La reseña de este disco ya está escrita, y cantada, en las propias letras de este “Second Chance”. Un disco que es realmente un libro abierto, con el alma al descubierto, sólo tienes que asomar la oreja un poquito y él te va contando, a veces con susurros y otras veces alzando la voz, toda la esencia de Maggot Brain. Porque aquí no se va con segundas, se va directo al grano, sin rodeos, en un raro arrebato de honestidad que hace que te familiarices rápidamente con ellos. Un trabajo de glotones musicales, verdaderos caníbales del Rock and Roll donde el “de lo que se mama se cría” se lleva hasta la última consecuencia. Acaparan sonidos, los roban, los transforman, les dan su sello personal y los lanzan con toda su fuerza al grito de “a ver quien llega más lejos”. Nada de guetos, nada de barreras ni etiquetas que esto es sólo Rock and Roll, como ellos dicen, cabezón y sudoroso.
Desde Cáceres (¿se puede rockear en Cáceres?) y en la lengua de la pérfida Albión, Maggot Brain sacan su segundo disco a través de Zero Records. 11 coplas de cosecha propia y una versión en directo del “Purple Haze” del maestro Hendrix, que nos llevarán a dar un paseo por muchos parajes del Rock and Roll; como el precioso homenaje a Neil Young de “Silver Fiddle” donde toda la letra de la canción está hecha con títulos del Tito Young o la cruda realidad de la vida del músico (de ahí lo de libro abierto) que nos relatan en “Workin For Zero”.
Los coros de la potente “Alabama” que abre el disco, la fuerza de “Stoned?” con su armónica incluida (cojonudo el pasaje central de esta canción) o el feeling de “On The Move”, un medio tiempo que puede llegar a poner los pelos de punta con un Carlos “sembrao” cantando estrofas como esta: I’d like to be a looser. I’d like to be the child I used to be. I’d like to be just like you. I’d like to be just me, serían suficientes argumentos para hacer de este disco una buena recomendación, pero es que cuando a todo este le sumas cosas como “Invisible Friends”, un tema donde quizás sea donde más se puede percibir un saborcillo a lo mejor de Seattle, con una banda rayando a un gran nivel no queda nada más que quitarse el sombrero y definitivamente apuntar el disco en la lista de “mejores del año” mientras tarareas eso de “Sunday Morning…”. ¿Exagero? Óyelo y luego me cuentas.
Así que sí, que son de Cáceres y nos lo creemos, pero sólo porque son ellos los que nos lo dicen, habría que ver quién coño dice que son de allí sólo escuchando el disco. Puede que la escena esté cambiando y por fin nos estemos quitando complejos o puede que esto sólo sea un oasis en el desierto, pero lo cierto es que grupos como Maggot Brain han apostado claramente por lo primero. Yo poco más te puedo decir, ahora sólo te falta darle tú a ellos una oportunidad.
Perico Salinas “Pears”
