Habiendo trabajado mucho durante los últimos años, Lacuna han ido progresando y haciéndose un buen nombre en la escena del metal gótico. Entre la inmensa mayoría de grupos clones de este tipo de metal, el sexteto italiano se ha logrado diferenciar por su sutileza y su fuerza, su dulzura y su rabia y, por supuesto, por su aplastante show en directo, el cual pudimos disfrutar el año pasado en el Rock Machina y podremos volver a ver en breve en nuestro país.
Tras dos EP’s y dos discos en la calle, vuelven a los estudios Woodhouse, en Alemania, para crear “Comalies”, un álbum que es capaz de ponerte los pelos de punta con sus composiciones atmosféricas y oscurizas.
Se abre con “Swamped”, donde la bella Cristina Scabbia nos deleita con su magnífica voz, dejando paso a su compañero masculino, Andrea Ferro, quien consigue transmitir toda su agonía y desesperación con apenas unas frases. Riffs potentes y pesados y una batería que marca originalmente un melancólico medio tiempo. Y con psicodélicos efectos comienza la preciosa “Heaven’s a Lie”. Cristina muestra sus registros de un modo dulce y sensual y acompaña a Andrea en el estribillo, donde llama bastante la atención la batería y el bajo. En “Daylight Dancer”, más cañera que la otra, con más rabia quizás, es la voz masculina quien comienza a cantar, pero Cristina toma protagonismo de nuevo en un hermoso y pegadizo estribillo. Los teclados que acompañan de fondo dan muchísima más clase a este tema.
“Humane” comienza con unos quizás repetitivos efectos sintéticos, aunque enseguida lo olvidamos para atender a la tristísima voz de Andrea. Tema muy lento, con un bajo muy simple, aunque con variada batería y un precioso juego de las voces. Más original me parece el comienzo de “Self deception” y, por supuesto, mucho más heavy. Batería y guitarra distorsionada con voces entrecortadas dejan paso a una voz rasgada y agresiva. Más machacona, quizás, pero con mucha más garra. Aunque sin quererlo adquiere la dulzura que le falta cuando Cristina canta la sublime melodía del estribillo. Y por si aún no estábamos emocionados viene “Aeon”, tema de apenas dos minutos en el que hay un dúo de guitarras precioso y la voz de Cristina parece la de un ángel. A mitad del tema simula que se ha rayado el disco y después continúa, pero no os asustéis, que es así a cosa hecha. Vienen a continuación las cañeras “Tight rope” o “Unspoken”, donde me gusta especialmente la voz de Cristina y el estribillo a dúo, y las lentas y melancólicas “The ghost woman and the hunter” o “Entwined”, con un principio, en mi opinión, increíble. Parece que los temas más lentos y más cañeros se intercalan. Quizás así se haga más escuchable o quizás así logramos no deprimirnos del todo.
“The prophet said” precede al tema más rabioso y agónico que he escuchado de esta banda, “Angel’s punishment”. Voces sintetizadas, Cristina hablando sensual aunque desesperadamente sobre la guerra y la destrucción y Andreas nos sorprende con una voz que roza el death, expulsando por la garganta toda su ira. Increíble. Y finalmente el tema que da nombre al disco, “Comalies”, que en mi opinión resume todo lo que ha sido este trabajo: potencia, sutileza, sensualidad, dulzura, rabia… una mezcla de sentimientos hecha música. Pero bueno, ¿qué es la música sino eso? Y especialmente bonito es el fragmento cantado en italiano.
Reconozco que está cambiando mi visión del gótico, sobre todo escuchando grupos como Lacuna Coil. Ahora, una advertencia, no os lo pongáis cuando estéis muy tristes… Besitos.
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Clara González Lobo
