Supongo que a estas alturas todos habremos oído alguna vez ese dicho popular que afirma que “la experiencia es un grado”. Según esa premisa, y teniendo en cuenta que Pepe Silvestre (guitarra y voz) de Falsos Profetas, militaba ya en dicha banda en 1989, cabría esperar un disco en el que la veteranía se hiciese notar. Sin embargo en este caso creo que sería más apropiado aplicar aquello de: “La excepción confirma la regla”.
La verdad es que no me gusta ser demasiado severo con los grupos underground, entre otras cosas porque yo también, aunque actualmente sólo me dedico a funciones de “management” (lo entrecomillo porque es solo un hobby; no soy profesional) estuve tocando en diversas bandas durante muchos años y sé lo duro que es intentar salir a flote. Pero creo que no decir exactamente lo que pienso sería deshonesto, y además haría un flaco favor, tanto a las bandas cuyos trabajos comento, como al medio que publica dichos comentarios.
Sinceramente creo que “La cuarta profecía” no es un disco a tener en cuenta. Dada la falta de profesionalidad de la que hace gala me parece más una demo larga. Durante los 42 minutos que dura el trabajo (seis temas y dos versiones) no he escuchado nada que compositivamente me llame la atención o que no haya escuchado ya mil veces antes. La escasez de ideas y la falta de arreglos en los temas es alarmante. Sólo destacan (siendo muy generoso) los solos de guitarra, pero aún éstos acaban cayendo en la repetición de patrones en mayor o menor medida.
Puestos a intentar salvar algo (que no se diga que al menos no lo he intentado), señalaría los solos melódicos doblados de “El bien y el mal”, la letra de “Revolución”, el solo de “Discriminado”, un riff de “El negocio de Dios” que que me ha recordado al “Princess Of The Dawn” de Accept, o el solo experimental a base de Whammy de “Ouija”. El resto me ha parecido simple y llanamente paja. Ni siquiera el tema “La cuarta profecía”, que dura más de ocho minutos y es el que más cambios tiene, ha conseguido aportarme nada.
A los temas nombrados hay que añadir dos versiones: “Saborío” de Leche y Habas y “Mr. Crowley” de Ozzy Osbourne, pero cantada en castellano. Nunca he escuchado el tema original del que procede la primera, pero su versión no me ha dicho nada de nada. En cuanto a la segunda… la letra en español está metida con calzador, y la guitarra solista se ha enfocado de forma que toca prácticamente lo mismo que en su día grabó Randy Rhoads, pero sin conseguir clavarlo. Quizá hubiese estado mejor crear unos solos totalmente nuevos; eso aportaría personalidad y evitaría comparaciones.
Si a lo citado hasta ahora añadimos una pésima producción, pues apaga y vámonos. Los instrumentos y la voz se entienden perfectamente, pero parece que cada uno va a su aire aunque estén sonando a la vez. No hay sonido de grupo ni equilibrio entre volúmenes y ecualizaciones. En resumidas cuentas, suena a maqueta grabada en casa.
Sinceramente, creo que Falsos Profetas deberían ponerse las pilas y tomarse las cosas con más calma antes de encarar una nueva grabación. Sin duda conseguirían mejores resultados.
[youtube]https://www.youtube.com/watch?v=cA_pjfpmImI[/youtube]
J. Galiana
