THE WHO “The Who By Numbers” (1975)

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who_whobynumbersPenúltimo álbum con la formación clásica (Townshend, Daltrey, Moon y Entwistle) y quizá el más intimista y personal de todos. Pete Townshend por supuesto que sigue siendo la principal fuente lírica del grupo, ahora bien, ya no hay lugar para esconderse detrás de la figura de un niño “deaf, dumb and blind” (como en “Tommy”), o para que su alter ego Jimmy (“Quadrophenia”) ponga al descubierto todos sus demonios interiores. No. Ahora es el mismísimo Pete el que habla en carne y hueso sobre sus problemas con el alcohol (“However Much I Booze”), con las mujeres (“Dreaming From The Waist”) y trate conceptos como el de la amistad o lealtad (“How Many Friends”).

En ese sentido, el disco es un ejercicio brutal de sinceridad. Raras veces un compositor de la talla de Townshend desnuda su alma sin ningún tipo de resquemor y la muestra a todo el que la quiera ver. Como tal, hay veces que tal hecho resulta risible, patético, triste, conmovedor, desesperanzador…

El álbum comienza con “Slip Kid”, un tema lleno de energía y garra sobre el efecto del relevo generacional en la sociedad, necesario pero a la vez traumático. No es de los temas cumbre de “The Who By Numbers”, pero muestra a las claras el eclecticismo musical de este periodo concreto de la banda, era indudable que los Who (“sus 4 miembros tipo”) poseían un “groove” que los apartaba del resto de grupos de su tiempo.

“However Much I Booze” sea tal vez la composición más íntima que Pete jamás escribiera para los Who. A mediados de los 70 su alcoholismo ya hacía mella en él. Era tan obvia la letra que el mismo Roger Daltrey se negó a cantarla en el disco, dejando tal tarea a su propio autor. Pete se retrata como payaso, mentiroso, exagerado, ególatra, alcohólico, caduco, perturbado… y la lista sigue. Al principio resulta chocante la clave musical en la cual la canción está compuesta, que parece no encajar con la crudeza de sus frases. Sin embargo, esa es la ambigüedad propia de los míticos Who. Epígrafe: “There is no way out” (No me importa chico lo que me digas, no hay salida, no hay salida).

“Squeeze Box”. Sin duda es el tema más comercial del disco y el que, por lo tanto, más sonó en las FMs de la época. No olvidemos que el grupo en los 70 fue maestro en escribir singles pegadizos y melódicos, pues bien, éste es el de este disco. Y a continuación, en mi opinión, el tema grande de todo el LP: “Dreaming From The Waist” (y además de los pocos que no se fueron cayendo del set list durante la consiguiente gira presentación). Los acordes acústicos de Pete dejan paso en seguida al portentoso bajo del bueno de John Entwistle, para sentar el “mood” de la canción. La furia incontenida y salvaje de Roger, en lo cual era inimitable, da vida a una composición que quizás (tal vez, quien sabe) de otra manera hubiera sonado más hueca.

“Imagine A Man” relaja un poco los sentidos con un toque semi-acústico y con una voz sinuosa y embriagadora marca de la casa (gracias Roger). El efecto dura poco. De manera estruendosa pasamos a uno de los mejores temas que nunca escribiera Entwistle, un tema clásico rockero: “Success Story”, visión irónico-biográfica de la banda a través de los ojos de su bajista. En la película documental “The Kids Are Alright” (por cierto, documento ineludible y memorable para todo aquel que desee acercarse a la historia de los Who y del propio Rock And Roll) hay un amago de video clip con este tema de fondo y con Entwistle haciendo tiro al plato con sus discos de platino (aunque a posteriori afirmase que no eran los suyos sino los de Roger…) justo en el jardín de su mansión residencial.

“They Are All In Love” es otro caso del uso de la melodía tan portentoso de Townshend. “Blue, Red And Grey” es simplemente Pete al ukelele, el cual él empezó a tocar de niño. Poco más aquí, sinceramente.

“How Many Friends” es otra de las canciones que ha ganado peso específico con el paso de los años. Tengo aquí que admitir que me emociono terriblemente cada vez que oigo a Daltrey aquello de: “How many friends have I really got? That love me, that want me, that’ll take me as I am?” Que pena que quedase olvidada para el directo, pues creo que hubiera incluso cobrado vida propia sobre el escenario. El disco finaliza con “In A Hand Or A Face”, quizás uno de los momentos bajos (si se puede usar tal calificativo en un disco de los Who) de todo el álbum.

En conclusión, este “The Who By Numbers”, con portada obra del propio John Entwistle, ha ganado con el paso del tiempo, como los buenos vinos que diría el otro. Es un disco que va creciendo en ti poco a poco, pero sin pausa. Además las crónicas de la época sitúan los mejores directos de la banda en esta franja que va del 75 al 76.

Siempre Who.

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Quadromaniac