Si existiera el eslabón perdido que une al Heavy Clásico de los ochenta con lo que más tarde se llamó Thrash Metal, ese sería, sin lugar a dudas, este disco de Metal Church.
En 1985 estamos en plena explosión del Thrash Metal en USA. Metallica ya tienen dos discos en el mercado, Slayer lanzan “Hell Awaits” (sentando las bases de muchas historias futuras), Exodus plasman toda su fuerza en su debut “Bonded By Blood”, Megadeth sacan la cabeza con “Killing is my bussiness” y Anthrax se terminan de definir con su fantástico “Spreading the disease”. La ruptura de lo que hasta ahora se conocía como Heavy Metal estaba consumada y a la mayoría de los grupos aquella oleada les pillaría por sorpresa.
Pero 1985 es también la fecha del estreno de un grupo que iba a combinar con maestría la nueva onda con el heavy metal más clásico, dándonos uno de los mejores discos que yo haya escuchado nunca. Canciones largas, con constantes cambios de ritmo, unos riff demoledores a lo Black Sabbath a cargo de Kurdt Vanderhoorf, algún regusto a unos Judas oscurillos y mucha fuerza es la combinación perfecta que nos presenta Metal Church con su disco homónimo en 1985 (y yo en octavo de EGB).
Nueve canciones, entre las cuales hay una magnífica y cañera versión del “Highway Star” de Purple, componen un disco que comienza con la tétrica e inquietante introducción de “Beyond The Black”, con la voz chillona de Dave Wayne, muy parecida a la de Udo aunque menos estridente, dominando unas guitarras asesinas. El riff thrashero de “Metal Church”, toda una demostración de fuerza, muestra a los Church más novedosos y cercanos a las nuevas corrientes que se estaban imponiendo pero sin dejar atrás su lado más clásico.
La instrumental “Merciless Onslaught” contiene un estupendo trabajo de guitarra que hace que se nos olvide por un momento que falta la voz. La tranquilidad, momentánea, llega con “Gods Of Wrath”. Unos inquietantes arpegios y las mejores frases vocales del vocalista David Wayne hacen de esta copla lo más cercano al Heavy de la época que hay en el disco. “Timan” es, por el contrario, una canción más cruda, fuerte y con un estribillo bastante interesante. Posiblemente la influencia de Judas sea más palpable (ojo influencia que no copia) en “In the blood”. Muy interesante me han parecido la batería, impresionante el golpeo del señor Arrington a lo largo de todo el disco, y sobretodo el punteo de “Nightmare”.
“Battalions”, con unos coros que luego muchas bandas repetirían hasta la saciedad, quizás las más elaborada en cuanto a voces, sería la culminación perfecta a este disco sino tuviera la guinda, que como hemos dicho anteriormente, la pone una versión del “Highway Star” tocada a todo trapo.
En resumen; Metal Church es un disco muy innovador para la época, lleno de fuerza y melodía, con muchos apuntes de lo que se nos venía encima pero sin dejar de lado la parte más clásica del heavy metal. Ellos cogieron sus influencias, claras, de Judas y Sabbath, las pulieron y les dieron forma un punto por encima. Desgraciadamente su carrera posterior no estuvo acompañada de la buena suerte y multitud de cambios en la formación y la no superación de este disco, les hicieron caer un poco en el olvido. Para mí un disco que acepta el paso del tiempo, que me pongo muchas veces y que es un muestrario de lo que se iba a hacer durante los próximos 5 años.
Perico Salinas “Pears”
