MASTERPLAN “Masterplan” (2003)

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masterplan_masterplanSiempre he sido de la opinión que un álbum debut muestra la cara más pura de un grupo, todavía ajenos a todo tipo de presiones, ya sean externas (público) o internas (sello discográfico). Es más, con un primer disco hay poco que perder (salvo los gastos de producción y el tiempo y el esfuerzo empleados, claro está) y mucho que ganar (si funciona puedes emprender carrera, si no siempre queda eso de ‘era un proyecto’ sin más).

Reconozco que cada vez soy más reacio a invertir mi tiempo y mi dinero en productos ‘powerinos’, sobre todo porque el creciente perfeccionismo de las producciones y los patrones del género de por sí dotan a la música de tal sobriedad (por no decir frialdad) que echan para atrás de entrada. En este sentido, la aportación de mr. Andy Sneap, padre de una auténtica renovación en los sonidos más guturales del género (Testament, Machine Head y un largo etcétera), es un aliciente muy a tener en cuenta, ya que el contraste entre las melodías desmenuzadas por la banda y la contundencia de los trabajos supervisados por el citado productor da lugar a un resultado como mínimo interesante. Si a esto le añadimos una buena presentación (de vez en cuando se agradece una portada sin guerreros) y un segundo CD con material para el PC, la compra a priori parece amortizada.

Pero ciñéndonos a la música, que a fin de cuentas es lo que importa, una vez pinchas el plástico te das cuenta enseguida que estos amigachos no empezaron ayer en el mundillo de la música. Ahí tenemos como cabezas pensantes al señor Uli Kusch a los palos (Holy Moses, Gamma Ray, Helloween y demás forajidos) y maése Roland Grapow a las seis cuerdas, compañero de exilio de Uli de los germanos Helloween (con los que parece ser han partido peras y no de muy buenas maneras), los cuales tenían el chasis ya construido antes de formar la propia banda, que se completa con el Ark-ero Jorn Lande (excelente complemento, por cierto, han dado en el clavo), el ex Iron Savior Jan S. Eckert al bajo y el teclista Axel Mackenrott, que me imagino no tendrían nada mejor que hacer por el momento.

Lo cierto es que el disco en sí no aporta nada nuevo, pero la gracia estriba en que combina los elementos existentes y de sobra conocidos de tal forma que resulta atractivo (cosa que no todo el mundo parece entender). De hecho hay temas mediocres, escúchense “Sail On” (ese comienzo a lo “Where The Rain Grows” no evita un resultado final típico y tópico y facilón en cuanto a esquemas), “Into The Light” (un medio tiempo algo cansino por la excesiva repetición del estribillo) o “Crawling From Hell” (sube el clímax pero la temática en sí no ayuda precisamente –menos mal que son guiris-), e incluso me atrevería a decir que alguno sobrante como “Heroes”, demasiado ‘azucarao’ y manido (menos mal que Kiske declinó la oferta finalmente, otro caso Avantasia habría sido excesivo), si bien es cierto que la producción aporta mucho bien y dan el pego junto al resto.

Y preguntaréis, ¿qué resto? Pues por ejemplo la apertura inicial con “Spirit Never Die”, un tema power al uso pero con los breaks necesarios para no cansar y un Lande que con su voz desgarrada marca el contrapunto a las melodías calabazeras de turno (de ahí lo que decía de Kiske); el primer single extraído del trabajo, “Enlighten Me”, claro exponente de frescura y sabor añejo a la par (esos Faith No More, Uli); el pegadizo “King Hearted Light” (estribillos épicos también, gracias); “Crystal Night”, restando rapidez pero sumando intensidad (sobre todo en las guitarras), y con un baile central del doble bombo de Uli que tardarás en olvidar; o el propio “Soulburn”, con un tono barroco a lo Axel Rudi Pell y un chorus que, pese al sentimiento de deja-vu que produce, no puedes evitar la erección de tu vello; o para remate final del baile la sugerente “Bleeding Eyes”, que me recuerda en parte a los Rainbow del Riche ‘más negro’ de los últimos tiempos (enchufados, claro), así como la relajada “When Love Comes Close”, una balada rítmica muy atractiva con acústicas y algún solo de esos sostenidos que ya no se llevan y que tanto solían enervar (supongo que tantos años mamando de gente como Michael Schenker tiene sus consecuencias).

Pues eso, que sólo espero que en próximas entregas sepan estar como mínimo a la altura, que como decía al principio se tiene todo el tiempo del mundo y la mayor libertad para editar un primer disco, pero salvo en casos como el de Metallica y alguno más no es así por lo general. Ah, también espero que Weiki y Markus no los echen mucho de menos.

Bubba