A todos aquellos que sigáis con asiduidad la escena del Rock en Madrid, la figura de Miguel Ángel López, apodado “Cachorro”, os será muy familiar. Desde que este guitarrista llegó a Madrid procedente de su Cartagena natal, se ha movido con soltura por gran cantidad de bandas de la capital, compaginando su pertenencia a varias de ellas a la vez, mientras que completa sus ingresos con clases particulares de guitarra.
Punto de Mira, Coz, Pánzer, Sin Vergüenza, Silver Fist… son sólo algunos grupos que han contado con su participación en algún momento, dejando su impronta de buen guitarrista y su buena disposición a amoldarse a lo que se requiera de él, a nivel musical.
Harakiri es su proyecto personal, una idea que ha llevado adelante con la aportación de casi todos los amigos que ha hecho en estos años. Ciertamente, la nómina de colaboradores que han intervenido es enorme, convirtiéndose en el gran aliciente del disco. ¿Quiénes son? Pues ahí es nada: Juan Leal (Pánzer), José Ignacio Carlos (Beethoven R.), Fernando Díaz-Valdés (Pánzer), Pepe Mari San Segundo (Bella Bestia, Beethoven R.), José Luís Sanz (Beethoven R.), Pepe Rubio (Bella Bestia, Muro, Pánzer), Antonio Tejada, José de Benito (Sobredosis), Enrique Bertrán de Lis (Goliath, Ñu, Coz), Suso Díaz (Pánzer), José Pérez (Muro, Silver Fist), Javier Kiercheben (Beethoven R.), Óscar Sancho (Lujuria), Charly (La Revuelta, Mago de Oz), Julito Rico (Muro), J.L. Castañosa “Lili” (Tritón, Sangre Azul), Joaquín Hernández (Marshall Monroe), Iván Urbistondo (Beethoven R.), Fernando Mainer (Tako, Ankhara), Manolo Arias (Bella Bestia, Niágara, Ñu), Javier Mira (Tritón, Punto de Mira), Manuel Manrique (Sobredosis), Esther Lago, Mario García (Silver Fist) y Nacho Ruiz (Silver Fist).
El lugarteniente de Miguel Ángel en este disco es el “Lili”, cantante muy conocido en la escena madrileña y que perteneció a las primeras formaciones de grupos como Tritón o Sangre Azul. El “Lili” aporta las letras a las canciones, y ejerce de cantante en todas ellas, apoyado en algunas ocasiones por su compañera Esther Lago y por Óscar Sancho.
Los temas, cuya música está evidentemente compuesta por el propio Miguel A. López, suenan muy guitarreros, como era de esperar. Consciente del atractivo que genera la aportación de tanto músico conocido, el escueto libreto interior indica con detalle cada aportación en cada canción, satisfaciendo nuestra curiosidad sobre qué músico toca en cada canción, y a quien corresponde cada solo de guitarra. Esto llega a su máxima expresión en el último tema, llamado “Improvisación en sol”, que no es sino 16 solos de guitarra consecutivos sobre una base de batería programada (común en todo el disco) y el bajo de Pepe Mari.
Lamentablemente, la curiosidad de identificar quien participa en cada pista, y la demostración de habilidad instrumental de cada invitado son el único aliciente de los temas, ya que por sí mismos no muestran nada especial. Los más destacados son “1.000 c.c.” e “Instinto animal”, cuya calidad compositiva está algo por encima del resto de temas, bastante insulsos de por sí. Porque este disco adolece de canciones que enganchen, ni siquiera que llamen la atención de forma suficiente para superar el interés de conocer qué músico toca en cada corte. Es una lástima que, con la experiencia de Miguel Ángel “Cachorro”, no haya conseguido componer temas que puedan competir con los discos de las bandas donde él colabora.
Por lo tanto, este disco está indicado para coleccionistas y para fanáticos del rock español, que tendrán en un mismo disco a muchos de los músicos que han seguido en sus respectivas formaciones.
Santi Fernández «Shan Tee»
