AEROSMITH “Young Lust – The Aerosmith Anthology” (2002)

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aerosmith_younglustPor una cuestión u otra, Tyler, Perry & Co. siempre están en boca de todos por alguna razón: giras incansables que no acaban de aterrizar en nuestro continente; la controvertida aportación al film “Spiderman” con el tema principal del mismo; y la publicación de un nuevo recopilatorio hecho, al igual que su predecesor inmediato, a medida de sus fans europeos (en el que tienen poca cabida los fieles veteranos que les siguen en Estados Unidos -hay que ver un set list de los shows que ofrecen en su país para comprender esto-).

¿Puede afirmarse que por fin nos encontramos ante la colección definitiva de clásicos de Aerosmith? A la vista del material, que ahonda tímidamente en lo expuesto en “Big ones”, la respuesta es negativa. Los dos compactos amplían el horizonte de aquel en cuanto a la inclusión de tres cortes de “Done with mirrors” (era hora de hacer justicia a una canción como “Let the music do the talking”), versiones distintas de “Livin’ on the edge” (en acústico), “Amazing” (con orquesta de apoyo) y “Walk this way” (en su famosa interpretación con los rappers Run DMC), mayor espacio para “Permanent vacation” (por fortuna, aunque sea imperdonable que hayan obviado “Magic touch”) y cuatro temas desconocidos para el gran público.

El pastel se lo reparten “Done with mirrors”, “Permanent vacation”, “Pump”, “Get a grip”, “Big ones” (es demasiado descarado tener que tirar de grabaciones exclusivas de otro recopilatorio para un disco de las mismas características, por mucha calidad que tengan “Blind man” o “Walk on water”) y el directo “A little south of sanity”. De este modo, cualquier neófito que se introduzca en la banda a través de este doble está privado de los primeros seis trabajos del grupo (a excepción de “Dream on” y “Sweet emotion”, interpretadas en vivo) y “Classics live”, así como los dos últimos: “Nine lives” y “Just push play”.

Desde el punto de vista musical, es impecable. Medios tiempos como “Angel”, “What it takes” o “Cryin’” saben a gloria. “My fist your face”, “Heart’s done time”, “Monkey on my back” o “Can’t stop messin’” son una descarga eléctrica al máximo nivel. “Rag doll”, “Dude (looks like a lady)” y “Love in an elevator” contienen una dosis de desenfado y marcha que tumban al más aburrido. Unidos a éstos, las caras-b conservan el legado de la etapa 1985-1993 a la que pertenecen. “Love me two times” de The Doors es rescatada de la banda sonora de “Air America”. “Ain’t enough” aparecía originalmente como bonus track en la edición japonesa de “Pump”. “Head first” acompañaba el single de “Eat the rich” en Europa. Finalmente, “Don’t stop” se incluía como rareza en el sencillo alemán de “Livin’ on the edge”. Todas ellas suenan vivas y optimistas, poseen unos estribillos ideales para canturrear alegremente y nos transportan instantáneamente a unos años memorables.

No echaré piedras sobre mi propio tejado negando el puñado de joyas que conforman el producto pero, analizado como recopilación, resulta demasiado parcial. En resumen, se trata de un conflicto de derechos de propiedad entre compañías discográficas que provoca duplicidad de lanzamientos: el caso de Geffen con “Big ones” y “Young lust”, con la única diferencia de que éste es doble y, por tanto, contiene mayor número de canciones; y Columbia con “Greatest hits”, “Gems” y “Pandora’s box”, dedicados a los viejos hits de los setenta. Por ahora deberemos conformarnos con lo que teníamos: doce discos en estudio que barren otra antología excesivamente restringida (y suman cinco).

J.A. Puerta