ellos me quedo con varios cortes que me han gustado especialmente, como “Aún estando muerto”, “Empezar de cero” o “Nada tiene sentido”, unas canciones espléndidas que, como el resto del disco, mejoran con cada escucha.
La banda raya a gran nivel, con especial lucimiento de ambos guitarristas, Paco y Gustavo, quienes se turnan para ofrecernos grandes solos en cada tema, cada uno con su propio estilo. La base rítmica es poderosa y versátil, con Cozy y Fran formando un tándem que va mucho más allá de la función de soporte a los temas, con fases de protagonismo, siendo un aliciente más del grupo. A la voz de Juanma hay que acostumbrarse, ya que su personal timbre de voz choca en un principio con lo que se esperaría de un cantante de este estilo. Tiene como lastre que en los dos primeros temas, “Corsario” y “La taberna del turco”, su interpretación no es demasiado acertada, aunque a partir del siguiente su forma de cantar mejora mucho, llegando a momentos realmente brillantes, como en “Nadie como tú”, que empieza como un medio tiempo para después animarse algo más, y donde Juanma ofrece su mejor interpretación del disco.
Uniendo todos los elementos, tanto la música en sí como el lujoso envoltorio en el que se nos presenta, hacen que el precio del disco sea liviano en relación a lo que se nos ofrece. Os invito a descubrirle, seguro que no os defraudará.
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Shan Tee
