IN FLAMES “Subterranean” (1994)

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inflames_subterraneanHablar de In Flames en la actualidad es hablar de uno de los “grandes” de la música extrema. Grandes trabajos como “The Jester Race”, “Whoracle” o su más reciente “Clayman” lo avalan. Pero estos abanderados del Death melódico sueco, como todo hijo de vecino, tuvieron su génesis, y ahí es donde vamos a ir a parar.

Si bien “Lunar Strain” fue un más que notable primer trabajo (en el cual puso las voces otro ‘personaje’ del género, el Dark Tranquillity Mikael Stanne), este “Subterranean”, que sirve de mini CD-puente entre el anterior y el más conocido “The Jester Race”, nos abrió los ojos a los que, por aquel entonces, ya estábamos algo aburridillos de grupos-copia de Helloween y similares (imaginad ahora…) y veíamos como el Death más clásico empezaba a repetir clichés en demasía.

Recuerdo cuando escuché por primera vez los teclados de la intro de “Stand Ablaze” (el mejor tema que hayan grabado nunca estos cabrones) y, seguidamente, esa avalancha de quintas y dobles bombos, llenos de armonía y melodías evocadoras, en fin, se me llena la boca… Era como meter en una cocktelera la rabia del Thrash, las melodías del Heavy clásico (véase Helloween, Accept, Iron Maiden, Judas…), la contundencia del Death y las voces del Black. Ya digo, lo mejor de cada estilo en uno. Como curiosidad decir que el bueno de Oscar Dronjak (sí sí, el larguirucho guitarrista de Hammerfall) berreó en el celebrado tema.

“Everdying” (aparecido en su día en el primer volumen recopilatorio del sello Wrong Again Records) era un tema tan elaborado como brutal (aspectos ambos que echo en falta últimamente), con interludio y cierre de guitarras acústicas y una fiereza descomunal, sin duda de lo mejor del plástico. Le seguía el homónimo del disco, “Subterranean”, con partes alegres y oscuras en igual proporción, de estructura enrevesada, con unas melodías 100% nórdicas y un Henke Forss (vocalista de sesión, el cual no seguiría en el grupo –de hecho el único que queda de aquella formación es Jesper Strömblad, alma mater de la banda-) vociferando cual diablo encabronao…

“Timeless” era la pieza instrumental (ni batería, ni voz, ni bajo, las guitarras acústicas ‘a pelo’), que servía a modo de ‘tregua’, para volver a la caña de nuevo con el que cierra, “Biosphere”, con un comienzo de melodías muy marcadas, muy suave, que se va rompiendo paultinamente, tornándose en un trallazo con numerosos cambios de tiempo, aunque eso sí, acicalados con las melodías del comienzo. Una pasada.

No nos engañemos: es obvio que muchos se quedarán con los In Flames actuales, lo cual también es lógico, puesto que han madurado como músicos, han consolidado un sonido y ahora conocen mucho mejor sus instrumentos, pero la potencia y la frescura de este trabajo hablan por sí mismas. Sólo me resta recomendar encarecidamente la escucha de este mini CD a aquellos que se lo hayan estado perdiendo hasta ahora. El capítulo In Flames no empieza con “Whoracle”…

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David Fernández “Bubba”