KING DIAMOND “Them” (1988)

¡ Comparte esta noticia !

kingdiamond_themCapítulo 1. Out from the asylum.

La Abuela regresa a casa después de mucho tiempo. Lo que no saben Mamá, King y Missy es que en la buhardilla “ellos” la están esperando con los brazos abiertos. Ajena a los acontecimientos que pronto les deparará tal visita, Mamá ordena a King y a Missy que se comporten como buenos chicos con la Abuela. No saben lo que les espera.

King Diamond interpreta en la introducción los diferentes personajes de la historia con sus correspondientes voces. A veces puede parecer cómico, pero en realidad es como aquellas viejas películas de terror que esculpieron el género y sin las cuales es inconcebible. No es coincidencia la similitud entre las casas de “Them” y “Psicosis”. Inspiran miedo con tan sólo evocarlas, bien sea en el celuloide u observando la portada del vinilo a la vez que la aguja se presta a desentrañar el primer tema del álbum.

Capítulo 2. Welcome home.

La Abuela descansará en la buhardilla. Todo lo que hay allí es una vieja silla de ruedas y una tetera. No ha pedido nada más. Ni siquiera una cama donde recostar su anciano cuerpo. King acude a la llegada de su Abuela con alegría y ésta le dice que “ellos” han estado a su lado durante todo el tiempo que ha estado fuera de la casa. “¿Quiénes son ellos?”, se pregunta King.

A ritmo de caballería entra la banda al tajo, con los redobles de Mikkey Dee y el bajo de Hal Patino por delante. King cambia de tono a cada segundo y demuestra por que sus fieles le consideran uno de los mejores cantantes de heavy metal. ¿Alguien dudaba de que no llegara a los tonos más altos? El interludio central es sencillamente alucinante: a unas estrofas gloriosas le sigue uno de esos solos con los que LaRocque te deja embobado.

Capítulo 3. The invisible guests.

A media noche King oye unas risas enfermizas que provienen de la habitación de la Abuela. Con sumo sigilo se acerca a ver que está pasando. A través de la cerradura no da crédito a lo que ven sus ojos. La Abuela habla sola, las tazas de te vuelan por el recinto…hasta que de pronto caen al suelo y la puerta se abre. “Ven, mi pequeño amigo”. La Abuela ha descubierto a King. Lo sienta consigo en la silla de ruedas y le dice que mañana habrá olvidado todo lo que ha visto esa noche, no sin antes anticiparle enigmáticamente: “Te dejaré que conozcas el secreto que encierra esta casa, el secreto de Amón”. Ignorando el revelador episodio, Missy y Mamá seguían durmiendo plácidamente en el piso de abajo. Si hubieran visto a King en la silla de la Abuela…

Las guitarras entran con violencia y marcan la tónica del resto del tema. King está fabuloso intercalando unas palabras prácticamente habladas con registro de anciano junto a unas estrofas agudas y delicadamente tratadas. El grupo suena como una máquina perfectamente engrasada. Los cinco minutos se pasan en un santiamén y la música se desliza por los cinco sentidos con una elegancia fuera de serie.

Capítulo 4. Tea.

Han pasado unos días. Nos encontramos a viernes, la oscura noche cae sobre la casa y King está punto de meterse en la cama. Es entonces cuando la Abuela llama a la puerta de la habitación. ¿Qué intenciones tiene? Ha venido para desvelarle a King el secreto de Amón. Suben a la buhardilla y la situación es realmente estrambótica. Mamá ha sido engañada por la Abuela y descansa sobre la silla de ruedas de ésta sin un atisbo de conciencia que pueda prevenirla. En ese momento la Abuela saca un cuchillo y le hace un corte en la mano a su hija. La sangre que emana de la herida se derrama sobre la tetera. Esa misma sangre es la que va a permitir que los espíritus de la casa queden liberados. Mientras tanto, King contempla la escena sumido en un profundo estado de placidez y escucha las viejas historias que “ellos” relatan riendo a carcajada suelta. ¿Por qué se comporta de ese modo? ¿El té de la Abuela, quizás? Efectivamente, es la hora del té…

Es obligado un pequeño descanso en medio de tan horrible relato. Los fragmentos introductorios y el estribillo son la mejor parada donde relajar el alma, sacudida ya tras las dos primeras piezas del álbum. Como siempre, los cambios de ritmo inesperados que progresan en la zona intermedia nos llevan por los senderos más inhóspitos. Tan inhóspitos como el macabro desarrollo de esta intriga.

Capítulo 5. Mother’s getting weaker.

Mamá está muy enferma. No es capaz de levantarse de la cama, tiene la faz blanca y de su boca no sale una sola palabra. A la vista de lo mal que evoluciona, Missy está preocupada y le pide a King que llame por teléfono a un médico para que la atienda cuanto antes. En lugar de eso, King le espeta un manotazo a su hermana y acto seguido corta la línea del aparato telefónico. Missy rompe a llorar e, impotente ante el incomprensible comportamiento de su hermano, le grita enfurecida un “Te odio” lleno de ira.

Los dos guitarristas se compenetran con unas maneras dispares. Una estructura netamente heavy envuelve un puente de armonías caprichosas. King despliega de nuevo todos sus trucos vocales.

Capítulo 6. Bye, bye Missy.

Medianoche del lunes, hora del té. Otra noche de éxtasis en compañía de “ellos”. De repente, Missy irrumpe en la habitación de la Abuela y contempla horrorizada el panorama. Cuando ve a Mamá yacer inconsciente sobre la silla, comienza a lloriquear y en menos de un segundo se encuentra forcejeando con la Abuela. En el lance rompe la tetera y la sangre que la misma contiene se vierte sobre el suelo de la habitación. Unas voces de ultratumba braman con una fiereza sobrecogedora. Son “ellos”. “Debe morir, ha destruido a Amón”. Quieren acabar con Missy. La pequeña sale corriendo escaleras abajo al oír que pretenden matarla.

La estructura es genuinamente Mercyful Fate. Penumbra y sombras negras sobrecargan una atmósfera tétrica. Sin embargo, los acostumbrados breaks de LaRocque tienden a ser más melodiosos que los de Shermann y el heavy de los ochenta se impone a la influencia Sabbath setentera.

Capítulo 7. A broken spell.

Entretanto, King huye de la casa y, cuando se encuentra a una distancia prudencial, percibe que el poder que “ellos” ejercen sobre él ha disminuido ahora que la tetera está hecha añicos. Los sonidos que llegan de la buhardilla son estruendosos, como si los espíritus estuvieran revolviendo el desván en busca de algo. Lo han encontrado. Es un hacha. De repente, como guiado por una mano invisible, sale disparado en dirección a la cocina…Poco después King observa atónito cómo empieza a salir humo de la chimenea. ¿El alma de su hermana? Cuando entra de nuevo en la casa, todo lo que encuentra de la pequeña es el vestido que llevaba. No hay rastro de ella. El hechizo se ha roto definitivamente. En ese instante King se da cuenta del error que ha cometido dejándose engañar por la Abuela.

Unos pasajes de ensueño cubren con un velo de misterio la narración. Las acústicas que aparecen en determinado momento, como siempre cuando menos te las esperas, rompen más tarde en un dueto de solos de los que explican por que la gente idolatra el estilo ácrata de King Diamond.

Capítulo 8. The accusation chair.

King se dirige de nuevo a la buhardilla, con propósitos muy distintos a los que le movían antes. Su Abuela lo espera para someterlo a una dura interrogación. King, tan frío que es capaz de fingir que se siente bien, da a entender que el hechizo sigue controlando su mente. Pero no es así. Su Abuela, confiada de la fidelidad que aún le profesa su nieto, desea dar un paseo junto a éste a la luz de la luna. King no puede dejar impune la muerte de su hermana y aprovecha la oportunidad para perpetuar su venganza personal. Se ensaña con la Abuela profiriéndole un profundo corte en la garganta que termina con su vida. ¿Y que hay de “ellos? Lo saben todo e intentan que King pierda la poca cordura que le resta. Aterrorizado, King corre por el bosque sin rumbo.

Lo más destacable es la dualidad de gargantas de King y, una vez más, los juegos a las seis cuerdas de la pareja de hachas. Musicalmente constituye el punto más débil del disco.

Capítulo 9. Them.

La mano derecha del Rey descubre el as que suele guardase en la manga. Si alguien es capaz de concentrar en menos de dos minutos una sensibilidad extrema y provocar erizamientos de piel con un corte instrumental, ese es Andy LaRocque. Magistral.

Capítulo 10. Twilight symphony.

A la mañana siguiente la policía interroga a King sobre lo sucedido y éste, ingenuo, les cuenta toda la verdad. Es evidente que no le van a creer y la culpa de lo acontecido en la casa va a recaer sobre su persona. King no ha logrado deshacerse de “ellos” y a cada minuto se encuentra luchando por mantener intacta su salud mental. El doctor encargado de tratar a King, Landau, desautoriza la versión de su paciente y el diagnóstico que emite lo describe como un enfermo psíquico. Pero King anhela regresar a casa. “Ellos” lo están llamando. Ha llegado la hora del reencuentro.

Nos enfrentamos al tema más redondo del disco. Apenas de comienzo te verás irrevocablemente entregado al canto de esta peculiar sinfonía. Sólo una pega: King podría haber abusado un poquito más del estribillo.

Capítulo 11. Coming home.

Y el encuentro se materializa finalmente. King ha vuelto a casa. Allí le espera ansiosa su Abuela. Tras una regañina por lo que le ha hecho, se disponen a subir a la buhardilla maldita para, en compañía de Missy, degustar otra taza de té.

La despedida no es más que una excusa para allanar el camino a la sublime continuación que sucedería a esta obra. Entretanto, las puertas de la casa se cierran con un estruendo que sobresalta y la aguja indica ahora que la primera parte de la historia ha tocado a su fin.

[youtube]http://youtu.be/TJH0eBtnbcs[/youtube]

J. A. Puerta