Este séptimo disco que sacan Opeth es la segunda parte de su doble lanzamiento “Deliverance/Damnation”, que habiendo sido grabados a la vez por razones que desconozco, sacan con una diferencia de cinco meses. Este “Damnation” es un disco que nos muestra la cara más tranquila, quasi-acústica, de Opeth. Voz melódica por parte de Mikael Akerfeldt, que no usa la gutural en ningún momento en este disco, guitarras limpias, una base rítmica que marca la tranquila pauta de los temas, y letras de nuevo relacionadas con el mundo de los espíritus y vidas sombrías pasadas, te transmiten sensaciones de sosiego pero que a la vez es intranquilo, y te hacen mirar por encima del hombro más de una vez. Ocho temas se incluyen en “Damnation”, aunque la duración es sólo de 43 minutos, algo inusual en esta banda.
El CD se abre con los toques progresivos de “Windowpane”, un tema en el que es la voz la que te lleva de la mano a través de los distintos pasajes de los que se compone. Con solos de guitarra es quizás el tema menos relajado de los que componen el CD. “In My Time Of Need” se vuelven a notar los toques progresivos que tanto influencian a esta banda. Un tema más relajado que el que abre el disco, tiene una melodía pegadiza, con toques de violín (?) como fondo en las partes centrales que se repiten, guitarra acústica y una base rítmica marcada que te sumergen en un mundo de sentimientos finales, como mirar desde la línea que separa la vida de la muerte hacia atrás.
“Death Whispered A Lullaby”, como su título indica, podría ser una nana, aunque algo siniestra. Y esta nana aumenta su poder con dos solos de guitarra que terminan devolviéndonos a la tranquilidad cada vez. “Closure” es un tema que va creciendo con toques de guitarra eléctrica acompañados por la base rítmica machacona, hasta que termina por caer de manera abrupta en una melodía totalmente relajada que vuelve a crecer de nuevo con ritmos nativos y orientales hasta que, de nuevo, termina la canción de manera abrupta. E inmediatamente empieza “Hope Leaves”, que nos devuelve a la tranquilidad compositiva. Es un tema muy melancólico y más sencillo compositivamente que los anteriores. Aún así, el efecto es conmovedor.
“Damnation” es un disco bastante compacto, en el que es difícil destacar un solo tema por encima de otros, pero, en mi opinión, “To Rid The Disease” merece ser mencionado por su preciosa melodía y porque se mete en el cuerpo sacando tus miedos y aprensiones a flor de piel. Acompañada por toques de piano y de órgano, consigue un efecto que hace que te fijes en la globalidad de la melodía en vez de en la individualidad de los distintos instrumentos.
“Ending Credits” también tiene que ser mencionada pero, en mi opinión, por estar bastante fuera de lugar dentro de este disco. Un tema instrumental más propio de un disco de Vai o Satriani en el que la guitarra, con un sonido idéntico al que sacan estos guitarristas, es la protagonista.
Y para cerrar, “Weakness” te sumerge en un interior abstracto de sueños con efectos de guitarra y Mikael Akerfeldt susurrando la letra. Un tema muy minimalista para cerrar un disco, en mi opinión, bastante intimista.
Tras un primer CD, “Deliverance”, que muestra la cara más dura, o heavy si se prefiere, de Opeth, con “Damnation” han mostrado la cara más melancólica y tranquila, pero sin bajar la intensidad de la música. Ambos discos merecen ser escuchados con detenimiento, y por las portadas, magníficas, y el libreto, merecen estar entre los originales de la colección.
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Ramiro Morales “Motorhead”
