El prestigio de Javier Mira como guitarrista está fuera de toda duda. Desde que se dio a conocer con Tritón hace casi 30 años hasta Punto de Mira, su último proyecto, ha demostrado con creces que es uno de los guitarristas con más talento de nuestro país. Después de 3 décadas en las que su guitarra ha estado inmersa dentro de las filas de varios grupos, Javier se ha decidido embarcarse en su primer disco en solitario, sin por ello dejar de pensar en revivir de nuevo Punto de Mira, con nuevos músicos.
“Arañando mi corazón” es el resultado del trabajo intensivo de Javier Mira en estos últimos meses. Sin duda, es el más personal de su carrera y en él ha volcado sus sentimientos de la forma que mejor sabe: haciendo música y expresando con su guitarra y sus canciones las emociones que le embargan, plasmándolas en las canciones que, mitad instrumentales y mitad cantadas, conforman este disco.
El concepto de “disco en solitario” llega en este trabajo a su máxima expresión. Javier es el productor del disco, el compositor de todas las canciones y el único intérprete, ya que además de las guitarras (eléctrica y acústica), toca también el bajo y él mismo ha programado la batería que sirve de base a estas composiciones. La única excepción es la presencia de Amadeo Digón, cantante de Mescaleros, quien pone su voz a “Baila para mi”, siendo el propio Javier quien canta el resto de canciones, que se alternan con los cortes instrumentales. Sin ser un gran cantante ni teniendo una gran voz, Javier sale del trance con solvencia al conseguir buena entonación, llevando a buen puerto unas canciones pensadas para ser cantadas sin necesidad de exigencias vocales excesivas.
Pero donde destaca el disco, como no podría ser de otra forma, es en la labor a la guitarra de Javier Mira. Quienes esperaran un disco tranquilo y reposado se llevarán una sorpresa, porque ya desde el principio “Insania” les sacará de su error a las primeras de cambio, aunque en el disco hay cabida tanto para temas cañeros como para otros más sosegados.
La guitarra de Javier rebosa las influencias que le han ido alimentando en toda su carrera. A veces son muy evidentes, como la sombra de Gary Moore en “Voces en mi soledad” o de Steve Vai en el vacile que es “Conversaciones privadas”, y otras veces más veladas, en las que descubrimos su conexión con Joe Satriani, Eddie Van Halen o el siempre añorado Hendrix. Pero, sobre todo, el disco suena al propio Javier Mira. Tanto riffs como solos llevan su impronta personal, labrada en tantos años de trabajo y plasmada en tantos discos. Quienes seguimos su carrera desde hace tiempo reconocemos esta forma de tocar, algo difícil de conseguir en unos tiempos en los que los guitarristas suelen tener más técnica que personalidad.
El disco tiene momentos realmente brillantes. De entre los temas instrumentales me quedo con “La Bella y la Bestia”, y de los cantados “Entre seis cuerdas”, que se me antojan los mejores que destacan entre un alto nivel general.
En unos momentos en los que Punto de Mira está en proceso de reconstrucción, este disco en solitario de Javier Mira no sólo viene para rellenar este hueco, sino que va a permitir a todos los que se acerquen a él, disfrutar del trabajo de uno de los guitarristas más brillantes que tiene este país.
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Shan Tee
