FINNWAY “La corte de los marginados” (2025)

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Reseña originalmente publicada en catalán en El Rock-Òdrom

Finnway son una fabulosa agrupación novel que destila una mezcla de Folk Metal y Punk Celta (combinado con licores de Muiñeira, Polca y Rap) con la que sus miembros -procedentes todos ellos del noroeste y el centro de la geografía española- nos brindan una música y un relato que van en busca de una propuesta que transite por caminos substancialmente personales. Su carrera empezó inicialmente como un proyecto de estudio del guitarrista y acordeonista Tony C. H. y el vocalista Pablo Merchante (Kinnia) en 2024 en La Rioja, pero rápidamente evolucionó hacia una banda con todas las de la ley y que cuenta en sus filas con el batería David Viana, el bajista Samuel de Jonxel, el guitarrista Sergio Culebras (Celtian) y la violinista Sara Ember (ex Last Days Of Eden).

Apenas un año después de su nacimiento, el grupo nos presenta “La corte de los marginados”, su puesta de largo. Grabado, producido y masterizado en Estudio 62 Hz por el propio Tony C. H. (quien se encarga también de tocar la mandolina y el buzuki), este debut discográfico reúne diez pistas, de las cuales una es una versión del tema “Believer” de los estadounidenses Imagine Dragons y las otras nueve son temas originales, exceptuando el fragmento instrumental de “Düllahan” (prestado de la muiñeira Ponte Sampaio) y la melodía de “El bribón de Bobby Brown” (transcrita de la polca escocesa Mary’s Weeding).

Las composiciones instrumentales propias corren principalmente a cargo de Pablo Merchante y Tony C. H., excluyendo “La corte de los marginados” donde participa también Sergio Culebras y “El vagabundo” y “Voluntad de fuego” donde igualmente lo hace Sara Ember. Por otra parte, el trabajo lírico recae en la persona de Pablo que comparte labor con Sergio en “La corte de los marginados” y “Voluntad de fuego” y con F. J. López-Roberts en “No hay rendición”, mientras que se ocupa de la música y la letra para dar forma a la personal “Carta al más allá”.

Los particulares textos de estos “musicastros” cantan a los fracasados y desdichados condenados a vivir al margen de la sociedad, a los forajidos que huyen de la justicia y a los sinvergüenzas dispuestos a vender el alma al demonio (testimoniando en paralelo el intrínseco sentimiento de comunidad que reúne a estas almas); también los hay que reivindican la lucha, la perseverancia y el no retroceder ni claudicar ante las adversidades, mientras que otros dan voz a la indefectible llegada de la parca y recuerdan a quienes desgraciadamente nos han dejado.

“La corte de los marginados” es un trabajo cuidado hasta el último detalle, como lo demuestran, por un lado, la nutrida retahíla de invitados que participan individualmente en la mayor parte de las canciones (entre los que destaca Dani Nogués, vocalista de los castellonenses Lèpoka) y, por otra, el artwork que se nos presenta con una unidad cromática de tonos castaños que conjunta de maravilla con la coral portada y la contraportada (diseñadas por los estudios JM Desing), el logo (obra de Nacho Elduayen) y las ilustraciones interiores del libreto (dibujadas por Ela Benítez).

La sugerente “Dama de la fortuna”, con su instrumentación de sonoridades celtas y los lamentos de la cautivadora voz del Haydee Mariñoso (An Danzza), es el prólogo ideal, el salvoconducto que nos abre sus puertas a “La corte de los marginados”, el tema que titula el álbum con un riff musculoso que da paso a la melodía del violín que se convertirá en el gran protagonista durante toda la pieza, entreverándose perfectamente con el resto de los instrumentos. Por su parte, Merchante -apoyado aquí y en otros momentos por los coros de Pany Álvarez y Juwdix- entona una letra que saca a colación a esta particular curia donde las almas de proscritos como “Bobby Brown” o “El vagabundo” mitigan su desconsuelo.

“El bribón de Bobby Brown” se presenta como una animadísima pista que se basa en música tradicional escocesa y narra la desgraciada existencia desde la niñez y hasta su previsible muerte del pinchaúvas a quien se elude en el título.

“El vagabundo”, un fantástico corte con un inconfundible y animado aroma de Punk céltico, personifica la búsqueda de la libertad y de un destino que está por escribir, mientras que la mefistofélica temática de “Düllahan” despliega las maravillosas melodías de acordeón, mandolina y buzuki de Tony que se compenetran estupendamente con las de las cuerdas de Sara Ember.

“Finnway Is The Fine Way” es el himno de estos trovadores modernos que se reiteran en la necesidad de vivir con y en libertad y nos ofrece un incendiario estribillo concebido en alguna taberna dejada de la mano de Dios y pensado para corear en las actuaciones en directo.

La preciosa balada del disco lleva por título “Carta al más allá”, en la que Pablo dialoga con una familiar muy cercana, desgraciadamente desaparecida. La canción alcanza altas cotas de sentimiento gracias al dúo entre el cantante y la sensible y cándida voz de Crissena Fern que da la réplica a las súplicas del primero.

“No hay rendición” cuenta con las estrofas rapeadas por F. J. López-Roberts y el resultado es sorprendente, contundente e intenso a partes iguales, una oda a los diferentes estados emocionales vividos durante el pasional proceso creativo.

“Voluntad de fuego” muestra un agradable acercamiento al Power Metal sin dejar de lado la personalidad de los Finnway y esconde el dúo entre Pablo y Dani Nogués, cuyas voces entroncan a la perfección.

Por último, “Beliver”, la acelerada y reconocible versión que hacen del tema de Imagine Dragons, se enriquece con una instrumentación celta que convierte esta canción pop en una pieza folkroquera que, pese a ello, no me ha acabado de convencer.

Como conclusión, podemos aventurarnos a afirmar que Finnway se perfila como una formación a tener muy en cuenta entre los seguidores de Ars Amandi, Saurom, Celtian, Lèpoka o Mägo de Oz y con el esperanzador debut “La corte de los marginados” ponen sobre la mesa un hecho tan importante como son un relato y una imaginería propios que los distingue del resto. Recordad: ¡Finnway is the fine way!

Marc Milà Hernández