GAMMA RAY “No World Order” (2001)

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gammaray_noworldorderRegresa el padre de lo que se ha venido a llamar “heavy/power metal alemán”, el ex-Helloween Kai Hansen, y lo hace con una formación ya consolidada y muy fructífera (el ya clásico Dirk Schlächter al bajo, los más recientes pero ya permanentes Henjo Richter a la guitarra y el portentoso Dan Zimmermann a la batería, y cómo no, Mr. Kai Hansen a la voz y a la segunda guitarra).

Si bien “Land Of The Free” supuso un giro de 90º con respecto a los discos anteriores (ya sin Ralf Scheepers a la voz solista y adentrándose de lleno en terrenos netamente power-metaleros –para mí sin duda obra cumbre en su género-), y los siguientes “Somewhere Out In Space” y “Powerplant” introdujeron elementos más complejos y progresivos en las estructuras de los temas (con mucho acierto, todo sea dicho), este “No World Order” regresa, ya no diría al sonido de “Land…”, sino a esas estructuras prototípicamente heavies de mediados de los ochenta, aunque obviamente sin apartarse del sonido de sus álbumes más recientes. Y es que no creo equivocarme al decir que con este disco el bueno de Kai ha querido rendir un pequeño homenaje a sus influencias más directas, como es el caso (salta a la vista) de Judas Priest.

Lo primero que llama la atención es el concepto del álbum y la temática general de las letras, que sigue en la línea de anteriores obras (parece que Kai le ha cogido el gusto a eso del espacio y las dimensiones paralelas), aunque en esta ocasión están basadas en un libro escrito por un fan de la banda (que habla de una especie de sociedad secreta –los Iluminati- existente desde los orígenes del mundo).

Entrando ya en el terreno estrictamente musical, el disco (como viene siendo costumbre) se abre con “Induction”, una intro coreada en la que pone la voz el propio Kai, a la que sigue la rápida y cañera “Dethrone Tyranny” (donde Dan demuestra que hace lo que le da la real gana con su kit de batería), con esos coros a lo “Time Has Come” que ya han utilizado en tantas ocasiones (pero que no nos cansamos de escuchar) y esas melodías marca de la casa. “The Heart Of The Unicorn” lleva un aire muy painkilleriano, sólo hay que fijarse en las guitarras y en los altos tonos de Kai para darse cuenta de ello, aunque siempre con el estigma de los ‘Ray. “Heaven Or Hell” es uno de esos singles hímnicos repletos de melodías alegres a lo “I Want Out”, “Heaven Can Wait” o “Send Me A Sign” (sí, de los de fácil aprendizaje y puño en alto, vamos), mientras que el tema que da título al disco nos devuelve la potencia y uno de esos estribillos que harán que destroces tu guitarra imaginaria en el bar donde la pinchen (claro, que también puedes coger la real si la tienes y hacer lo propio en tu casa, je je).

“Damn The Machine” baja el pie del acelerador para apoyarse en uno de esos riffs sólidos y repetitivos, con otro de esos coros hiperpegadizos que se te clavan desde la primera escucha. Con “Solid” tenemos la revisión del “Rapid Fire” de Judas versión 2001, un tema con una estructura casi idéntica al citado clásico de Tipton & Downing, pero que las líneas vocales hacen que dicha similitud pase un tanto desapercibida (y es que, como ya he dicho antes, este disco es todo un homenaje a la banda británica). “Fire Below” es otro de los cortes más clasicotes del plástico, mientras que “Follow Me” lleva un aire más en onda “Powerplant”.

“Eagle” se abre en la más pura línea “Jugulator” (hasta ahí se nota la influencia de los Priest!), sobre todo por el doble bombo y el grueso de las guitarras, aunque (que no se me asusten los detractores de la etapa Ripper Owens) en seguida aparece la melodía y el sello personal del grupo (incluso en la parte final se permiten un guiño más que evidente a la banda de Steve Harris & Co., todo un detalle –no todo iba a ser Judas-). Para finalizar, una balada llena de sentimiento y gracia, “Lake Of Tears”, toda una delicia de tema que cierra el disco de forma sobrecogedora y con un Hansen pletórico.

Cada nueva entrega de un personaje como Kai Hansen siempre es motivo de regocijo, y no sólo por lo que haya significado en el pasado (¿hace falta recordar discos como “Walls Of Jericho” o los venerados “Keeper Of The Seven Keys”?), sino por el trabajo realizado en los 90 con Gamma Ray (a él se debe en gran parte todo un resurgir del Heavy Metal europeo, puesto que ha significado fuente de inspiración para un incontable número de bandas noveles) y por llevar la bandera de un estilo en el que cada día se hace más difícil ser original. Por todo y por eso, mientras los rayos gamma iluminen la escena podemos estar tranquilos, que la llama del metal alemán permanecerá viva. Larga vida a Kai!

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David Fernández “Bubba”