Hay veces en que la carrera de un grupo va madurando poco a poco, ganando en solvencia a medida que pasan los años, ampliando su círculo de influencia desde su entorno más cercano hasta que está preparado para dar el salto necesario para medirse en el plano nacional.
Este es el caso de Vacío, quienes desde su Murcia natal han ido quemando etapas para desembocar en este “Océanos”, su tercer trabajo, mostrando ya una banda en plenitud. Anteriormente habían debutado con “Vacío” (2007), siendo con su segundo disco, “Mi dulce infierno” (2010), cuando su nombre había empezado a sonar en los mentideros del rock nacional.
La banda está formada por Carlos García (voz, guitarra y teclados), Miguel Abellán (guitarra), Emilio Molina (batería) y Andrés Romero (bajo), y “Océanos” es su disco más maduro, más ambicioso. El más duro también, sabiendo combinar unas instrumentación musculosa, con guitarras poderosas y una base rítmica contundente, con la voz de Carlos modulando con unas acertadas líneas vocales poco exigentes con su facultades. Consciente de que debe evitar las exhibiciones vocales, no intenta cantar en una tesitura para la que no está dotado, confiando su forma de cantar en el buen gusto, la melodía y la buena entonación, ya que si bien no anda sobrado de potencia, su voz es cálida y firme, dejando la fuerza para la parte instrumental de la banda.
Con todo ello, Vacío se mira en el espejo de grupos como Nickelback o Creed, aplicando también su propia personalidad. Y lo más importante, con buenos temas, que al fin y al cabo es lo que marca la diferencia entre un buen disco y uno mediocre.
Entre ellos, destacan varios cortes como “Pedazos de mi”, elegida como single por su pegadizo estribillo y del que se ha grabado un videoclip, la extensa “Mentiras de plástico”, en la que se incluye un interesante pasaje central en el que incluso hacen un guiño al flamenco, o la bonita “Enmascarada”, de comienzo muy suave para ir ganando poco a poco en intensidad.
Otros buenos temas son la cañera “Tanteos”, la intensa y emocional “Esperanzas” o la bonita balada “La vieja plata de alquitrán” que cierra el disco, en la que a la voz y guitarra acústica se añade una viola que le da un punto aún más entrañable.
Como decía al principio, Vacío se muestra como un grupo maduro que sabe lo que quiere y cómo llevarlo a cabo. Espero que este “Océanos” sea el punto de partida para que el grupo se consolide como una opción válida dentro del siempre complicado panorama rockero hispano.
Santi Fernández «Shan Tee»
