Procedentes de la zona valenciana, Icarus auto-produjo su hasta ahora única maqueta, “Alea Jacta Est” hace ahora dos años. Se pusieron en circulación 1.000 copias, las cuales están todas agotadas, con lo que no podemos valorar adecuadamente la calidad total de la maqueta original. Lo que nos llegó fue un triste CD-R con unos MP3 sin nombre, una breve biografía (cuidado con esas faltas de ortografía…) y unas fotos de los miembros del grupo.
Indagando en su página Web, encontramos que Icarus está formado por Javi (voz y coros), Jose (guitarra y coros), David (guitarra y coros), Quique (bajo), Nieves (teclados) y David (batería y coros), todos procedentes de los pueblos valencianos Albaida, Onteniente y Quatretonda.
Las circunstancias explicadas anteriormente me obligan a comentar únicamente el resultado sonoro de esta maqueta. Y la verdad, no es muy halagüeño. Al grupo se le nota muy verde, con mucho camino por recorrer. Los 7 temas de la maqueta (Icarus, La Danza de las Sombras, Hijo de Sergedon, Angel, La Profecía del Soñador, Réquiem y As de Ases) son muy parecidos entre sí: heavy metal rápido, sin apenas ningún aliciente que haga pensar que estamos ante algo especial. Los teclados de Nieves apenas son perceptibles, la batería suena fatal, y el sonido en general deja bastante que desear. Únicamente las guitarras se salvan de la quema, con momentos amenos que sacan del tedio generalizado. Es loable que grupos que empiezan tomen la opción de grabarse una maqueta en un PC, pero he oído otras producciones de este tipo mucho más logradas. Las letras tampoco se escapan de la sensación de haber oído esto mil veces, y la melodía de la voz está poco trabajada.
Dos años han pasado desde la edición de esta maqueta. Tiempo suficiente para que Icarus se haya desarrollado y perfeccionado. Ojalá haya sido así, que las horas de trabajo en el local de ensayo y la experiencia que dan las actuaciones en vivo hayan producido un salto cualitativo en el grupo. Y que cuando lo hayan hecho, se pongan en contacto con nosotros para que podamos constatar este hecho.
Hasta entonces, esto es lo que hay, señores.
Santi Fernández «Shan Tee»
