THE MEOWS “At The Top Of The Bottom” (2005)

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themeows_atthetopofthebottomY ellos dicen que todavía pueden dar más de sí…

Una banda que lleva doce años subiéndose a los escenarios y recogiendo elogios en cada lugar donde han descargado no debería pasar desapercibida por la prole y los medios, pero así de injusto es el mundo, y esa es la condena de bandas verdaderamente underground tales como The Meows, que no se han comido un colín en toda su carrera cuando lo que tienen es potencial para comerse el mundo.

Tienen a sus espaldas media docena de singles, un LP homónimo y el 10» “More & Bettery”, todos ellos excelentes y con muy buenas críticas, como siempre la mayoría del otro lado de la frontera y más allá. Tras seguir en sulínea, es decir, bolear cuando se puede, sobretodo en su segunda casa, la sala Magic de Barcelona donde más han sudado sus camisetas, y sacar suficiente para grabar un disco, a principios de junio de este año nos llega un nuevo trabajo de la banda, más potente y mejor hecho que sus antecesores. La excelente producción corre a cargo de Santi García, alias “el desproductor”, porque tiene fama de encrudecer y no ornamentar porque sí sus trabajos. Esta banda catalana de la ciudad de Barcelona está formada, tras varios movimientos durante estos años, por Francis (voz), Enric (guitarra), Jaime (bajo), Foll (batería) y Goti (guitarra)

“At the top of the bottom” o de como meterse una dosis concentrada de Rock ‘n’ Roll por la vena. La portada en un primer vistazo te puede recordar a las de Peret en sus años mozos, pero no, la veo muy acertada y dice mucho de lo que nos espera dentro.

Desde el principio ya te dejan claro por donde van a ir los tiros: “At the top of the bottom” es el primer temazo, donde se nos describe cual es la actitud de la banda, la letra corre a cargo del periodista musical Jaime Gonzalo, de la publicación Ruta 66 que, por lo que cuentan, estuvo asediando a los “miaus” (o “meaos”) no muy amigos de entrevistas, hasta que la consiguió, más tarde han hecho amistad e incluso ha sido el volante en alguna gira. Total, que el amigo Gonzalo les echaba en cara que no se preocupasen demasiado por las letras de sus canciones así que éstos le propusieron que probara a escribir alguna él, y así lo hizo, y bien hecho está.

Entre los guitarrazos setenteros, el Rock ‘n’ Roll de los cincuenta y sesenta y la estupenda manera de cantar (y de moverse) que tiene Francis, con esos vicios punkarras (heredados de la banda donde debutó, Revved-Up Bulls) todavía estás flipando cuando te topas, de repente, con el siguiente tema, “Just one time”. Es increíble como esta banda tiene la habilidad de conseguir que sus temas suenen a “añejo”, tal como hicieran los tremendos Sin City Six hasta que el cáncer pudo con su cantante, composiciones que bien pudieran haber colado perfectamente en las listas de aquellos (maravillosos) años; el tema empieza con un amago Soul para, seguidamente, ponerse a sudar Rock ‘n’ Roll sesentero en cada acorde, con un estribillo realmente pegadizo.

En la onda de los Hellacopters más rockeros pero, se me permita, mucho mejor, tenemos dos minutos y medio de Punk Rock de calidad con “Soulbreaker”, para mí, el mejor tema del disco, una auténtica avalancha sonora por la que ya vale la pena la adquisición del álbum, Ouuu Yeah!

La primera de las tres versiones que encontramos en el redondo es el clásico del Soul “Function at the junction” de Shorty Long (y Eddie Holland) cuyo estribillo es más pegadizo que el de las jodías “Palomitas de maiz” (me cago en la… ya estoy silbándola) Pues eso, metidos de lleno en terrenos “negros” se clavan un tema que, gracias a la “garajera” voz de Francis, hacen suyo. “Mother’s day” y “This man’s crazy” son una mezcla entre el buen hacer del maestro Little Richard (muy marcado en la corta pero intensa “This man’s crazy”, virguería vocal incluida) y los guitarrazos y actitud de los desafortunados New York Dolls. Si con “1966” o la tremenda “Five feet under ground” no se te levantan los pies del suelo es que lo tuyo ni es sangre ni es na’.

“Hear me say” es una de esas canciones que me hace poner cara de gilipollas, es inevitable, las primeras notas ya me hacen fruncir el ceño y “poner morritos”, entonces comienza el balanceo de cabeza (ligeramente ladeada) de arriba abajo, al son de la batera y, unas irrefrenables ganas de agarrarte las (aunque no las tengas y con perdón) pelotas y soltar, de nuevo, un “Yeeeah! Estoy seguro de que no soy el único al que se le revelan estos instintos, bueno, tampoco estoy muy seguro.

“Stolen city” y “Makin’ eyes”, recordando mucho a los Rolling Stones la primera y a MC5 la segunda, nos llevan al indeseado fin del redondo con las dos versiones que quedan, “It’s so real” del monstruo de Ike Turner y “Don’t burn baby” de Sly & The Family Stone (gran apellido el de la familia) con las que no sabes si dejarte el pelo a lo afro, lucir patillas y enfundarte en una camisa chillona, modelarte un tupé o hacerte una cresta. Así son The Meows, todo en uno.

El trabajo ha sido editado, como vienen haciéndolo desde el principio, en CD y en vinilo, formato éste último el preferido por la banda, y por sus seguidores ya que es el que más venden, además, el LP viene con un tema más, que no de más, “Play the song”, una versión de los Groove, banda australiana de los sesenta.

Manda huevos que bandas como ésta vendan más fuera que aquí. Es para darse cabezazos contra la pared. A menos de un euro por tema, escúchalos, haz cuentas y dime si no vale la pena. ¡PunkRock‘n’Roll!

Didac Bello “Crucificado”