La historia de Great White podría servir como ejemplo tipo de las vicisitudes de muchos otros grupos surgidos en los ’80. Formados en Los Ángeles y apadrinados en sus inicios por un artista consagrado (en este caso Don Dokken), aprovecharon el pleno esplendor de la MTV, quien se hizo grande programando casi constantemente bandas de este estilo.
Tuvieron sus años de gloria, vendieron millones de discos y después cayeron casi en el ostracismo, derrotados por el grunge que copó casi todo el mercado allá por los ’90. Tuvieron discos que pasaron desapercibidos, cambiaron de miembros, tuvieron problemas de adicciones, se separaron durante una temporada e incluso su cantante original formó una banda paralela (Jack Russell’s Great White) al ser expulsado de la banda, con las demandas judiciales que originó por parte de sus antiguos compañeros.
Su mayor éxito fue “Once Bitten Twice Shy”, una versión de Ian Hunter que publicaron en 1989 y que les consagró en el Olimpo de las grandes bandas del Hard Rock “made in L.A.” que copaban las listas rockeras en los ’80, con presencia constante en la MTV, auténtica Biblia visual de la época.
Lamentablemente, Great White también será recordado siempre por la tragedia acaecida en 2003. Durante un concierto, la pirotecnia de su show causó un incendio en la sala, con un saldo de 100 muertos, incluido su guitarrista Ty Longley, y más de 180 heridos, en uno de los episodios más negros de la historia del rock.
Este año, cumpliendo el 30º aniversario del grupo, Great White ha puesto en circulación un disco en directo (el 8º de su carrera, que se añaden a los 12 discos en estudio, recopilaciones aparte) en el que recogen alguno de los temas que han talonado su carrera. El marco, el mítico Sunset Strip de Los Ángeles, sede de muchos de los grandes conciertos en la ciudad californiana.
La banda está liderada por el histórico Mark Kendall (guitarra solista), recuperado (eso parece) de los problemas físicos de su adicción al alcohol, compartiendo timón con el vocalista Terry Ilous (ex XYZ), en la banda desde 2010. El resto del grupo lo forman los habituales Michael Lardie (guitarra y teclados) y Audie Desbrow (batería), más el bajista Scott Snyder, en el grupo desde 2008.
El repertorio está basado, como era de esperar, en la época de mayor gloria de la banda, desde mediados de los ’80 hasta principios de los ’90, dando mayor protagonismo a sus discos “Once bitten…” (1987), “…Twice shy” (1989) y “Hooked” (1991), con un tema anterior -“Face The Day” de “Shot in the dark” (1986), uno inmediatamente posterior – “The Big Goodbye” de “Psycho City” (1992) y una sola aportación de su etapa en el siglo XXI (“Back To The Rythm”, tema que daba título a su disco de 2007). Sorprendentemente, se quedan sin representación sus últimos discos -“Rising” (2009) – y “Elation” (2012), basándose todo el set list en su repertorio clásico.
El disco refleja el estado actual de forma de Great White, cómo el grupo se mantiene fresco y sigue teniendo gran parte de la magia de sus mejores años. Terry Illous cumple su cometido, adaptándose a un repertorio que no fue escrito para su voz, aunque en varios momentos se le ve bastante justito. El resto de la banda cumple sobradamente, sin fisuras en la base rítmica de Scott Snyder y Audie Desbrow permitiendo el lucimiento del líder, Mark Kendall, apoyado siempre por los teclados y segunda guitarra de Michael Lardie.
A pesar de sus millonarias ventas en una fase de su carrera, Great White siempre estuvo un peldaño por debajo de las máximas estrellas (no hace falta decir nombres), por lo que el repertorio está compuesto de buenas canciones pero pocos hits superventas. Como es habitual, éstos llegan al final de los conciertos y, por tanto, de este disco en directo. Así, la terna final con “Rock me”, “Can’t Shake It” y “Once Bitten Twice Shy” es lo más interesante de este trabajo. La banda lo sabe, así que además de dejarlos para el final, estos temas han sido alargados hasta los 8-10 minutos, incluyendo intros, largos pasajes intermedios e interacción con el público.
El resto del disco también es interesante, a modo de recopilatorio en vivo de sus años más gloriosos, destacando temas como “Face The Day”, el inicio rocanrolero de “Desert Moon” o la blusera “House of Broken Love”, sin olvidarnos de “Save Your Love”, la balada inevitable en todos los grupos de aquella época y cuyo videoclip fue muy emitido por la MTV en su momento.
Además, la banda se ha molestado en hacer nuevos arreglos y extenderse en algunos temas, algo que siempre valoro ya que va más allá de tocar los temas tal y como se editaron en su versión de estudio. En especial me gusta la extensa intro blusera a guitarra y voz en “Mista Bone”
“30 Years – Live From the Sunset Strip” es una excelente forma de comprobar lo que es Great White 3 décadas después de su formación, a la vez que se da un repaso a lo más granado de su carrera. Una buena forma de unir el presente con la época dorada del Hard Rock americano.
Santi Fernández «Shan Tee»
