LOU REED & METALLICA “Lulu” (2011)

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loureedmetallica_luluComplicado, muy complicado encarar la reseña de este disco, porque no nos llevemos a engaños, este “Lulu” y su horripilante portada, son como una piñata: es muy sencillo inflarlo a hostias, tomar el camino del linchamiento sin pararse a profundizar en él, porque, las cosas como son, posiblemente motivos no falten.

Algo hay que tener claro: esto no es un disco de Metallica. Todo aquel que se acerque a “Lulu” buscando escuchar a los de San Francisco se puede llevar una decepción, aquí no están los Metallica ni siquiera de las ultimas décadas. Este es un disco de Lou Reed, o al menos una incursión de este en terrenos alejados de su parcela habitual y Metallica son su banda de acompañamiento. Tal vez deberían haber cambiado “&” por “with”, porque Metallica se convierten en la Lou Reed Band y eso, antes de que algún purista de los de San Francisco clame al cielo, no es nuevo es el mundo del Rock, muchas bandas han servido de soporte a otras estrellas en tiempos anteriores.

Como decía, no esperéis encontrar indicios de Metallica. Además la producción tampoco ayuda mucho, excesivamente soterrada. Reed pretendía hacer un disco oscuro, muy oscuro, a veces con pasajes incluso cercanos al Doom pasado por el tamiz del neoyorkino, y era conocedor de que necesitaba una banda capaz de moverse en esos parámetros.

¿Es “Lulu” un mal disco? evidentemente no está a la altura de los nombres de sus creadores, aunque quizás habría que ver a qué nivel están dichos artistas a estas altura del siglo, bastante alejados de sus tiempos de gloria. No es tan mal disco como algunos se empeñan en afirmar rotundamente, pero necesita su tiempo y sus escuchas, además de tener claro qué se pretende con “Lulu”.

Temas largos, pesados, oscuros, con Reed recitando ante los riffs demasiado sumergidos por la producción, que deja a Metallica en un segundo plano. “Brandenburg Gate” con el que abren el disco es de los temas que se podrían salvar de la quema, una canción pantanosa y agobiante. “The View” se mueve por terrenos cercanos al Doom, con esos riffs tétricos. “Mistress Dead” y su inicio de teclados da paso a una tormenta de metal, donde quizás podamos reconocer más a Metallica, que suenan furiosos en contraposición a un sosegado Lou.

“Iced Honey” es el tema más Reed, y además uno de los más acertados, sonando vicioso e infeccioso. “Cheat On Me” son once minutos y esa intro de teclados reconozco que me cansa, y aún faltan 8 minutos de canción, mala señal, aunque afortunadamente va mejorando, pero le sobra el inicio y minutaje. “Frustration” es otra pieza larga, 8 minutos de desvaríos y desarrollos, de nuevo con riffs profundos, que hacen de este tema otro de los mejores del disco. “Little Dog” es una paranoia mental que podrían haber dejado en los ensayos, al menos a mi me aburre sobremanera, y encima durante 8 minutos.

Los 11 minutos de “Dragon” dan para mucho, un tema movido, en el que Metallica vuelven a poner fuego bajo la narración de Reed, y que suena oscuro, muchas veces pienso escuchando este disco, si Reed no soñaría en sus viajes en brazos del caballo y sus desvaríos emocionales ser una especie de Tommy Iommi, o al menos deudor de su sonido. Este tema es también de los que más me ha gustado. Y para finalizar, “Junior Dad”, 19 minutos que dan fin a “Lulu”, un tema que es el compendio de todo el disco, muy intimista, y seamos sinceros, si te pilla sin ganas, un poquitín pesado.

En definitiva, este disco posiblemente gane con el tiempo, porque lo va haciendo con las escuchas, pero desde luego no creo que entre en el olimpo del Rock. Ni es la maravilla que muchos “modernos” intentan vender, ni tan abominable como pretender acusar algunos “auténticos”. Mi consejo es que no sigáis la opinión de nadie, la mía menos que ninguna y le deis una oportunidad, lo escuchéis y juzguéis por vosotros mismos, porque este disco es de los que se nutre de opiniones personales y no generales.

Carlos T.