SOLILOQUE “I l’enyorança d’una brisa extinta…” (2024)

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Reseña originalmente publicada en catalán en El Rock-Òdrom

“I l’enyorança d’una brisa extinta…”, el segundo LP del one-man project Soliloque, es uno de los discos del 2024 que no ha recibido la atención que merecería. Como trabajo de Black Metal, este álbum lo tiene todo para que no me guste: es lento (para mi gusto), nada agresivo (incluso diría inocente) y abunda en melodías mayores, como a menudo sucede en el Black Metal moderno. No obstante, durante las últimas semanas, lo he escuchado un montón de veces, y por una buena razón.

Hace diez años, por pura curiosidad, compré un manual de diseño. El capítulo que más me impresionó se llamaba “Beneficios de las limitaciones”. En él se explicaba que cuanto más requisitos y limitaciones tenga un diseñador, más ingenio debe utilizar y más sorprendente e interesante será el resultado. Esta idea, que en su momento me pareció original, resultó ser antigua y trillada (aunque no menos beneficiosa por ello). En particular, este enfoque fue seguido por el grupo literario Oulipo, mencionado en la descripción de “I l’enyorança d’una brisa extinta” en Bandcamp y conocido por sus experimentos con la escritura restringida, como el rechazo de palabras con una letra determinada. Al parecer, Víctor, el creador del proyecto Soliloque, también decidió jugar a este juego, poniéndose ciertas limitaciones y superándolas con gran habilidad.

El disco consta de seis composiciones: cinco temas de Post-Black Metal (o incluso Blackgaze, que se podría argumentar) y un outro acústico. Todas las piezas se mantienen al mismo ritmo entre 92 y 94 BPM, que corresponde aproximadamente a la velocidad de caminar. No sé si este álbum se pensó como un fondo musical para pasear, pero he dado algunas vueltas por Reus escuchando “I l’enyorança d’una brisa extinta”, y ha sido bastante relajante. El experimento es bastante atrevido ya que, sin cambiar el tempo, no es nada fácil hacer las canciones lo suficientemente variadas como para que el oyente no comience a bostezar ya después de la segunda, especialmente si está acostumbrado a un Black Metal más rápido y agresivo. Aquí podemos constatar con satisfacción que el autor tenía suficiente imaginación y habilidades musicales para resolver esta tarea.

El álbum se limita no solo en el tempo, sino también en los títulos y el contenido de las piezas. En cuanto a los títulos, todos están compuestos según la fórmula “sustantivo y sustantivo”, donde el primero empieza con la Ce.

Como en el primer álbum, “A Lone Woman at the Window”, en “I l’enyorança d’una brisa extinta” todas las canciones son capítulos de una historia. Esta vez se trata del arquetipo literario más antiguo: el viajero que, viviendo diferentes aventuras, se transforma interiormente. La idea de viaje también se subraya con la portada con una maqueta de un barco en una iglesia vasca. Por otro lado, nos encontramos con el motivo de la momia resucitada, popular en la fantasía. La moraleja de toda esta historia ya es conocida por la humanidad desde que el mundo es mundo: “vanidad y más vanidad, todo es efímero, todo es en vano”.

Con melodías suaves y una atmósfera nostálgica, Soliloque parece influenciado por el Shoegaze y el Dream Pop, lo que permite clasificarlo como Blackgaze. Supongo que este disco emocionará más a los fans de My Bloody Valentine que a los de Darkthrone (pero si te gustan ambos, mejor para ti). Sin embargo, la presencia de intervalos disonantes impide que la música se convierta en una sustancia dulce como Alcest o Amesoeurs.

Víctor describe su proyecto como “Blackanrol modernista barcelonés”. A decir verdad, “roll” es lo último que pensaría con tal música (si no tenemos en cuenta algunas composiciones más rápidas de los trabajos anteriores). Pero la observación sobre “modernista” es realmente interesante. Si yo estuviera a cargo de la promoción de Soliloque, escribiría algo así: “la aplicación de la atonalidad, la disonancia y la asimetría, en combinación con un ritmo monótono, provoca una sensación de tensión y angustia en medio de la alienación y urbanización, lo que permite definir el álbum como un verdadero renacimiento del modernismo en el Black Metal”. Aquí viene a la mente una comparación con otro grupo vanguardista de Black Metal, los neoyorquinos Imperial Triumphant, que definen su música como “art déco” (de la misma manera que el modernismo influyó en el aspecto de Barcelona, el art déco marcó Nueva York). Cabe destacar que la música de Soliloque es bastante melódica y no tan disonante como la de Imperial Triumphant, Thantifaxath o Dodecahedron pero, aun así, la definición de “modernista” me parece bien justificada en relación a “I l’enyorança d’una brisa extinta”.

Así pues, tenemos otro ejemplo de metal extremo experimental en catalán. No diría que es música para todos los días (aunque hay gustos para todo), pero será interesante seguir la evolución de este proyecto y ver qué otras sorpresas nos puede ofrecer. Muy bien, muy bien.

Oleh Dovhal