Octavo disco de estos ingleses, concretamente de Yorkshire (exceptuando recopilatorios y mini LPs…), con ya cerca de 12 años a sus espaldas y los cuales no han conseguido el lugar que merecen dentro de la escena metálica. ¿Estamos ante otra banda infravalorada? Seguro que sí, al menos a mí me hace pensar en ello.
Fueron precursores del denominado movimiento doom junto a bandas como Paradise Lost (los cuales sacaban por aquellas fechas “Gothic”), Anathema, Celestial Season y otras muchas. A diferencia de los nombrados, My Dying Bride quizá hayan sido los que más han seguido fieles a su sonido original. Mientras que Paradise Lost han ido evolucionando hacia terrenos mucho más “metalicos”, Anathema hacia sonidos más influenciados por Pink Floyd e incluso Radiohead en su último “A Fine Day To Exit”, My Dying Bride sacan un disco muy fiel a sus raíces de principios y mediados de los ’90. Es decir, doom melódico (quizá mala etiqueta para ellos), donde te puedes sumergir dentro de cantidad de detalles de buen hacer, tanto vocal como musicalmente.
En relación al disco en sí, tiene una duración que sobrepasa los 70 minutos, divididos en 8 temas, con lo cual la media de cada tema es realmente alta, cosa que siempre ha caracterizado a My Dying Bride a lo largo de su carrera.
Lo primero que me sorprende es que han vuelto a grabar un tema antiguo de la banda, caso de “The Return of the Beautiful” del LP “As The Flower Withers “, que aquí ha sido rebautizada como “The Return to The Beautiful”. ¿Diferencias en el tema? Más bien casi ninguna, únicamente que en este tema se nota que el sonido de la banda está mucho más asentado, más maduro que en aquel primer disco-debut. El inicial “The Dreadful Hours” nos muestra quizá a los My Dying Bride más versátiles de su carrera, con un inicio muy acústico, pasajes ambientales, ritmos a medio tiempo, mezclados con una voz de Aaron destacando por encima de todo, sabiendo llevar a la banda desde terrenos melódicos y tristes (hay matices en su voz en las que parece que realmente está llorando) hasta voces que encajarían en una banda de death metal. Quien escuche los 8 temas de este disco puede dar buena fe de ello.
Más temas a destacar podrían ser “My Hope The Destroyer”, que quizá sea el tema más “movido” del disco, con mucho teclado, mucha atmósfera y con mucha variedad de voz de Aaron, como bien demuestra a lo largo de todo el disco. “A Cruel Taste Of Winter” nos muestra el lado más melódico de la banda, mientras que el regrabado “Return To The beautiful” a los My Dying Bride más duros y contundentes. Algo bastante lógico tratándose de un tema del primer disco de la banda.
El sonido a lo largo de todo el disco es realmente bueno, muy apropiado para el sonido de la banda. Guitarras muy densas, teclados incluidos en su justa manera, y cada instrumento donde tiene que estar. Quizá eche en falta un uso mayor de violines como hacían en su primer disco.
Con este disco y el anterior “The Light at the End of the World”, My Dying Bride salen al paso y muestran que siguen ahí, sacando excelentes trabajos tras el “descentrado” trabajo que hicieron con el anterior “34.788%”, el cual fue quizá el punto más bajo de su carrera. Nos muestran quizá su trabajo más maduro, más trabajado y con el que quizá nos han dado a mostrar todos los matices que pueden llegar a dar como banda. Espero que por el bien de la banda la gente dé con ellos y después saque sus conclusiones.
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Javier Sánchez (Javibackyard)
