The Jayhawks entrarían dentro de ese movimiento que ahora los gafapastas lectores del Ruta llaman, es posible que hasta acertadamente, llaman “Americana”. Nosotros lo llamaremos Rock a secas, de raíces americanas sí, pero no seremos nosotros los que le demos cancha a otra, otra más, etiqueta pretenciosa que posiblemente confunda más que aclare. Rock con un gusto exquisito por las melodías vocales (una constante a lo largo de toda su carrera), con una preponderancia de lo acústico sobre lo eléctrico y con una elegancia y una clase fuera de lo normal capaz de noquearnos en sólo tres acordes y un par de estribillos.
Formados hace ya la friolera de veinte años en Minneapolis, de donde también son personajes como Dylan o Prince (o como quiera que se haga llamar ahora), editaron su disco debut en 1986 y este “Rainy Day Music” de hace un par de años es el séptimo de su carrera. Una carrera que despega definitivamente cuando fichan por el sello American, propiedad del rey midas Rick Rubin y graban, con George Drakoulias a los botones, dos de sus obras maestras: “Hollywood Town Hall” de 1992 y “Tomorrow The Green Grass” de 1995, demostrando al mundo que la pareja Gary Louris – Mark Olson eran una de las más talentosas de la pasada década. Desgraciadamente Olson no tardó en abandonar al grupo dejando a Louris como único líder aunque éste, con la ayuda de gente como Kraig Johnson y Tim O´Reagan no sólo aguantó el tipo sino que mantuvo el nivel en los siguientes discos, especialmente en este “Rainy Day Music” que ahora estamos comentando.
Hay discos buenos pero pasajeros, de una sola parada, de esas en las que no bajas del tren y te quedas mirando el paisaje y otros, los buenos de verdad, que son de ida y vuelta, discos a los que muchas veces, sin motivo aparente, volvemos a recurrir no ya para mirar el paisaje sino para sentirlo, olerlo, impregnarnos de lo que vemos, de lo que oímos… de lo que sentimos.
Ya desde los arpegios iniciales de “Stumbling Through The Dark” la melódica melancolía que nos acompañará a lo largo y ancho del disco se apodera de nosotros gracias a la voz de Louris que haciendo de perfecto maestro de ceremonias se encarga de presentarnos el sonido de la banda. Le siguen una caravana de medios tiempos de estribillos gloriosos como “Tailspin” o “The Eyes of Sarah Jane”, baladas desgarradas como “All The Right Reasons” o la Springsteeniana (etapa “Nebraska”, nada de alegrías) “You Look So Young” y suaves empujones rockeros como la maravillosa “Come To The River” que en un “in crescendo” imparable nos lleva al éxtasis y al delirio. Así hasta contabilizar la nada despreciable cantidad de catorce himnos, varios más en la edición especial.
Detalles innumerables de narración imposible en una reseña, decenas de fraseos de guitarra, acústicas, segundas voces, instrumentos como el acordeón y por encima de todo la riqueza de las melodías (no me canso de hablar de ellas) y el buen hacer a la hora de plasmarlas hacen de este disco un clásico en toda regla, quizás le falte la perspectiva del paso del tiempo pero la vida es demasiado corta como para esperar veinte años para proclamar un clásico, amén de que me juego los cuartos a que este trabajo con el tiempo mejora.
Con la certeza que “Rainy Day Music” es uno de esos discos que gustarán a cualquiera con un mínimo sentido del buen gusto y que sea capaz de sorprenderse a si mismo a través de la música termino no sin antes recomendarlo a todo el mundo. Desde luego este disco es el vehículo perfecto para sentirnos bien con nosotros mismos.
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Pedro Salinas «Pears»
