De primeras he de decir que todo lo concerniente al mundo y al universo del grupo comandado por José Carlos Molina, Ñu, me suele interesar bastante, tanto en tiempos pasados, como en el presente y el futuro.
Jorge Calvo Rodrigálvarez en 1997, mientras acababa la licenciatura en Historia y Arqueología, entró en Ñu como teclista y flautista de apoyo en la preparación de la gira acústica de lo que luego fue el disco “La taberna encantada”. Acompañando a José Carlos Molina y sus huestes, tanto en directo como en estudio, estuvo unos diez años, permaneciendo casi sin faltar hasta el 2007.
“Tres cantigas para un rey” (Vaso Music, 2002) supuso el primer disco bajo el nombre de Jorge Calvo. En el álbum se podían encontrar siete temas del propio Jorge y cinco antiguas e históricas composiciones tradicionales, de Juan del Encina y Alfonso X El Sabio (todas con adaptaciones del propio Jorge, e incluyendo una adaptación de temas y melodías de Ñu junto a J.C. Molina). Canciones donde se mezclaban el Folk con el Rock, rezumando aires medievales y del Renacimiento. En esa grabación Jorge se hizo acompañar por unos cuantos músicos del universo Ñu: Pedro Vela (guitarras), Ramón Álvarez (bajo) y José Carlos Molina (que puso la voz, coros y risas en “Behetría”); además de Mar Cabello (voz y coros en “No quiero ser monja”, “Tres cantigas para un rey” y “¿Si habrá en este baldrés?”) y Miguel Ángel Olmeda (voz en “¿Si habrá en este baldrés?” y “Tres cantigas para un rey”). El multi-instrumentista Jorge grabó diversas teclas (piano, órgano Hammond…), instrumentos de viento (flautas, whistle…), programación… y puso su voz en “Huestes hacia el fin”.
“El navegante del tiempo” fue auto-editado, grabándose y mezclándose en los estudios del Navegante del tiempo (Madrid) y, como su primera obra, fue producido por el propio Jorge Calvo.
Para su segundo disco en solitario Jorge se rodeó de más músicos que en su anterior trabajo. Volvió a contar con instrumentistas que habían pasado o estaban en Ñu: el bajista Gorka Alegre y los guitarristas Juan Freire y Pedro Vela; además de esos, otras guitarras eléctricas las registraron Antonio Herrero (también bouzuki, mandolina, bajo, guitarra clásica y whistle), Juan Gorospe y César García Forero (más acústica); y también Iris Valero (guitarras acústicas) y Ángel Ortiz (bajo).
En este álbum hay más temas cantados que en el primero. Ocho canciones repartidas en las voces de Juan Olmos (quien también masterizó el disco), Mar Cabello, Rául Galván y Jorge Calvo, que en esta ocasión, además de hacer sonar todo lo que había tocado en el anterior disco (y más), se encargó de cantar en algunas canciones.
El comienzo del CD nos transporta a pasadas épocas medievales con la corta instrumental “Ad urbe condita”.
A lo largo del disco la música y legado de Ñu vienen a la cabeza con frecuencia (incluyendo la batería programada), y es que hay numerosas influencias en la música de Jorge Calvo del grupo de los cuernos, incluso cuando Jorge canta tiene bastante deje a la forma de cantar del genio Molina. Así los temas con la voz principal de Jorge: “Alabanza”, “En un jardín de palacio danzaba un oso” (pieza tradicional y de Valeriano Moreno, con el toque de Jorge, y que ya incluyeron Ñu en su disco “La taberna encantada”), “Gloria” y “Retorno a Gigia”; además de “Las velas de tu entierro” (obra de Jorge y Mar Cabello con la grandiosa voz y coros, puro feeling, del cantante Juan Olmos), “El astrólogo” (con Raúl Galván poniendo la voz y coros a una composición tradicional con adaptación de Jorge) y “Caballero arrogante” (otro tema tradicional adaptado y con las voces de Juan Olmos y Jorge Calvo), no desentonarían nada en un álbum de Ñu.
Si en “Tres cantigas para un rey” se incluía el villancico tradicional “¿Si habrá en este baldrés?”, para este disco también hay otro villancico tradicional: “Rodrigo Martínez”, con la voz y coros de Mar Cabello y Jorge.
Después del primer corte instrumental y siete canciones cantadas, hay seguidos dos temas instrumentales. Por un lado tenemos “Danza judía en la taberna encantada”, compuesto por J.C. Molina, y que no es otro que una revisión al tema “La taberna encantada” de Ñu. Y por otro “El navegante del tiempo”, una pieza cargada de buen sinfonismo en las teclas, escuchándose pinceladas sinfónicas también en “Caballero arrogante”, “Gloria” y “Retorno a Gigia”.
Los dos últimos temas son la versión acústica de “Alabanza” (consiguiéndola aún más juglaresca) y la versión instrumental de “En un jardín de palacio danzaba un oso”.
Tanto “El navegante del tiempo” como “Tres cantigas para un rey” son obras que deberían tener todos los seguidores de de Ñu, o concretando más, a los que también les gustan los Ñu más Folk y medievales.
A falta en los últimos años de una continuidad discográfica en Ñu, escuchar a menudo los dos discos de Jorge Calvo hace que la espera no se haga tan larga.
Las últimas noticias que sé de Jorge Calvo es que había comenzado un proyecto bajo el nombre de Mágica con el guitarrista Enrique Bertrán de Lis (ex–Ñu) y con el vocalista Juan Carlos García “Chimo” (Sinestress, ex–Abu Simbel). Desconozco como marcha Mágica, pero espero que Jorge vuelva a grabar más discos con su nombre y hacerse acompañar de tan buenos músicos y vocalistas.
Starbreaker
