Es curioso. El llamado Rock Melódico nunca ha tenido un éxito mayoritario en España, quizás por encontrarse entre dos aguas: demasiado blando para los heavies y demasiado duro para el resto. Sin embargo, nuestro país siempre ha tenido una buena tradición en este estilo. Últimamente hemos sido testigos de la aparición de varios grupos con una gran calidad, que demuestran que el AOR tiene más seguidores entre nosotros de lo que pudiera pensarse. Casos como el de 91 Suite, Golden Farm o Elyte han cogido el testigo de lo que fueron Sangre Azul o Niágara en los ’80.
Nexx viene a engrosar la lista de estos grupos nuevos, y lo hace pisando con fuerza. Fuera de nuestras fronteras ya han empezado a labrarse un nombre, a base de tocar un par de veces en el británico festival Gods of AOR, pasando de ser un buen grupo de versiones a trabajarse su propio material.
Colours es su primer disco, y en él nos encontramos todas las virtudes que se esperan de una banda de esas características: buenas y variadas canciones, desarrollo instrumental suave pero firme, y una buena voz que dé vida a esas composiciones. En este caso, decir “una buena voz” es quedarse corto, porque la deliciosa y potente voz de Patricia Tapia es todo un referente de este grupo. El resto de Nexx lo componen José A. De la Banda (bajo y coros), Bernardo Llobregat (guitarra y coros), Oscar Pérez (batería) y Fran Rodríguez (teclados). Entre todos consiguen un sonido pulcro, fino y compacto, dando vida a unas canciones trabajadas y melodiosas que serán del gusto de todos los amantes del estilo.
Colours es un gran disco, de eso no hay duda. Combina canciones pegadizas con estribillos muy atrayentes y de calidad, sin caer en la vana comercialidad (“Remember”, “After the storm”, “A good times comes”, “If you could read my mind”…), con canciones más duras que nos recuerdan que esto es Hard Rock, aunque melódico (“Get fire”, “Wake up”), acompañadas de dos dulces baladas “40 days & 40 nights” y “One more day”, donde Patricia está inconmensurable y algún medio tiempo (“Indiference”) tratado con gran intensidad.
¿Pegas? Más bien pocas. A pesar de ser un disco con clara vocación melódica, a mi me hubiera gustado que reflejara la energía que el grupo despliega en directo (doy fe), quedándose un poco a medio camino en ese sentido.
En definitiva, un disco que no gustará a los amantes de las corrientes más duras, pero que los que disfrutamos del rock melódico vamos a disfrutar hasta hartarnos. Yo les auguro un gran futuro, espero no equivocarme.
Santi Fernández «Shan Tee»
