MAGIK “Last Call” (2025)

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Sin ninguna duda, Manolo Arias es uno de los músicos más prolíficos y con más talento del Hard Rock nacional. Innumerables han sido los grupos en los que ha dejado su impronta, con su estilo característico, bebiendo de los clásicos para definir un estilo propio e inconfundible. Desde hace más de 40 años, su presencia ha enriquecido bandas ajenas como Bella Bestia, Muro, Monterrey o Ñu, formación a la que aún sigue perteneciendo; aunque sin duda, sus dos grandes proyectos propios, Niágara y Atlas (en ambos casos acompañado de su hermano Ángel Arias al bajo y José Martos a la batería), son los que han definido su lugar en la historia en el Hard Rock español.

Su pasión, ilusión y ganas de seguir en la brecha le hacen ser inasequible al desaliento. Por ello, mientras otros vieron en la pandemia un tiempo de ausencia y lamentos, el menudo guitarrista madrileño encontró la oportunidad de construir un nuevo proyecto, construido junto al vocalista inglés Giles Keith Ramírez, desconocido para mi hasta ese momento pero que ha militado en bandas de como los británicos Hot y Ghost (no confundir con el grupo sueco actualmente con tanto éxito).

A este proyecto lo llamaron Magik. Nacido en el aislamiento obligado por la Covid, ambos músicos se las ingeniaron para grabar su primer disco, “Covers in Isolation”, compuesto por versiones de autores muy diversos, llevados al estilo Hard Rock clásico que siempre ha acompañado al mayor de los Arias y que contó con la colaboración de varios músicos de renombre.

Una vez la pandemia cesó y las aguas volvieron a su cauce, Magik ha seguido avanzando, dejándonos un segundo trabajo, “Last Call”, compuesto por temas propios en los que, como no podía ser de otra forma, tanto Manolo Arias como Giles Ramírez han dejado su sello.

El disco rezuma Hard Rock clásico, como era de esperar. Fresco, añejo, con el tipo de melodías que nos son familiares a los que crecimos con este tipo de música, lo que hace de su escucha una mezcla de descubrimiento y nostalgia, con temas como “Black Mary suicide” en los que reconocemos el Hard Rock setentero con el que crecimos los de nuestra generación.

La voz de Giles Ramírez se adapta perfectamente al estilo, en ocasiones alcanzando el límite de su registro, sobre todo en temas más cañeros y exigentes para su voz como “Burn It Down” o “World On Fire”, lo que genera cierta sensación de estar cerca de un límite que nunca sobrepasa, encontrándose más cómodo en otro tipo de composiciones como la más fresca “Set Me Free”.

Manolo Arias está en estado de gracia, tanto en su labor como guitarrista, en la que combina técnica y buen gusto, como en su faceta como compositor, recogiendo los frutos de toda una carrera dedicada al Hard Rock. Sus canciones vuelcan todas sus influencias, así que podemos vislumbrar su gusto por Boston en “It´s About You” o su facilidad para crear medios tiempos como “Maybe Tomorrow”, “Destiny” o “Destination Unknown”, cuyo inicio recuerda con facilidad a aquel “Demasiado bueno para durar” que escribió en su época de Atlas. Y es que es inevitable que la mano que escribió los temas de Atlas (y de Niágara, anteriormente) se note en estas composiciones, tanto en los temas más pausados como en los que tienen más brío, como “Sticks And Stones” o “Time And Time Again”.

Como guinda del pastel, el prestigioso bajista Billy Sheehan aparece invitado en “Running Out Of Time”, dándole su toque personal con una línea de bajo poderosa en la que se sustenta la canción, además de un más que excelente solo de guitarra a cargo de Manolo Arias.

El disco se cierra con una preciosa balada a guitarra acústica y voz, de nombre “Winds Of Heaven”, en la que Giles Ramírez se luce cantando con mucho sentimiento.

Magik no inventan nada ni creo que lo pretendan. Pero la unión de dos músicos con tanto talento y tan experimentados como Manolo Arias y Giles Keith Ramírez garantiza un puñado de temas del Hard Rock más clásico y, sin duda, realmente atractivo para los que disfrutamos el estilo.

Santi Fernández “Shan Tee”

 

Puedes leer esta reseña en catalán en El Rock-Òdrom