Sexto disco en estudio del trío sueco y serio candidato al galardón de “disco del año”, al menos en mi casa. Rock inclasificable, original, técnico, entretenido, directo, bueno, bonito y barato… bueno, esto último no tanto.
Son un grupo del que muchos dicen ser buenos en directo, pero que sus discos no están a la altura. Yo tengo que decir que tanto en directo como en estudio son un grupazo, aunque quizá no entren a la primera como otros. Buenos músicos, buenos temas, buen sonido… esta gente debería tener mucho más reconocimiento entre el público en general, aunque ya lo tengan en los ambientes profesionales. Solo les falta un single que rompa y una pasta gansa detrás, claro.
Como decía, no es fácil describir de qué va el contenido del disco si no has escuchado antes nada del grupo. Tienen un punto de locura tipo Primus, otra pizca de rareza estilo Oysterhead, algo de saborcillo al pop-rock de clásicos tipo Police, tralla recogida directamente de la Bay Area, e incluso una pizca de guitarras a lo Slipknot, pero sin ofender. Todo visto desde una perspectiva de “la técnica al servicio del arte”, con unos solos a cargo de Mattias “IA” Eklundh de alta escuela, muy muy buenos, una batería (Björn Fryklund) que daría un buen repaso a la mayoría de los intocables con más nombre que golpe, y un bajo (Christer Örtefors) que hace una labor casi de argamasa y que merece la pena detenerse a estudiar con tranquilidad.
Hay más, por ejemplo voces que nunca llegarán a ser espectaculares por no hacer ostentación de facultades, pero que suenan perfectas para esta música. Temas que hacen que el disco sea entretenido, y que contienen piezas maestras como “The rights to you”, capaces de hacer pasar al oyente de la contundencia de Megadeth a las armonías típicas de los mencionados Police; “Guilt trip”, ecléctica como todo el disco, pero con voces dobladas sobre arpegios imposibles; “Sob story”, que puede recordar a gente como los Motels o los Specials pero con las guitarras a tope; “Breathe”, una pieza más lenta pero llena de detalles… en fin, no voy a pararme a destripar cada canción porque todas y cada una de ellas son una pequeña obra de arte.
El primer single es “Speak when spoken to”, cuyo video-clip puedes ver gratuitamente en su web: www.freakkitchen.com , y que puede servir para hacerse una idea de lo que van, aunque ya digo que cada tema es distinto del anterior, y ya se sabe que en la variedad está el gusto.
Hasta ahora solo había tenido oportunidad de escuchar su disco anterior “Move” (2002) que, aún pareciéndome un gran disco, no terminó de gustarme del todo, y “Dead soul men” (2000), mucho mejor, pero este “Organic” les da cien vueltas a los dos juntos.
No me corto en deshacerme en halagos porque me parece un disco perfecto, si es que la perfección existe (que va a ser que no…)
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Alvar de Flack
