Hace ya 8 años que conocí a Les Vivo, por aquel entonces (noviembre de 2004). La ocasión me la brindó un concierto ofrecido por José Luis Jiménez y Lele Laina, en su vuelta antes de decidir recuperar el histórico nombre de Topo. Aquel día alguien me recomendó prestar especial atención a los teloneros, unos jóvenes chicos que se presentaban en la sala Macumba auspiciados por las estrellas de la noche, a quienes les unían lazos de parentesco, ya que en Les Vivo se encontraban (y se encuentran) Héctor Laina y Dani Jiménez, junto con Pablo Toharia. La crónica de aquel evento la encontraréis si buceáis un poco en el Archivo de esta web.
Desde entonces el grupo no ha hecho más que crecer. La formación se mantiene inalterada, con Héctor Laína (guitarra y voz), Pablo Toharia (bajo) y Dani Jiménez (batería). Tras un EP (“Puzzle”) publicado en el año 2000, poco tiempo después de la formación del público, en 2006 se embarcaron en la grabación de su primer disco (“Trece”), que sólo vio la luz vía on-line. Es ahora, cuando se cumple una década desde la formación de la banda, cuando Les Vivo se decide a editar su segundo trabajo, “Cómete el mundo”, esta vez disponible tanto en plataformas digitales como en CD físico, de la mano de The Fish Factory.
Que no les engañe a nadie las referencias paternales de Héctor y Dani con Lele y José Luis. A ambas generaciones les une el talento por hacer música, aunque sus formas de expresarla son muy diferentes. A la hora de buscar parecidos, encontramos algunas referencias en Red Hot Chili Peppers, bastante lejanas ya que si bien toman ciertos elementos instrumentales parecidos, Les Vivo son mucho más calmados y sofisticados. Únicamente el rock pesado de “Esclavo” o el añejo y setentero “Cómete el mundo” muestran una contundencia mayor. El resto son canciones muy trabajadas, de melodías calmadas y a veces complejas, que exigen algo de paciencia para pasar de la sorpresa al pleno disfrute. “Diario de a bordo”, “El golpe”, “Renacer”… cualquiera de ellos podría servir para engancharnos definitivamente.
La labor instrumental es brillante. La guitarra de Héctor Laina y el versátil trabajo de bajo de Pablo Toharia confieren a este grupo un carácter especial, complicado pero directo, aunque parezca una contradicción, sustentados por el buen trabajo de batería de Dani Jiménez. Todo ello con la voz de Héctor, que cumple con solvencia dando forma a estos temas que muestran que el trabajo de estos músicos a nivel compositivo no es nada desdeñable.
Buen disco, en definitiva, para disfrutar atentamente, con paciencia y amplitud de miras.
Santi Fernández «Shan Tee»
