Que la escena extrema, o como la quieras llamar, en España goza de una magnífica salud, más que el Heavy, como nos quieren hacer creer, es innegable. Bandas de gran calibre hay a lo largo de la geografía española y muchas veces como las discográficas no les hacen caso, pues o autoeditan sus trabajos o se buscan las habichuelas en el exterior. Caso este último del grupo que nos atañe, que ha sacado su primer disco por la casa alemana Morbid Records.
El inicio del grupo se remonta al año 1992, aunque de aquellos comienzos sólo queden Dani y Ramón (ambos forman también en Haemorrhage). La primera maqueta data de 1994, pero tras un tiempo el grupo se separa. Transcurridos unos cuantos años vuelven con energía en el 2001, pasando Ramón Checa del bajo a la guitarra, Daniel Rojas siguiendo en la batería y entrando Monzón a la voz y Daniel Álvarez a la segunda guitarra (Machetazos). Así, con esa formación graban en la primavera del 2002 el disco, y hasta Mayo del año pasado no lo editaron. Tras la grabación del disco entra Gonzalo Ávila al bajo (Versvs) y Noel (Gruesome Stuff Relish) sustituye a Monzón.
Los madrileños practican Death Metal de la vieja escuela (tipo Dismember, Bolt Thrower, Entombed, Death…) con un apabullante sonido, pero no sólo se quedan en ese estilo, añaden influencias del Grindcore en la voz, toques Hardcore e incluso Doom, consiguiendo de esa manera que la escucha gane aún más enteros.
Excelentes instrumentales al inicio, “Life downfall” (intro), y cerrando el disco, “Hidden pleasures of a nonexistent reality” (outro).
Entre la intro y la outro siete temas donde escuchamos esa mezcla comentada de voz Death/Grindcore, caso de los dos primeros cortes: “Ten thousand degrees” (con unas guitarras muy cañeras sin falta de melodía) y “First world domination” (tema que te lanza para atrás por su enorme potencia). En la extensa (casi diez minutos) “Living beyond suffering” los primeros minutos son dominados por sonido Doom, para luego pasar al Death con coros de fondo y un solo de guitarra lleno de melodía. Con “Crossbreaker” y “Face of the injustice” la voz gutural se alterna con voz Hardcore. Se atreven con una versión (que les queda bordada) de “Born dead” de la etapa más brutal de la banda del fallecido Chuck Schuldiner, que ya saliera en el disco homenaje que editó Mondongo Canibale, “Together as one – A tribute to Death”. Antes de la outro nos encontramos con uno de los temas que más me gustan, “Fallen empire”, con esas guitarras atronando y marcando el ritmo.
No hay que fijarse siempre en las formaciones del exterior para encontrar buen Death Metal. Préstales atención a Greenfly, porque te puedes llevar una grata sorpresa.
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Starbreaker
