LUCA TURILLI “Prophet of the Eclipse” (2002)

¡ Comparte esta noticia !

lucaturilli_prophetoftheeclipseTres años hemos tenido que esperar los seguidores del maestro Turilli para volver a disfrutar de sus andanzas en solitario. El objetivo de superar su anterior trabajo, “King of the Nordic Twilight”, era una meta, a priori, complicada. Un importante porcentaje de las críticas que pululan por la red (también en el ámbito internacional) coinciden en que este “Prophet Of The Last Eclipse” lo ha conseguido. Tras infinidad de escuchas, yo no seré tan atrevido, y lo dejaré en un “empate”.

Supongo que a estas alturas, nadie osará dudar del contenido épico de este nuevo trabajo de Turilli, ¿verdad? Pero los himnos de espada presta y estandarte al hombro, los elfos, los reyes, etc. han pasado a mejor vida, y descansan en su anterior disco.

Ahora es el turno de los cometas, las galaxias, los emperadores malignos y los eclipses, de la luz estelar, de las guerras astrales y de la inmensidad del universo en sí. En efecto, el concepto ha cambiado, pasando de su característico plano medieval a un universo futuro, desarrollado en el planeta “Zaephyr”. Luca saca partido de los sintetizadores para lograr una atmósfera acorde con el concepto de su nueva obra, basada, según palabras del propio Turilli, en la película “Even Horizont”.

Los componentes del grupo son los mismos que en “King…”, es decir, el gran Olaf Hayer a la voz (que hace un trabajo impresionante en este disco), Sascha Paeth al bajo, Miro a los teclados y Robert Rizzo a la batería. Amén de un elenco de lujo de colaboraciones, violinistas, violonchelistas, sopranos, tenores, angelicales voces infantiles y así hasta más de 30 personas trabajando a las órdenes de Paeth y Turilli. La producción, pues que decir, lo habitual, una maravilla “made in Paeth”.

Adentrándonos ya en la oscuridad del universo, nos encontramos con la ya clásica introducción, “Aenigma”. Aderezada con sonidos electrónicos y con un inicio, como bien indica el título, misterioso, envolvente y muy apropiado, que desemboca en unos coros inmensos, con los arreglos orquestales y los sintetizadores en perfecta armonía. La introducción nos une con el primer tema del disco, “War of the Universe”, el paroxismo onírico representado en el principio de la canción. Violines, con clara influencia de Vivaldi, elegantísimos coros femeninos entrelazados con la guitarra y los sonidos sintetizados, una autentica pasada.

Rider of the Astral Fire” es el segundo corte, con un sosegado comienzo donde la sección de cuerda tiene un relevante papel que pasa a un doble bombo que vuela por momentos y una presencia de teclados arrebatadora. Unos sintetizadores que consiguen un brillante efecto con la guitarra de Luca de fondo y un tramo maravilloso donde una coral de niños consigue un clímax realmente envolvente, mágico, para acabar de nuevo con el galopante y grandioso estribillo.

Zaephyr Skies Theme”, la pieza instrumental del álbum. Otro ejemplo más de lo que puede conseguir Luca Turilli en un terreno que nada tiene que ver con el Heavy Metal, me refiero, como no, a las BSO (igual hay sorpresas dentro de poco). Es una maravilla, dentro de la atmósfera futurista, nos encontramos incluso con arpas y sonidos de clara influencia celta. El peso vocal lo lleva la soprano islandesa Amanda Somerville y el final del corte es un claro homenaje al griego Vangelis… ¿o no?

The Age of Mystic Ice” es una canción muy típica de Turilli, aunque mentiría si no digo que es una de mis preferidas. Un inicio con coros y bastante pausado y misterioso, con los sonidos electrónicos y la guitarra perfectamente conjuntados. El estribillo puede conmigo, plenamente cinematográfico, basta con cerrar los ojos o hacer un montaje de imágenes de Star Wars con el mismo de fondo. Veréis si llevo razón.

Prince of Starlight” es otra de mis favoritas, y aquí si coincido con la mayoría de reviews. Un tema muy violento, muy dramático y la vez épico y triunfal, como bien queda reflejado en el estribillo: realmente poderoso y rápido. El tramo final es verdaderamente esplendoroso, deslumbrante, con la sección de cuerda sonando de fondo mientras resuena el epopéyico estribillo.

Timeless Oceans” es la balada del disco. Es impresionante lo que hace aquí Olaf Hayer, sinceramente pienso que es la canción mejor cantada por el alemán desde que trabaja con Turilli. Centrándonos en la pieza en sí, decir que es de una elegancia evidente: el comienzo de teclado, violines y cellos recreando una atmósfera muy melancólica, con Hayer, insisto, cantando como los ángeles. Todo girando en torno a la voz doblada de Olaf y a los coros operísticos en la parte central del corte, que consigue transmitir una gran emotividad.

Demonheart” creo que es lo más flojito del disco. Sin ser mala, dista bastante del nivel de las otras. Un tema, a mi entender, demasiado ramplón, de un power muy machacón, a lo Metallium, por poner un ejemplo. Se salva ese grandioso inicio coral con las voces de los tenores y las sopranos soberbiamente entrelazadas. Por cierto, la edición digipack incluye una versión de la misma cantada por Andre-gato castrado-Matos bastante patética.

New Century´s Tarantella” la compuso Turilli siguiendo, relativamente, la música a camino entre étnica y folk de los simpáticos Ewoks en Star Wars (“El retorno del Jedi”). De todos es sabida la afición de Luca por la música folclórica, especialmente por los sonidos tradicionales rusos. Claramente se ve reflejado al meter un instrumento como el acordeón, por ejemplo. En este corte confluyen los ritmos del mencionado folclore ruso con la Tarantella, música tradicional de algunas regiones del norte de Italia, especialmente las que hacen frontera con Croacia. Igualmente, el inicio es de clara influencia sudamericana, con mandolinas, guitarra acústica y flauta peruana. Por clasificar, el tema folclórico del disco, siguiendo aquel “Lord of the Winter Snow” de su primer trabajo en solitario.

El final del álbum lo tenemos con un monumental tema, marca de la casa, “Prophet of the Last Eclipse”, que da título al disco. Canciones como ésta (“Symhpony of Enchanted Lands”, “King of the Nordic Twilight”, etc.) son las que han elevado a Turilli a ser un gran compositor (no, no es el nuevo Mozart, como algunos atrevidos ignorantes y freakies quinceañeros han llegado a decir, por dios) y en su campo, sin duda, el mejor.

Casi doce minutos de magnificencia, grandiosidad, barroquismo, elegancia y, sobre todo, de epicidad.

La canción recoge de forma soberbia las partes de tensión y de triunfalismo que aborda la historia.

El inicio se presenta con un coro gregoriano reafirmando ese momento de tensión previo a la espectacular irrupción de los sintetizadores, dando pie a un duelo coral entre tenores y sopranos, con el doble bombo volando, verdaderamente impresionante. Turilli ha conseguido un clímax apocalíptico, dicho en plata, acojonante. Una melodía previa al estribillo realmente emotiva, con los sintetizadores y el teclado anunciando el grandioso coro, que parece sacado de cualquier BSO de John Williams o Jerry Goldsmith. Partes interpretadas íntegramente por la soprano islandesa Amanda Somerville maravillosas, batería más pausada en algunos tramos, para volar por momentos en otros, los que lo requieren. Aunque ciertamente sería bastante estúpido por parte de cualquiera fijarse de más en la batería, personalmente me trae sin cuidado, como si no hubiera detalles en la música de Turilli para fijarse en el tambor; tiene narices.

La Profecía del último eclipse acaba como empezó: con los cantos gregorianos, tras una sección de cuerda “desafinada” con un aire de “continuará”, como si de una película se tratase.

Comulgo con la inmensa mayoría de reviews que se han hecho en los medios. Luca ha vuelto a hacer un discazo, que va a gustar tanto a los amantes de la música más épica como a los fans del metal más detallista y ornamentado, por poner dos ejemplos claros. Como siempre, música muy barroca, muy recargada, muy grandilocuente, en resumen, muy espectacular, dando la mayor relevancia posible a los arreglos.

El sonido creado por Turilli sigue sonando a Turilli, esto es indudable, con la salvedad de nuevos e interesantes elementos a su música para con su nuevo concepto. También se aprecia claramente que las guitarras están en un segundo plano en este disco, lo cual puede resultar mejor o peor, siempre en la opinión de cada uno. Personalmente prefiero a Luca trabajando en un campo lo más sinfónico posible, más centrado en los arreglos, amén de composiciones que tiren hacia las creadas para su obra cumbre con Rhapsody, “Symphony…”, donde precisamente las guitarras no tenían demasiado peso.

Lo mejor del señor Turilli es que, literalmente, no para. Ahora esta a camino entre el nuevo trabajo de Rhapsody y componiendo unas piezas orquestales (“Symphonic Visions”) bajo la tutela del director de cine italiano Dario Argento, con vistas, evidentemente, a las BSO.

Algún hinchafolios de los “grandes” medios, evolucionado sin duda, alega, con argumentos que invitan a la risa, aquel famoso y cansino “más de lo mismo”, que tan de moda se ha puesto por parte de algunos a la hora de criticar discos, especialmente de Power (no sin razón en algunos casos). Es la historia de andar por casa de siempre, lo mejor es ignorarla e ignorarles.

Mientras tanto, mis felicitaciones al simpático guitarrista de Trieste, gran disco.

Jose Alberto (Thunder)