No nos engañemos. Ni siquiera en su momento más álgido, Casablanca nunca fue un grupo de masas. Podríamos incluirles en lo que se viene a llamar “grupo de culto”, expresión que nunca me gustó demasiado. Pero lo que sí es cierto es que fue un grupo muy querido en la época y que construyó una base de fieles seguidores que, como ha quedado demostrado, no les ha olvidado.
Casablanca se agotó hace más de una década y se transformó en Ron & Blues, que con un repertorio ajeno lleva divirtiéndose (y divirtiendo) regularmente desde entonces, siempre con la batuta de Carlos “Nano” Hervás (bajo y voz), siempre acompañado de Juanjo Temiño (guitarra y voz) con quien comparte banda desde la última época de Casablanca. A lo largo de los años el resto del grupo ha ido cambiando hasta llegar a nuestros días, con la presencia a la batería de Arturo Sanz y la última incorporación, el prestigioso teclista José Barta.
Además de sus conciertos habituales, de vez en cuando Ron & Blues hace shows especiales, como el que pudimos disfrutar hace un año, regalándonos un entrañable homenaje a Topo en el cual terminaron participando todos los componentes del grupo homenajeado, en un día inolvidable.
Hace poco supimos cuál iba a ser su nueva aventura: Un concierto único recuperando el repertorio de Casablanca que iba a ser grabado en audio para su posterior edición, recuperando una asignatura pendiente: El disco en directo que Casablanca nunca grabó.
Hace pocas semanas nos visitaron en nuestro programa de radio para comentar lo que iba a ser el concierto y, entre otras cosas, detallarnos la extensa nómina de invitados especiales que iban a participar. Desde el primer minuto yo sabía que no me lo podía perder.
Y llegó el día del concierto. Como es habitual en mí, llegué con bastante antelación a la sala, acompañado de mis habituales compañeros de correrías. Y pronto empecé a encontrarme con gente conocida, algo que aumentó cuando accedí al interior. Y es que allí estábamos todos (o casi) los que compartimos pasión por el Rock que ha marcado nuestras vidas, en una sensación familiar que nadie se quiso perder, como demuestra el hecho de que todas las entradas se agotaron.
Llegada la hora, el grupo subió al escenario, con Nano Hervás y Juanjo Temiño en la parte frontal, dejando la parte trasera para José Barta y Arturo Sanz. Además, una segunda batería y un piano eléctrico adicional estaban preparados para los invitados. Carlos Hervás nos dio la bienvenida, agradeció la presencia del público que llenaba la sala y, en un gesto que le honra, también a las respetivas cónyuges de los músicos del grupo por su paciencia y apoyo en todos estos años de vida musical. También, emocionado, quiso dedicar el concierto a la memoria de Terry Barrios y Pachi Escolano, antiguos compañeros en Casablanca, ya fallecidos. También anunció que en el concierto se repasaría la carrera de Casablanca en orden cronológico inverso, comenzando por la etapa más reciente (“Apostando contra el avestruz” de 2009) para ir yendo hacia el pasado con temas de “Rio” (1988), “La noche” (1987), terminando con temas rescatados de su debut, “Rock ‘n’ Roll en el Bar de Rick” (1986). No lo dijo, pero quedaría fuera de este repaso cualquier referencia a “Cuatro” (1995) que, a pesar de estar lanzado como disco de Casablanca, poco tuvo que ver con el resto de la carrera del grupo y en el que ni siquiera participó Nano Hervás.
Como estaba anunciado, la lista de invitados era muy extensa, lo que obligó a darles entrada desde el primer momento. Por ello, el concierto empezó con la presencia en el centro del escenario de Nacho Ruiz, gran guitarrista con larga trayectoria que perteneció a la última formación de Casablanca, grabando “Apostando contra el avestruz”, del cual rescataron “Andrés en el Marquee” y “Lecciones de felicidad”, dedicada con emoción por Nano a Myriam, su mujer, presente en la sala. Buen arranque de concierto, en el que pudimos comprobar que Nacho sigue siendo un guitarrista excelso. La conexión con el público fue inmediata desde el primer momento, ya que la gran mayoría nos conocíamos al dedillo estas canciones.
Aquella última formación de Casablanca contaba con dos guitarristas igual de buenos y los dos iban a estar en el concierto. Por ello, Nacho Ruiz dio el relevo a Marisa de la Plaza, extraordinaria guitarrista con la que repasaron otro tema de “Apostando contra el avestruz” como fue “Cabeza y corazón”, tras el cual hicieron “Pregunte a su mujer”, ya del disco “Río”, durante el cual Marisa incluyó un impresionante solo de guitarra que nos dejó anonadados.
Marisa se despidió con una ovación y Nano Hervás presentó a los siguientes invitados, dos músicazos con mucho peso en el Rock nacional, como Lele Laina, que además de su larga trayectoria que comenzó en Asfalto y desembocó en su larga carrera en Topo, fue el productor de “Rio”, tercer disco de Casablanca. Y, por si fuera poca conexión, durante dos años formó parte de Ron & Blues, como se encargó de recordar Nano Hervás. Y, por primera vez en el concierto, íbamos a disfrutar de la banda con dos baterías, con la presencia añadida de José Martos (Niágara, Atlas, Barón Rojo, Topo…), que con su fuerza habitual hizo que los dos temas que hicieron sonaran como un cañón.
El primero fue “Barbitas guapetón”, uno de los temas más conocidos de Casablanca y que es una adaptación de “I Never Walk Alone” de “Huey Lewis & The News”. El tema, originalmente cantado por Terry Barrios, sonó muy bien con la voz de Juanjo Temiño, dada la similitud en el timbre de ambos. Con los mismos invitados sonó “Labios de placer”, esta vez con la voz de Lele Laina.
Tras la despedida del escenario de Lele Laina y José Martos, Nano nos presentó emocionado al siguiente invitado, ya que se trataba de su hijo Carlos Hervás Jr., pianista enfocado en la música clásica que hacía su primera incursión en el mundo del Rock. Nano pidió silencio para el comienzo del tema, ya que “Cien mil años después” es una tierna balada que comenzó a piano y voz por Carlos Hervás Jr., al que pronto se unió el resto del grupo. Desde aquí felicito al protagonista, pues cumplió con nota alta la pequeña encerrona que le preparó su padre. Con el mismo invitado hicieron también “Una vuelta más”, ya del disco “La noche”, volviendo la responsabilidad vocal a Juanjo Temiño. A destacar los teclados de José Barta, brillante toda la noche, para sorpresa de nadie.
El siguiente invitado fue aclamado como la leyenda que es. Confirmado a última hora, la presencia de José Luis Jiménez fue un lujo para todos los presentes. Aclamado a su entrada al escenario, se colgó el bajo para deleitarnos con el clásico de Topo “El blues del dandy”, que todo el público cantó con ganas. La situación era poco habitual, con esta formación con dos bajos, pero sonó muy bien.
Al término del tema, José Luis Jiménez abandonó el escenario, dejando a Ron & Blues tocando sin invitados (por primera vez en el concierto) el tema “Dulce y extraordinario”, en el que el público fue reclamado para cantar el estribillo.
El siguiente invitado fue otra leyenda: Julio Castejón, con toda la carrera de Asfalto a sus espaldas y en su día productor del disco “La noche”, salió para hacer dos de los temas de aquel disco, la bonita “Hija del sol” y la acelerada “Estoy, no estoy”, en la que estaba previsto que cantara Narciso Tenorio (Babel, Júpiter), quien finalmente no pudo participar por una inoportuna afonía, por lo que la voz fue asumida por Nano Hervás con solvencia, a pesar de que no dudó en lamentar que fuera él quien tuviera que cantarla.
Julio Castejón dio paso al siguiente invitado, el reputado guitarrista Eduardo Pinilla, quien ha tocado para Luz Casal, Joaquín Sabina, Ñu, Burning, etc. y actualmente en Rock con Ñ y compañero de Nano Hervás en All Men Brothers, el proyecto que hace un concierto al año haciendo temas de The Allman Brohers y del que pronto volveremos a disfrutar. Con Pinilla comenzaron el repaso al primer disco de Casablanca, “Rock ‘n’ Roll en el Bar de Rick”, tocando “Rey del Siglo XX”.
Aún con la presencia de Eduardo Pinilla, un nuevo invitado se sumó al escenario. Se trató de Carlos Pina (Pánzer), con el que tocaron otro de los temas más conocidos de Casablanca: “Me liaste, niña”, cantada también con pasión por todos los presentes.
Tras ella, Eduardo Pinilla abandonó el escenario, manteniéndose Carlos Pina. Junto a él, otro invitado apareció para tener una formación de nuevo con dos baterías, con la presencia de Kacho Casal (Topo, Burning, Rock con Ñ, etc.). Juntos abordaron “El planeta del placer”, con algunos problemas de Pina para seguir la letra.
Terminado el tema, Carlos Pina abandonó el escenario y su puesto en el micro central lo ocupó Kacho Casal, que salió de su batería para ejercer la labor de cantante principal en “Plan B”, dejando buenas sensaciones.
Para finalizar el concierto quedaba uno de los temas que, como confirmó Nano Hervás, no podía faltar. Y es que “Corta la sesión” es, quizás, el tema más conocido de Casablanca. Como no podía ser de otra forma, todo el público lo cantó al unísono junto a Nano aunque yo eché en falta alguna participación femenina en la respuesta al estribillo, que originalmente cantó la fallecida Azucena Dorado. Aun así, quedó divertido con todo el público cantando y bailando.
El grupo se despidió e incluso hizo un amago de irse del escenario en el habitual paripé antes de los bises, pero pronto volvió. Y no lo hicieron solos, ya que Nano reclamó la presencia de todos los invitados al concierto para, juntos en escena, hicieran un histórico “Mis amigos dónde estarán” con todos ellos cantando a la vez y que nos regaló momentos como el de ver a Julio Castejón y José Luis Jiménez cantando uno junto a otro. Inolvidable.
El concierto terminó y, tras los repetidos agradecimientos al público desde el escenario, se dio por finalizado el concierto.
Como colofón, de nuevo muchos saludos, despedidas y abrazos entre músicos y público por toda la sala, además de fotos y firma de vinilos históricos que algunos asistentes habían llevado para la ocasión.
La noche cumplió con todas mis expectativas. Una sensación familiar, de estar entre amigos, para disfrutar de un grupo ofreciendo un repertorio que no debe quedar en el olvido, junto a una pléyade de invitados impresionante. Ahora sólo queda esperar que la grabación haya quedado bien y pronto podamos tener entre las manos “el disco en directo que Casablanca nunca grabó”
Texto: Santi Fernández “Shan Tee”
Fotos: Ernesto Estébanez Boatas
Galería de fotos:
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