Cuatro años han pasado desde el debut discográfico de Mercurio, una ópera prima en la que la banda de San Sebastián de los Reyes (Madrid) mostraba buenas maneras pero también algunos fallos de juventud.
Estos años de trabajo y experiencia añadida les han sentado muy bien. Mercurio ha mejorado en todos sus aspectos, y en este “Bautismo de fuego”, su segundo trabajo, se muestra como una banda mucho más sólida que ha mejorado de forma clara tanto a nivel colectivo como en el rendimiento de cada uno de sus miembros.
La banda permanece inalterada con respecto al primer disco: Sergio Salcedo (guitarra), Andrés de la Cita (guitarra), José García (voz), Javi Salcedo (bajo) y Rafa García (batería) han dado un salto de calidad muy apreciable. Las guitarras suenan potentes y con solos de mérito, la base rítmica es muy contundente y maneja el tempo de cada tema a la perfección y la voz de José García ha ganado en personalidad, modulando con acierto cada tema. Aunque en algunas ocasiones siguen recordándome a los argentinos Rata Blanca (“Estoy vivo” es el ejemplo más claro), Mercurio tiene ya su propio camino, puro heavy metal con algunos toques de power, todo con su sello distintivo propio.
A estas alturas es difícil que un grupo de heavy metal destaque de esta forma, tratándose de un estilo tan trillado. Y ese es precisamente el mérito de “Bautismo de fuego”, ya que nos hace recuperar la fe en el metal más ortodoxo, a redescubrir las sensaciones que produce un buen disco de heavy metal: riffs afilados, batería contundente y una voz que domina los temas, sin llegar al grito histérico (cosa que se agradece).
Dentro de una buena tónica general destacan “Cabalgada infernal” o “Estoy vivo” como mejores exponentes del disco, dejando en una calificación aparte los dos últimos temas de este trabajo, que merecen tratamiento propio: “Ángel” es una preciosa balada con una intensidad creciente, demostrando que Mercurio también sabe levantar el pie del acelerador cuando se lo propone, y finalmente, “Bautismo de fuego” es una larga composición (más de 12 minutos), con varias fases, cambios de ritmo, diferentes intensidades y un excelente rendimiento de todo el grupo. Este tipo de temas tan largos y con tanta complejidad no siempre consiguen el resultado deseado (Mercurio tuvo un intento no tan afortunado en su primer disco), pero en esta ocasión el acierto ha sido total, convirtiendo lo que ya era un buen disco en algo aún más digno de tener en consideración.
Un gran disco de una buena banda. Les deseamos desde aquí que mantengan esta línea ascendente, que seguro les llevará a alcanzar cotas más altas.
Santi Fernández «Shan Tee»
