Jorge Salán es un rara avis en el Rock español. No sólo por su innegable talento, su prodigioso nivel como guitarrista y su extensa producción discográfica sin haber llegado aún (por los pelos) a los 40 años. Además de todo ello, Jorge Salán ha tirado por tierra muchos de los estereotipos y los complejos que ha sufrido el Rock nacional desde siempre. A Jorge no le ha hecho falta nacer fuera de España para hacerse un hueco en el panorama internacional, siendo parte integrante de las bandas de grandes estrellas como Jeff Scott Soto, Dee Snider, Robin Beck o Joe Lynn Turner, por poner los ejemplos más llamativos. También ha demostrado que se puede compatibilizar una prolífica carrera en solitario con la permanencia a grupos de gran calado, como Avalanch en la actualidad o Mago de Oz en el pasado. Y ni si quiera se ata a un estilo, ya que en su carrera podemos encontrar discos de Metal, de Hard Rock, de Blues y de cualquier estilo que se proponga. Y, sobre todo, destacando en todos ellos, ya que el talento no entiende de corrientes musicales.
La última aportación discográfica de Jorge Salán es “El cielo es lodo”, continuando una vuelta al Rock potente que inició en su disco anterior, “Tempus”, tras unos discos anteriores enfocados al Blues. En este nuevo trabajo, Jorge se encarga de todas las guitarras, bajos y voces principales, ayudado en los coros por Pau Sastre. Además, se ha acompañado de los teclados de Pau Álvarez, estando el puesto de batería compartido entre Pablo Romero y José Pereira, enorme baterista que despuntó en Danger y que se ha convertido en un referente de su instrumento para grandes nombres de la música de cualquier estilo.
Todos los temas del disco están compuestos por Jorge Salán, salvo la versión que cierra el disco, aunque en el apartado letrístico sí tenemos otros autores, como Kutxi Romero (Marea), quien firma la letra del tema “El cielo es lodo” que da nombre al disco, y los llamativos casos de “Patrulla” y “Almohada”, basados en textos del gran escritor Manuel Vicent y adaptados por Chema Salán, padre de Jorge y que ya escribió letras para algunos temas de su hijo en el pasado. Entre el resto, destaca por curioso el estribillo de “Todos somos Dios”, en el que se hacen guiños a temas míticos como “Imagine” (John Lennon), “Break On Through” (The Doors), “Take A Walk On The Wild Side” (Lou Reed) y “Blowing In The Wind” (Bob Dylan).
Musicalmente, la mayor parte del disco rezuma fuerza y solidez, con una instrumentación oscura y bajas afinaciones que encajan con el acercamiento al metal moderno que rodea a este trabajo, aunque la voz limpia y bien modulada de Jorge relaja esa sensación. Aun así, cortes como “El cielo es lodo”, “Has matado el Rock”, “Todos somos Dios” o “Disidentes” están entre los temas con más músculo de su carrera en solitario. A su lado, el Hard Rock de “Patrulla”, el buen gusto de “Entre las dos y las veintidós” (de lo mejorcito del disco), el medio tiempo “Terrateniente” y la bonita balada “Almohada” muestran que estamos ante un disco versátil y bien compensado.
Como no podría ser de otra forma, los solos de guitarra son sobresalientes. Sin ser ninguno demasiado largo, todos ellos derrochan técnica y buen gusto, lejos de una mera demostración de su virtuosismo, aun sabiendo que en cada tema esperamos con expectación el solo uno de los mejores guitarristas que se pueda encontrar. Además, su labor como vocalista cumple de forma adecuada. Nunca será un cantante excelso, pero sí se le ve cada día más cómodo en esa función, supliendo con buena entonación y adecuado feeling la falta de potencia que podría tener un cantante puro.
El disco se cierra con una curiosa y bonita versión acústica, más tranquila y menos vacilona, de “Pueblos del mundo: ¡Extinguíos!” de Siniestro Total, que cuenta con la participación vocal de Miguel Costas, uno de los fundadores de la banda gallega.
El buen sonido del disco, grabado en el estudio personal de Jorge Salán, “The Utopian Sea Studios” bajo su propia producción y masterización, es la guinda del pastel que permite disfrutar plenamente de un disco que gana con cada escucha.
Después de seguir a Jorge Salán desde sus primeras maquetas, hace más de 20 años, no me atrevo a aventurar el estilo de su siguiente paso será. Pero la calidad estará garantizada. A las pruebas me remito.
Santi Fernández “Shan Tee”
