Aquí tenemos otra vez a Jeff Waters y sus chicos para complacernos con su noveno álbum de estudio, repleto de buena música potente y cañera. Una de las mejores noticias es el afianzamiento en el puesto de vocalista de Joe Comeau (ex-Overkill), que como ya demostró en “Carnival Diablos”, se ha adaptado perfectamente al sonido de Annihilator. El resto de la banda la completan Russ Bergquist al bajo, Randy Black (un viejo conocido que regresa a la banda) en la batería y Curran Murphy apoyando a Waters en las guitarras.
Más de un viejo fan se escandalizará al escuchar la producción del disco. No nos asustemos, estamos frente a un gran disco de puro thrash y heavy metal, pero el sonido de las guitarras ha sido enfocado desde un punto de vista muy actual, con riffs muy sucios que pueden llegar a sonar industriales, algún que otro solo sampleado… aunque considero que esto no debe ser un obstáculo para que podamos disfrutar al 100% de este disco.
El disco se abre con “Ultra Motion”, una descarga durísima, en la que destacan los alocados riffs marca de la casa y el buen hacer de Comeau, y el increíble solo de la parte media de la canción. “Torn” es más tranquila, un tema mucho más heavymetalero, en el que Joe canta de manera muy parecida a Rob Halford, mostrando su gran variedad de registros. Es realmente bueno este cantante.
“My Precious Lunatic Asylum” es aplastante, posiblemente la canción más dura del disco, con un riff inicial que quizá recuerde a Fear Factory (por lo menos esa impresión me da a mí). Una vez más, la parte instrumental de la canción es alucinante; es de aplaudir las buenas ideas que tiene Mr. Waters y las grandes melodías que es capaz de crear. A este alocado corte le sigue “Striker”, en el que la influencia de Judas Priest es más que notable (es bastante parecido a temas como “Ram it down”), con Comeau “imitando” otra vez al Metal God (con su sello personal, todo sea dicho).
Las dos canciones que llegan a continuación, “Ritual” y “Prime Time Killing” constituyen el momento más flojo del disco. Un par de canciones que no tienen mucho que decir (especialmente la segunda, que se hace bastante pesada). Afortunadamente, el trepidante ritmo del disco se recupera con “”The Blackest Day”, otra descarga thrasher bastante entretenida.
Si en “Carnival Diablos” Waters ya demostró su devoción por AC/DC con “Shallow Grave”, vuelve a hacerlo en este “Waking The Fury” con “Nothing To Me”. Una corta introducción de guitarra desemboca en un riff al más puro estilo de los australianos, resultando un tema muy rockero y divertido (que es además, el single de presentación del disco). Joe Comeau demuestra otra vez su versatilidad, recordando esta vez al añorado Bon Scott. La verdad es que esta canción funciona perfectamente bien como “descanso” de tanta tralla, preparando al oyente para lo que viene. Genial.
Para encarar la recta final del álbum, tenemos dos buenas canciones. “Fire Power” es sensacional, un tema muy duro, con unas guitarras y batería muy contundentes que desemboca en unas guitarras relajadas que ponen los pelos de punta, para volver otra vez a la contundencia del principio. El final del disco lo constituye “Cold Blooded”, el tema más alocado de este “Waking The Fury”, con unas guitarras desconcertantes a la vez que muy originales, todo aderezado por otro magnifico solo (como la gran mayoría de este álbum) terminando esta entrega con una sensación de locura y desenfreno alucinante.
La edición limitada incluye dos bonus tracks, la primera es una versión en directo de “Shallow Grave” (con ese riff tan “Jailbreak” de los hermanos Young) y una versión editada de “Nothing To Me” (sería interesante escuchar una versión de AC/DC por esta formación de Annihilator, seguro que sería impresionante).
En fin, Waters vuelve a demostrar lo mucho que vale ofreciéndonos este estupendo disco que si bien no va a ser ninguna obra capital del thrash metal (ni de su propia discografía) sí que nos va a deparar muchas horas de diversión y descarga de adrenalina, que no es poco, aunque bien es verdad que a algunos les echará para atrás la producción del disco, aunque no cuesta nada darle una oportunidad… ¡Recomendado!
Juan Pérez “Gizmo”
