MONTROSE “Montrose” (1973)

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montrose_aSi conoces a unos tales Smokie, posiblemente lo siguiente que te viene a la mente es ¿quién narices es, por no meter la entrepierna, Alice? Eso me dije unas cuantas veces, cambiando el nombre, en mi tierna juventud, cuando devoraba toda lectura en torno al rock que caía en mis manos. Principalmente el “Popu”. Entrevista con músico de heavy americano, y allí aparecía, ese maldito grupo y su primer disco. De nuevo. Luego la acertada serie, el rugido americano, en la revista mencionada, dedicada a grupos del otro lado del Atlántico, y el descubrimiento, al menos sobre el papel, de la vida y milagros alrededor del fantástico guitarrista americano Ronnie Montrose. Ya sólo faltaba la parte más importante. Pasarlo por la… oreja.

Los primeros y mediados ochenta fueron tiempos difíciles para el aficionado al rock hispano. Sobre todo en cuanto a la disponibilidad de material. A finales, coincidiendo con la expansión del CD, empezaron a llegar un montón de vinilos americanos, por estos lares, y además, baratos. Con todo lo anterior, la primera vez que me cruce con aquel disco… se vino para casa. Y por aquí sigue. Mudanza incluida.

Acompañando a Ronnie Montrose y sus guitarras, estaban un tal Denny Carmassi a la batería, después con Coverdale/Page, Whitesnake o Heart, entre otros, el bajista Bill Church, con quién Ronnie ya había compartido escenarios en la banda de Van Morrrison, y un joven vocalista, y todo un descubrimiento, de nombre Sammy Hagar. Más tarde demostraría sus habilidades con la guitarra. Con Montrose, el músico, seguramente aprendería más de dos cosas. Pero en Montrose, la banda, se limitaba a sus habilidades vocales.

Indagar en épocas anteriores lleva a descubrir la naturaleza de tu contemporaneidad. Y esta obra tampoco se libra. Producida por Ted Templeman, grabada por Donn Landee montrose_ben los Warner Bros. Studios y los Sunset Sound de Hollywood, su primera escucha me evocó la, también, primera obra de sus paisanos Van Halen. Bajo el mismo sello, el mismo equipo y espacios técnicos, no podía ser de otra manera. La semilla estaba plantada, cinco años antes. La banda de los hermanos sabía en manos de quién descansaba su parto discográfico. Los Halen y el Hagar, los caminos del destino.

Bienvenido a la nación del rock. “Rock the nation” abre la cara A. Tema potente, directo y conciso. Sin rodeos. Entre las orejas. “Bad motor scooter” debe ser lo más parecido a ir en moto transportado desde el sillón de tu sala de escucha. La guitarra se mimetiza en una dos ruedas de seis cuerdas, a través de una base de cabalgadas rítmicas en los caminos impetuosos de la voz. Y nos introducimos en la “Space station nº 5” de la mano, de nuevo, de Ronnie y su guitarra para saltar, banda al completo, a un riff contagioso y enérgico combinado con momentos más etéreos y terminar en un final desbocado, cual nave perdiéndose en el infinito. La cara acaba con el medio tiempo “I don’t want it” y su característico riff, robado años más tarde para gloría de Saxon y el poder del tema “Redline”, autoría incluida.

Damos la vuelta al vinilo y nos encontramos con el boogie endurecido de “Good rockin´ tonight” y la omnipresente guitarra de Ronnie. Eso sí, sin empalagar. Como a lo largo del disco. Acierto de la producción. Una contundente batería sirve de introducción a “Rock Candy” y su cadencia poderosa y marcada. Para degustar cual enorme caramelo, de esos que no parecen acabar nunca. Le sigue “One thing on my mind” con su ritmo juguetón y terminar en otra demostración de intensidad en “Make it last”, con un Hagar inmenso.

La portada, y la contra, con los músicos mostrando sus tornos desnudos, es un reflejo de lo que hallarás en su interior. Canciones directas, sin artificios, sin adornos ni florituras superfluas. Con unos músicos poniendo su talento al servicio de los temas, y no al contrario. Los ocho temas no llegan a los 32 minutos. Quién necesita largos pasajes a la autoindulgencia. Lo bueno, si breve, dos veces bueno. Su siguiente obra, “Paper money”, no alcanzó la calidad, ni la intensidad, de su predecesor, pero contiene uno de sus temas más conocidos, “I got the fire”, gracias a la versión de unos primerizos Iron Maiden. Demostración del respeto entre sus colegas de profesión, manifestaciones públicas en los medios, aparte. ¿Quién coño es Montrose? Puro hard rock americano de enorme calidad. Ya lo has leído, como un servidor en su día. Es tu turno.

Monraymon