Siempre es una buena noticia comprobar que el Heavy Metal no tiene fronteras, y su universalidad nos muestra lo que se cuece en la otra orilla del mundo. Hace unos meses recibimos una invitación para conocer a Alta Densidad, de gira promocional por Europa. Hasta ese momento desconocíamos a este grupo chileno, y el resultado de aquella mañana de conversación lo podréis leer en la sección de Entrevistas. Aprovecharon para entregarnos unas copias de su segundo y último disco, “Fénix”, motivo de su visita promocional.
La formación actual de Alta Densidad está compuesta por Carlos Flores (voz), Gabriel Hernández (guitarra), Gonzalo Moraga (bajo), Felipe Zaror (teclados) y Cristian Vallejos (batería), que retoman ahora el camino comenzado en 1997 y que produjo su primer disco en 2001, un CD llamado “Princesa Aura” que les llevó a ser punta de lanza del metal chileno, y tras el cual han tenido un eventual parón en sus actividades.
El estilo de Alta Densidad está bien definido, su opción es clara e inequívoca: Power Metal de guitarras cabalgantes, doble bombo contundente y unas letras épicas llenas de castillos, princesas, dragones y elfos. Las referencias sonoras a los maestros del género son constantes, dado lo encorsetado del estilo. Helloween, Gamma Ray o cualquiera de los máximos exponentes del Power Metal son influencias de las cuales ha bebido Alta Densidad en gran medida. El timbre de voz de Carlos Flores tiene gran similitud a la de Adrian Barilari (Rata Blanca), aunque Carlos utiliza muchos más agudos.
Desde el primer tema, “Reina Sofía” (nada que ver con la “señora de Borbón”…) hasta el último, el homónimo “Alta Densidad”, todos los cortes mantienen la misma tesitura, dentro de los cánones más standard del Power Metal, sostenidas por la batería, muy presente en la mezcla. El grupo únicamente tiene un guitarrista, en la persona de Gabriel Hernández, aunque en todo momento suenan al menos dos guitarras, con buen nivel en los riffs pero sin destacar en demasía a la hora de los solos.
Esta excesiva homogeneidad en los temas produce algo de tedio, al no tener demasiadas variaciones entre ellos. El único tema que se sale de la norma es “Infierno sin razón”, quizás por ello se nos antoja lo mejor del disco, con un gran trabajo de Felipe Zaror a los teclados. Un tema que comienza como una balada y que va poco a poco in crescendo en intensidad, con muy buenos arreglos.
En definitiva, este grupo hará las delicias de los acérrimos seguidores del Power Metal más standard. A mi se me ha hecho algo monótono.
Santi Fernández «Shan Tee»
