FEAR FACTORY “Digimortal” (2001)

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fearfactory_digimortalFear Factory nos presentan “Digimortal”, su esperado cuarto trabajo en estudio (si descartamos “Remanufacture”y “Fear is the mindkiller”, sendos remixes del primer y segundo álbum respectivamente). Ellos mismos se habían puesto muy difícil la tarea de mejorar sus anteriores lanzamientos, teniendo en cuenta que “Demanufacture” supuso toda una revolución para el metal de los noventa y que su predecesor, “Soul of a new machine”, sorprendió a propios y extraños en la escena death de comienzos de esa década.

Con estos antecedentes, poco podemos añadir a lo que los americanos ofrecieron en “Obsolete”. “Digimortal” se trata de un álbum de línea continuista con un pequeño cúmulo de detalles incorporados a los elementos habituales en el metal que practica la banda: bases sólidas apoyadas en la perfecta sincronía batería-bajo-guitarra, siendo esta última la que marca la pauta de la mano de los riffs cortantes de Dino Cazares, y la dualidad vocal de Burton C. Bell, que pasa del grito más enfurecido a la melodía sin apenas inmutarse. “What will become”, “Damaged” y “No one” abren el disco con la fuerza de unos “Shock”, “Edgecrusher” o “Demanufacture” de antaño, pero sin aportar ninguna novedad ni sorprender lo más mínimo. Es en “Linchpin”, de la cual han editado un videoclip promocional, donde podemos apreciar a los Fear Factory más inspirados. Es un tema que sigue la tradición de “Self bias resistor” y “Replica”, combinando los ritmos frenéticos de la primera parte del corte con un estribillo melódico muy similar al de “Securitron” del anterior “Obsolete” que sin duda les va a dar mucho juego en directo.

“Invisible wounds” es el otro punto álgido, donde el grupo se da un respiro, dejando que la atmósfera sosegada y la voz cuidada de Burton hagan de esta canción una auténtica delicia. Es una pena que sea la excepción en “Digimortal” porque es la continuación perfecta de los intentos experimentales que fueron “Resurrection” y “Timelessness” en su trabajo de 1998. En “Back the fuck up” le hacen un guiño a las nuevas tendencias, marcándose una base hiphopera, y “Byte block” nos hace regresar a la tónica que predomina en el álbum: metal fuerte sin concesiones.

Tras una cañera pero fría “Hurt conveyor”, “Never end” nos devuelve a un ambiente más intimista no tan logrado como el de “Invisible wounds”, pero que incorpora algunos matices electrónicos bien trabajados. Como bonus tracks se han incluido cuatro temas, de los cuales “Full metal contact” y “Machine debaser” son unas instrumentales ideales para poner fondo musical a algún videojuego (tal y como ya hicieron con Playstation hace un par de años), “Demolition racer” es una verdadera apisonadora, breve pero intensísima, y “Will there never be an end” pone el punto y final de manera tranquila.

Fear Factory tienen una página reservada en la historia del metal como precursores de un estilo del que han mamado desde Korn a Slipknot y del que el nu metal actual ha tomado el testigo directo. El dilema es si van a conformarse con ese pasado glorioso o si están dispuestos a arrebatarle el protagonismo a la gran cantidad de discípulos mediocres que triunfan ahora en el mercado. De momento, no han dado el paso que les hace falta para seguir arriba.

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J. A. Puerta