Yo lo tengo claro. El verdadero espíritu del Rock no se encuentra en un concierto multitudinario en un estadio, en el que se paga una fortuna por ver a una estrella en el ocaso de su carrera (y de su vida). Esa es una opción respetable pero, para mi, no ofrece las mismas sensaciones que sí encuentro en un recinto pequeño, con una banda en forma y pletórica de ganas. Y si en vez de una son dos, mucho mejor. Y eso es lo que me encontré ayer en la sala Revi Space: Energía, camaradería, buenas canciones y ganas de darlo todo.
Hace muchos años que sigo a Phase to Phase y a Electric Fence. Verlos juntos en un mismo concierto hacía que las posibilidades de salir contento eran dobles. Y ninguno de ellos me defraudó.
El concierto tuvo lugar en Revi Space, la sala pequeña del complejo Revi Rock. Un lugar más pequeño y acogedor que la enorme sala principal, más adecuado para los grupos que no tiene el poder de convocatoria necesario para llenar el recinto más amplio. Una excelente opción de los gestores de Revi Rock, que no sólo pueden ofrecer un espacio más adecuado a las características del concierto, sino que les permite organizar dos conciertos a la vez, en cada una de las salas, sin molestias entre ellas pese a que están únicamente separadas por un muro y una puerta.
Nunca entenderé porqué este grupo no es más reconocido. Buenos discos y, sobre todo, un directo aplastante, les avalan. Tras muchas idas y venidas en el seno de la banda, hace tiempo que ya está asentada la formación cuyo único miembro original es Dudu Morales (bajo), cuya aportación es crucial para el sonido contundente del grupo. Ahora como único guitarrista, Sergio Gabaldón combina destreza y sentimiento. A veces es básico y otras virtuoso, dependiendo del momento. Como siempre, nos ofreció una gran noche, sin desconcentrarse a pesar de los continuos problemas que le dio el su cable de la guitarra, que por momentos se negaba a funcionar.
Sin duda, uno de los alicientes más destacados del grupo es la poderosa voz de Gorjo (Jorge Coello), un cantante descomunal que marca la diferencia entre esta banda y otras de su estilo. Como siempre, volvió a dar una exhibición de facultades.
Y en la batería, lamentablemente no pudimos contar con la participación del titular en el puesto, Javier Planelles (ex Eldorado), pero su ausencia fue bien cubierta por César de Frías, baterista del grupo Cerdo Aéreo en el que comparte formación con Sergio Gabaldón. De forma meritoria, César se aprendió el repertorio para este concierto en un tiempo récord, cumpliendo su cometido con brillantez.
Electric Fence basó su repertorio en su último disco, “Iron Surgery”, que repasaron al completo, más otros temas destacados de discos anteriores, concretamente dos de “Motorkiller”, más el imprescindible y divertido “Get Some Rock & Roll” con el que cerraron el concierto, perteneciente a su disco debut “Sock ‘n’ Roll”.
Comenzaron el concierto con “Acid Mississippi” mientras parte del público aún estaba entrando en la sala. Y es que las limitaciones de horario obligaron a la banda a salir antes de las 9 de la noche, algo que siendo viernes no siempre es lo ideal. Tampoco hay que olvidar la desafortunada costumbre de algunas personas de no prestar atención a los teloneros. Sin embargo, esto último fue cambiando a medida de que avanzaba el concierto, dado el alto nivel del grupo, que con “The Devil’s Game” ya habían conquistado a todos los asistentes. El concierto continuó con “The Island” y la acelerada “Kill Your Masters”, mostrando la confianza que tiene en su último disco, “Iron Surgery”.
El primer tema de “Motorkiller” fue “Stole The Fire”, uno de mis temas preferidos de la banda, que si en la versión de estudio ya suena bien, en directo tiene una magia especial por su conexión con el público. Por cierto, espectacular solo de guitarra de Sergio Gabaldón.
De nuevo volvieron a su último disco para ofrecernos la fiestera “Sex, Beers, Rock & Roll” y la más oscura “Black Soul”, en la que sus influencias del Hard Rock setentero quedan bien patentes. Tras ella, recurrieron al tema que da título a “Motorkiller” y después al que hace lo propio con “Iron Surgery”, que resultó ser el culmen de su concierto. Un extenso tema con una parte central heredera de Led Zeppelin en el que la banda crea un climax especial y que culmina con Gorjo yéndose al frente del escenario para cantar una estrofa… ¡¡sin micrófono!!. Los que no conocían a la banda no se lo podían creer. Una exhibición de facultades muy difícil de ver.
Como he mencionado al principio de esta crónica, su concierto finalizó con la festiva “Get Some Rock & Roll”, cerrando un concierto impecable.
Si el mundo del Rock fuera justo, este grupo tendría mucha más repercusión. Espero que el tiempo les ponga en el sitio que merecen, tarde o temprano.
La metamorfosis que ha experimentado Phase To Phase en los últimos años ha sido notable. Lo que empezó siendo un grupo de AOR con mucha presencia de teclados ha ido derivando en una banda del más puro Hard Rock, aunque sin desdeñar las melodías y los cuidados coros que son una de sus señas de identidad. La consecuencia de esta evolución la hemos ido viendo en los conciertos que han ido ofreciendo los últimos años, sobre todo desde que prescindieron de figura del teclista y añadieron como vocalista a Sebas Castro, quien se añade a los habituales Alfredo Clemente (guitarra y coros), Zalo López (guitarra y coros), José L. Gallera (bajo y coros) y Stelian Cotet (batería).
Esta formación ya lleva varios años de rodaje y he tenido ocasión de comprobar su estado actual, más contundente y menos AOR, en varias ocasiones en las que he tenido el placer de verles en directo, pero no ha sido hasta hace bien poco que este cambio se ha visto reflejado en un nuevo disco, de nombre “III: Evolution”.
Una vez llegada la hora y con el público de la sala expectante, Phase To Phase se subieron al escenario y nos ofrecieron un magnífico concierto, en el que repasaron por completo su último disco, “III: Evolution”, combinado con un buen número de temas del anterior, “Face It”, más una referencia a su debut “Origin” y una versión de la que hablaremos después.
El concierto comenzó igual que su último disco, con “If I Can’t Breath”, con un sonido perfecto desde el primer acorde, con todos los instrumentos en su sitio y los siempre cuidados coros de la banda escuchándose perfectamente. Y es que Phase To Phase es una banda donde todos cantan (excepto el batería Stelian Cotet) y además lo hacen muy bien. Me gustó especialmente la voz de Sebas Castro, con mucha más fuerza que en el disco.
El concierto continuó con dos temas de “Face It” como “Future” y “Greed”, en los que era inevitable comparar la voz de Sebas con la de Zalo, quien las grabó originalmente. Y es que en los dos primeros discos de la banda, Zalo López era el cantante principal. En favor de Sebas hay que decir que no sólo cumple con soltura en las canciones que no grabó él, sino que las ha adaptado a su estilo, dándoles un nuevo aire.
De vuelta a su último disco, “Motherfuckers” nos mostró claramente la actualidad más contundente de la banda. A destacar en este tema el bajo de José L. Gallera, muy presente en todo momento. El tema, presentado de forma jocosa como “la balada del disco”, sonó con mucha fuerza.
La única concesión a su primer disco fue “Face To Face”, que sonó muy bien pero que a mi me sigue sonando extraña sin los omnipresentes teclados que contiene en su versión de estudio. En favor de la banda hay que decir que en ningún momento recurrieron a sonidos grabados, estando las partes de teclado omitidas o arregladas con guitarras.
Vuelta a la actualidad con “Deep Side” a la que siguió “Heaven And Hell”, uno de los mejores temas de “Face It”, con uno de esos estribillos marca de la casa.
Otro tema de los nuevos que me gustó especialmente fue “Going Down”, sobre todo en el juego de guitarras y los coros. Los músicos, a los que se ve veía cómodos en el escenario, no paraban de ir de un lado a otro, sobre todo Alfredo Clemente y José L. Gallera, intercambiándose los laterales del escenario constantemente.
Volviendo a “Face It”, nos dejaron la muy cuidada “Will You Remember Me”, tras la cual Sebas dejó el escenario para que Zalo López volviera a su faceta de cantante principal en la festiva “Where Do We Go”, mucho más rockera ahora sin teclados. Zalo empezó también a cantar en solitario “Open Your Eyes”, pero pronto Sebas volvió a escena para retomar su función en la segunda estrofa. Y es que tener dos cantantes y otras dos voces haciendo coros es un lujo del que Phase To Phase es consciente y explota al máximo.
Tras una nueva vuelta a la actualidad con “Revolution”, José L. Gallera tomó la palabra para hablar de su otra faceta musical, acompañando a Gabrielle de Val desde hace más de dos años. Emocionado, le agradeció las experiencias vividas en este tiempo y, aprovechando que la cantante hispano-alemana estaba en la sala, la invitó al escenario a compartir un tema con el grupo.
Aunque no habían ensayado previamente, no es la primera vez que Gabrielle acompaña a Phase To Phase, así que la opción elegida ya se sabía que iba a ser “Separate Ways”, una versión de Journey cantada a dos voces entre Gabrielle y Sebas Castro que quedó tan emotiva como siempre.
Para el final del concierto se eligieron “Nobody’s Fight” y “Running Out”, con un gran despliegue de energía y con Alfredo Clemente cada vez más volcado en el aspecto visual, además de demostrar su gran nivel como guitarrista.
Tras ellos, la banda hizo una despedida que no se creyó nadie, porque todos sabíamos que volverían para un fin de fiesta en el que nos dejarnos otras dos piezas de su repertorio, concretamente “The Mud” y “Madness”, durante la cual Alfredo Clemente bajó del escenario para tocar unos minutos en medio del público.
A su término llegó la despedida real del concierto, con plena satisfacción de todo el público que se congregó en Revi Space esa noche.
La satisfacción entre todos los presentes fue total, según fui palpando en el ambiente una vez terminada la música en directo. Dos grupos que rayaron a gran nivel, sorprendiendo a aquellos que no conocían a alguno de los dos y dejando satisfechos a todos, con el buen sabor de boca añadido del buen sonido del que disfrutamos con ambas bandas.
Como he dicho al principio de esta crónica, cada vez me gustan más este tipo de conciertos en recintos no muy grandes. Aquí es donde se vive, sin duda, la magia del Rock.
Texto: Santi Fernández “Shan Tee”
Fotos: Ernesto Estébanez Boatas
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