La única vez que tuve oportunidad de ver en directo al grupo asentado en Úbeda (Jaén) fue abriendo para Saurom Lamderth (ahora llamados simplemente Saurom) en la madrileña sala Caracol en febrero de 2003 (crónica de la que ya te dimos cuenta en su tiempo). El sexteto aún no había editado su primer disco, “Géminis” (Red Dragon Records, 2003), y en aquella ocasión me pareció otro de los cientos de grupos más de Heavy / Power Metal que poblaban nuestro país y Europa. A partir de ahí poco interés mostré por ellos debido a las consecuencias que tiene el estrujar hasta la última gota un estilo musical.
Después auto-editaron “Prueba de fuego” (2006), llegando a distribuirse en México por el Sello Agora Discos.
El pasado año 2008 volvían a auto-editar su tercer álbum. Grabándolo, mezclándolo, y masterizándolo entre los meses de octubre y diciembre de 2007 en el mismo lugar que el anterior, los Estudios Bomtrack de Úbeda (Jaén), y con el mismo productor, David F. Castro. Pero para “Nereida” la distribución corrió por cuenta de Azrael Records.
Desde la primera escucha que le di al disco me quedé sorprendido de la enorme calidad que atesora la formación y las canciones. ¿Este era el mismo grupo que había visto alrededor de cinco años antes en Madrid?, pues sí, los mismos: Fran Suárez (guitarras), Javi Expósito (teclados; cantante en la primera demo), Txus Suárez (batería) –los 3/5 que quedaban de aquella primera maqueta, “Volver a creer” (2000)-, José Ángel Díaz (voces y coros; entrando ya para grabar la segunda demo, “La última hora”, 2001), Juan Ramírez (guitarras; sustituto de Maxi Espínola), con la salvedad del bajista (y coros) Víctor de la Chica, que reemplazó a Guillermo Vilagrassa para el segundo trabajo.
El título del disco está inspirado en las Nereidas, uno de los personajes de la mitología griega, siendo éstas unas ninfas que se encargaban de guiar a los marineros. En el disco aparecen seis personajes (Neso, Nereida, Alexi, Náyade, Nadia y Erial) mitológicos, reales o ficticios, hablándonos lo que representa cada uno de ellos (menos de uno) en el libreto. Cada personaje abarca una o varias canciones, siendo en total diez pistas en el disco.
El álbum suena de maravilla, con variados ambientes y atmósferas, realizando los seis músicos una enorme labor individual por el bien del conjunto de cada tema. Siendo el guitarrista Fran Suárez el artífice de componer toda la música y letras, menos del tema “Viejo teatro”, ayudando a Fran su hermano Txus y el bajista Víctor en la música.
El personaje de Neso tiene tres canciones. “El arte de la guerra” es la composición dotada de más técnica y con más potencia y agresividad. Tiene bastante de grupos de Metal Progresivo tales como Symphony X. Sin embargo “Viejo teatro” se puede decir que es buen Metal Neoclásico en línea a los primeros discos de Yngwie Malmsteen´s Rising Force o si buscamos en castellano, Rata Blanca. “Mi único camino” es del mismo estilo que la anterior, pero más rápida y Power.
Tras los tres primeros temas, que son los más duros, hay una genial instrumental, “Mirando al Este” (que representa a Nereida), de aires orientales y que me recuerda al proyecto integrado por Marty Friedman & Jason Becker, Cacophony, sobretodo el comienzo. El tema se va desarrollando de manera tranquila para finalizar de manera cañera.
“Un día de marzo” (Alexi) sigue transportándonos a Oriente y poseyendo armonías de corte Cacophony.
Incluyen un interludio con “Desde el azul” (Náyade), cargado de atmósfera y ambiente.
Nadia abarca tres temas, para servidor de los más interesantes de todo el disco, sin desmerecer para nada a los anteriores, que son fantásticos, pero con los siguientes, de corte más Hard Rock e incluso acercándose a melodías A.O.R., logran alcanzar la cima del álbum, al menos para mi. La emotiva “En las calles grises” en su inicio me trae a la mente a Queensrÿche y luego en varias partes atmosféricas del tema incluso a Pink Floyd, incluyendo dos solos de guitarra del músico y productor David F. Castro. Grande es “La luz de siempre”, con voces de Anabel Quesada. Y más grande aún, y extensa en minutaje, es “Bajo un sol helado”, llena de perfectos matices, bellas melodías y atmósferas, potente intensidad… excelente composición, en la que de nuevo aporta el productor un solo de guitarra (el primero) y participando a las voces Dani (DarkSun).
“Más allá del caos” (Erial) es la outro, oscura, misteriosa, con orquestación y con utilización de samplers ¿de alguna película?
Un disco muy grande, trabajado al máximo en cada tema (diría que incluso en el orden), y cada detalle, haciendo todos los músicos una labor excelente en todas las canciones.
A los pocos meses de editar este discazo fue muy triste que se comunicara, en verano, que el grupo se rompía, quedando sólo el bajista Víctor de la Chica y el guitarrista Juan Ramírez.
Starbreaker
