TRANSFER + ARMAGEDÓN – Viernes 17 de enero de 2003, Sala Caracol (Madrid)

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Los valencianos venían a Madrid a presentar su quinto disco, «Canciones desencantadas» (2002), y lo hacían por todo lo alto en la sala Caracol (que alguien me corrija, pero creo que es el sitio más grande donde han tocado hasta ahora en la capital del estado). Para abrir la noche contaban con unos compañeros de la ciudad donde descargaban.

ARMAGEDÓN (desde las 21:34 hasta las 22:31, más o menos)

El quinteto de Leganés lleva formado desde 1996. Tras ganar un concurso graban una maqueta que reparten entre los colegas, vuelven a triunfar en otro concurso y tienen la oportunidad de grabar dos temas en el estudio de Lele Laina (Asfalto, Topo) y abren para un concierto de Rosendo. Deciden sacar otra maqueta, «A pike», que es distribuida por la cadena de tiendas Tipo. A finales del 2001 registran «Nada nuevo bajo el sol». Ellos catalogan sus temas como «de compromiso social y calidad musical». Comenzando el 2002 fichan por Zero Records y bajo este sello se pone a la venta el disco. Esto que sirva como información a la gente que no conoce al grupo o que sabía poco de ellos, como el que subscribe.

Durante la casi cerca de hora de concierto, el grupo compuesto por: Álvaro a la voz, Yeray a la guitarra, Moreno (con esa pedazo de camiseta de Leño) al bajo y coros, Kiko a la otra guitarra y coros y Miki, batería, nos entretuvieron con un Rock urbano bien hecho, con toques de Punk unas veces, otras con ramalazos de Heavy, ritmos de Ska en algún tema, etc. A veces me recordaban a Barricada, otras a Reincidentes, Leize… Alrededor de doce temas descargaron, entre otros, el tercero de su repertorio, «Piensa en blues» (buen tema con toques del estilo musical que menciona el título), «A toda hostia» (con técnica de slap por parte del bajista y alusión al «Maneras de vivir» (Leño) en la letra), «Esclavos» (con las primeras filas bailando pogo), «Reconversión» (dedicada a las cuencas mineras)… y finalizando con un bis en el cual el cantante nos presentó a la banda.

No han descubierto nada nuevo, pero la mayoría de sus composiciones me gustaron. Movieron y animaron a los allí presentes bastante, con algún que otro espontáneo subiéndose para cantar, o en el caso del último que pisó las tablas, para berrear de mala manera.

TRANSFER (22:55 – 00:27)

Para mi hoy en día es uno de los mejores grupos de lo que se cataloga como Rock urbano y así nos lo demostraron esa noche los que en su inicios en 1990 se hacían llamar Mala Suerte y cambiaron al nombre actual en poco tiempo.

Salieron al escenario muy tranquilos y tras un buenas noches, recordatorio a los chavales menores de edad que no habían dejado pasar a la sala por la estúpida ley que hay y proclama anti-fascista por parte de Aris (¡qué raro me resulta verlo sin bajo!), comienzan como lo hace su última obra, con «Atrévete a pensar» (más de un@ debería aplicarse lo que dicen en la letra), con un «¿Botamos un poquito?» por parte del cantante, y enlazando con la primera de su anterior disco, «Utopía» (2000), «Sin saber por qué». La gente cantando sin parar y Aris dirigiendo el micrófono a las primeras filas. La nueva incorporación, el guitarrista Víctor (suple a Juan Carlos, que ya se cansó de tanta carretera), muy quieto en su lugar.

No paraban ni para respirar: a «Buen ciudadano» («Fin de siglo» 1988), con coros del guitarrista Fede y Karlos (incorporado al bajo tras la publicación de la última grabación y con su camiseta de rayas a lo Wally), le sigue «La gran mentira», del segundo disco de igual nombre de 1996 (¡cuánta razón tienen en esta letra!) y «Contradicción», del nuevo.

Y no descansaban, todos los temas seguidos. «Vale la pena», con queja de Antonio Fernández «Aris» por el servicio de cerveza de la sala, fue seguido por «Dinero»; allí no cesaba la gente de cantar, aunque fueran del nuevo (ya con unos cuantos meses en el mercado), y más si le dirigían el micro.

El cantante presenta de manera cachonda al nuevo guitarrista desde hace dos meses, «Victorio», que se dedicaba a vender pañuelos en los semáforos. Nos remontamos a la primera grabación (sin contar con la primera maqueta), que, al igual que el segundo, se encargaron ellos mismos de autoproducir, editar, distribuir y vender por su cuenta, «Años de Rock´N´ Roll y de malos momentos» (1994), con la canción «Bis a bis».

Vuelta a la actualidad con «El pajarillo», con esa letra que va dirigida a los artistas o grupos que cantan y tocan sin sentir lo que hacen, muchas veces por la manipulación e intereses del mercado. Un buenísimo tema tanto musicalmente (ese tono que adopta Aris me gusta mucho) como en la narración. Aunque el solo de Víctor no me convenciera (el de Juan Carlos estaba mejor).

Turno ya de un clásico en los conciertos de los valencianos, «Traidor» (del segundo y último disco que grabaran los guitarristas José Miguel Sanz «Abuelo» y José Miguel Jiménez «Genio», que fueron reemplazados a principios de 1997 por Juancar y Fede).

«Un tema de amor, que los heavies tenemos también corazoncito», así presentaba Antonio «Sin contrato». Unido a «Desde que te vi» «Okupa y resiste», con invasión de espontáneos en escena.

Con la tranquilita (aunque de final cañero) «Otro sabor» agradecían a Armagedón y comentaban que era de cuando empezaban aquel individuo (el batería Agustín Ruíz «Kono» que entró sobre el año 1991 tras abandonar Julián Garrido) y el vocalista. Empalman con «Aún quedan ilusiones», con parte cantada por el seis cuerdas Federico Abad.

Presentaban al Trapa de Matando Gratix para cantar a dúo la real «Falsos dioses», subiendo al rato un espontáneo y un tío haciendo posturitas, la verdad, que hay algunos que para subirse y hacer el capullo, mejor que no se subieran, porque lo único que hacen es entorpecer al grupo y dar por saco. Sin parar le sucedieron las festivas «Los jueves» y «San Francisco de Jachís». Despidiéndose con la última composición del último, «¡Somos más!», y «Kono» de pie tras su batería animando a la gente para que hiciera palmas. De nuevo invasión por parte de algunos para cantar y con juego en el estribillo entre grupo y público, contagiándose de fiesta aquello con cantos y palmas.

Volvían a salir en un instante para terminar con «El último adios» y «Siglo XX». Gran final de concierto e inicio para la juerga posterior.

Así concluyó la noche de aquel viernes en que se volvió a demostrar que Transfer comunican fiesta y marcha de buena manera. Aunque la única pega que le encuentro al grupo es lo estáticos que se muestran los guitarristas y el bajista. Eso sí, gente con los pies en el suelo, como así demuestran con todo el mundo que se dirige a hablar con ellos, y eso les honra.

Texto: Starbreaker