MATHILDA + KELDARK + PHASE II PHASE – Viernes 1 de marzo de 2024, sala Silikona (Madrid)

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Hay ocasiones en las que un concierto, aunque a priori sea apetecible, da un poco de mal augurio. El cartel era atractivo, con un grupazo al que conozco bien como Phase II Phase y dos bandas a las que no había visto nunca en directo como Mathilda (estuvieron en el programa de radio hace algunos años) y los valencianos Keldark. En el otro lado de la balanza, un frío viernes en el que apetecía poco salir de casa y un concierto que competía con la extensa oferta de música en directo que siempre tiene la capital, ofrecido además en una sala que no es precisamente famosa por su brillante calidad de sonido.

Confirmando estos presagios, la capacidad de convocatoria de este triple concierto fue escasa, con poca afluencia de público, lo que daba una impresión bastante triste. Aun así, los tres grupos participantes ofrecieron lo mejor de sí mismos, como si la sala hubiera estado llena. Este fue el denominador común de tres grupos cuyos estilos son muy diferentes entre sí.

En cuanto a la sala Silikona en este día, sin ser perfecto esta vez el sonido fue mejor que otras veces. Sin embargo, lo que no es de recibo es la iluminación con la que se “castigó” a músicos y espectadores. La mayoría de los focos dispuestos en el escenario estaban apagados y apenas unas pocas luces rojas semi-iluminaban a los músicos, hasta el punto de generarles problemas para tocar con comodidad.

La noche empezó con Phase II Phase. He tenido la fortuna de asistir a numerosos conciertos de la banda madrileña y siempre cumplen. En esta ocasión disponían de un tiempo limitado, por lo que su repertorio estaba de antemano recortado, con una selección de temas de sus dos discos editados hasta la fecha, “Origin” y “Face It”.

La formación está ya asentada desde la entrada de su último fichaje, el vocalista Sebas Castro, quien se unió ya hace tiempo a los habituales Alfredo Clemente (guitarra y voz), Zalo López (guitarra y voz), José L. Gallera (bajo y voz) y Stelian Cotet (batería). Ya vamos echando en falta un nuevo trabajo discográfico con la voz de Sebas, ya que en los dos únicos discos de la banda el cantante principal era Zalo.

El concierto empezó con “Face To Face”, con ciertos problemas de sonido, con la voz de Sebas demasiado baja, algo que se mantuvo con “Yesterday’s Lie”. A partir de entonces, el técnico de la sala no quiso solucionarlo subiendo su volumen, sino bajando el de la guitarra de Alfredo Clemente, con lo que se solucionó un problema creando otro. Afortunadamente, para la mitad del concierto ya se fue compensando el volumen de todos ellos.

Los peores problemas, sin embargo, venían por la parte de las luces, en especial para Alfredo Clemente, el más afectado por la oscuridad que le rodeaba, hasta el punto de no poder ver los pedales de distorsión que debía pisar. Todo ello hacía que el grupo no se sintiera cómodo en el escenario, aunque bien es cierto que eso no mermaba sus ganas de agradar al escaso público asistente.

Phase II Phase siempre ha sonado bien y esta no era una excepción, especialmente a nivel vocal, ya que a la espléndida voz de Sebas Castro se le unen siempre la polifonía coral del resto del grupo, enriqueciendo así todos los temas. “Right Between The Eyes”, “Greed”… el concierto continuaba y el sonido se iba hacienda más aceptable, no así las luces, con el grupo tocando en penumbra.

Desde que el grupo dejó de tener teclista los temas suenan algo más duros, aunque la melodía siempre está presente en el Hard Rock que practican. Las introducciones de teclados que hay en los discos se han sustituido por la labor de la guitarra, pero cada tema sigue el patrón original. Valgan como ejemplos “Feel The Heat”, “Will You Remember Me” o “The Sign”, las siguientes en sonar, con un excelente trabajo de ambas guitarras. Además, Sebas Castro ha sabido adaptarlas su forma de cantar, muy diferente a la de Zalo, sin que por ello pierdan un ápice de frescura.

Es de destacar también los coros de José L. Gallera, muy presente en esta faceta sin dejar de forman ese tándem rítmico preciso y contundente con Stelian Cotet, especialmente protagonistas en temas como “Madness”, uno de los más destacados de la noche.

El set de Phase II Phase finalizó con “Running Out”, con mucha fuerza, demostrando que el grupo en la actualidad suena con más energía de la que muestran los discos.

Buen concierto, como siempre, de Phase II Phase, a pesar de los imponderables que les hicieron no estar cómodos en el escenario.

El siguiente grupo de la noche venía desde Valencia, en medio de esta gira en la que celebran su 25º aniversario como banda.

Debo decir que apenas conocía a Keldark, más allá de un puñado de temas puntuales que he ido pinchando en el programa de radio a lo largo de los años. Por ello no sabía muy bien a qué atenerme, lo que aumentaba mi expectación.

Keldark lo forman los hermanos Pinazo: Pablo (Crazy Paul), Andrés (Andy Ziz) a la guitarra y Julián (Hulk) al bajo, más la aportación a la batería de Monster Beat

Como es lógico, repasaron sobre el escenario parte de toda su trayectoria, empezando por “Dream In Wood” y “F.Y.A. (Reborn By Fate)”. El estilo de la banda es Metal Alternativo, aunque siguiendo su show me encontré con unas influencias de Metallica mayores de las que me esperaba, con un claro endurecimiento frente a Phase II Phase, con el que sí compartieron las ganas de agradar a la escasa parroquia asistente. También compartieron un sonido mejorable, aunque no malo del todo y unas precarias e insuficientes luces.

La banda mostró buenas maneras, dentro de las circunstancias, destacando su vocalista Crazy Paul, sobre todo por su simpatía y esfuerzo por sacar el concierto adelante ante un auditorio casi vacío.

Continuaron con “Slow Trip To Destruction”, perteneciente al disco de 2007 del mismo nombre, al que siguió la power-ballad “Winnology”, recordándome en ambos casos a Metallica, tanto en su faceta cañera como a la más pausada, respectivamente. Quizás fuera obsesión mía o, simplemente no me lo esperaba.

Lo mejor que se puede decir de la actuación es que pusieron todo de su parte para agradar al público. La banda encaró el concierto como si estuviera delante de una gran audiencia, para lo que estaba preparado buena parte de su show. Prueba de ello es que, en “Fear The Fear”, Crazy Paul hizo un duelo vocal con el público, terminando por bajar del escenario para pedir a los asistentes que se agacharan para conseguir un efecto que, de estar la sala llena, podría ser impactante, pero en el estado en que estábamos quedaba un tanto desangelado.

El concierto siguió con la homónima “Keldark” y “Lust In Love”, que dieron paso al único tema que la banda canta en castellano: “La Venganza de Moctezuma (True Story)”, con una explicación previa a cargo de su vocalista.

El concierto finalizó con “No Respect”, dando por cerrado un concierto que no pasará a los anales de su larga historia como banda. Y a mí me queda la sensación de que debería verles en un entorno más favorable para hacerme una idea más real de su potencial como grupo.

El grupo que cerraría la noche serían Mathilda, cambiando de nuevo el estilo musical del que íbamos a disfrutar en este triple concierto.

Afortunadamente Mathilda contaron con algunos elementos más a su favor que no tuvieron sus compañeros de cartel. Por un lado, vimos aumentada la asistencia a la sala, seguramente por ser un grupo cuyos componentes son del mismo barrio de Moratalaz donde está ubicada la sala, algo que facilita las cosas. Y, por otra parte, el técnico de luces decidió conectar más focos, con lo que no sólo podíamos ver con algo más de claridad a los músicos, sino que las nuevas luces eran blancas y se combinaban con las pocas luces rojas que habían sido nuestra pesadilla durante el resto de la noche.

La banda lleva 24 años haciendo un Rock Alternativo con mucha pasión y energía. Y es que los tres grupos de la noche tenían estilos muy diferentes dentro del Rock pero el denominador común siempre fueron las ganas de agradar y darlo todo, en especial por su cantante y guitarrista Felipe Díaz, secundado siempre por el otro guitarrista Antonio Pazos.

El concierto empezó con “Wilds”, de su tercer y hasta ahora último disco, “The Way”. Un tema rápido y desmelenado con el que arrancaron a plena potencia, continuando con “Rings Of Saturn”, con más melodía vocal.

El concierto repasó algunos temas de sus dos últimos discos, “The Way” y “II”, olvidándose de su debut “Unexpected”, añadiendo un par de excepciones que comentaré posteriormente.

El primer tema de “II” fue “Black Hair Queen”, con la banda a buen nivel, sobre todo Felipe Díaz, con muchas ganas de agradar y darlo todo. Además, el sonido acompañaba algo mejor a estas horas y, sobre todo, ahora ya las luces nos permitían ver con algo más de claridad a los músicos sobre el escenario.

Le siguieron “To Get To You” y una preciosa “Your Forgiveness”, un medio tiempo emotivo en el que Mathilda se mueve como pez en el agua. Uno de los mejores temas de su repertorio.

De nuevo vuelta a la velocidad con “Just Another Day”, con un estribillo pegadizo que funciona muy bien en directo, al que siguió una inesperada versión de “Smells Like Teen Spirit” (Nirvana), tocada con mucha pasión.

El hecho de haber más público en la sala también ayudaba a entrar en calor, algo que se notó en “I Will Not Bow”, el momento en que más personal se arrimó a las primeras filas para dar apoyo a la banda.

El concierto terminó con dos de los mejores temas de su repertorio. “Ayer” no sólo es la única canción en castellano de su discografía, sino que es una joya en forma de medio tiempo emocional y muy inspirado que no está en ninguno de sus discos, sino que pertenece a la banda sonora de la serie de televisión “Física o química”.

Y para acabar definitivamente, el Rock and Roll divertido y desenfadado de “I Gotta Feeling” convirtió el momento en una fiesta y cerró una noche a la que, a pesar de los elementos en contra, conseguimos sacar partido suficiente para querer repetir. Eso sí, en mejores condiciones de afluencia de público, luz y sonido.

Texto y fotos: Santi Fernández “Shan Tee”