La noche era propicia para que el señor Starbreaker y yo realizáramos un “body-count”, una auténtica matanza de adolescentes, ya que era… ¡Viernes 13!, y teníamos por delante un suculento concierto, que cuanto menos, debía de desatar nuestros más violentos instintos.
El concierto en cuestión tenía un precio razonable (6 €), lo que no quita que podrían haber puesto un poco más de “creatividad” en la entrada, ya que es la entrada más cutre que he visto en mi vida. Ni los nombres de los grupos, ni la hora, ni la fecha, ni un miserable dibujo haciendo apogeo de “Viernes Trece” que hubiera servido de recuerdo… Hasta una fotocopia hubiera quedado mejor que ese pequeño trozo de papel de dimensiones ridículas y color psicodélico. Así que me abstengo de escanear ese “intento de entrada de concierto”.
Nos adentramos en la sala un poco después de la hora prevista, pretendiendo con ello no tener que esperar mucho. Pues bueno, yo no sé si estaban matando y/o torturando a alguien, invocando a los “demonios que no deben ser nombrados” mediante el video de Amset o jugando al mus, pero el caso es que el show empezó a las 23:45. Esto señores de la organización o a quien corresponda, no me parece serio. Menos mal que tenía a mano al señor Starbreaker y estuvimos charlando, que si llego a estar solo me muero de asco y tengo que escarificarme runas en el pecho para no cargarme a alguien.
Los primeros en tocar fueron ONLY BLOOD, esta joven banda demostró mucha calidad, un Grind-Death bastante efectivo y a la yugular. Los músicos, bastante diestros, aporrearon sus instrumentos sin piedad muy en la onda Dying Fetus, mientras el vocalista emitía una voz ultraterrena y profunda, o agónicamente chillona, cuando el momento lo requería. Temas duros, rápidos, con “palmutes” y “tappings” muy bien colocados, acompañados por un sonido impecable de la sala. El cuarteto demencial culminó una actuación bastante buena.
Destacó el singular tema denominado “Balada” el cual recomiendo a cualquier ente romántico que quiera bailar pegado con su amado/a (o descuartizarlo/a).
El Apocalipsis simplemente se desencadenó en la sala con los madrileños ROTTEN MINDS. He de reconocer que cuando los músicos subieron al escenario me quedé un poco sorprendido, me explico, tenían las típicas pintas de un grupo de Nu Metal imitadores de Soulfly y el cantante de chaval formalito al que le gusta la música ligera (por cierto llevaba una camiseta de “The Ghost in the shell” muy chula). Nada más lejos de la realidad, las apariencias una vez más son engañosas. Grindcore ultracazurro, ultra Brutal Death trallero al máximo, una explosión musical en los oídos. En cuanto el cantante abrió la boca, me quede flipando, sin duda una de las voces más bestias que he escuchado en mucho tiempo, profunda, cavernosa… y una forma de cantar muy rápida, en línea con la música, que me hacia dudar si el tío respiraba (lo mismo no y era un zombi muy bien conservado).
El grupo técnicamente era impecable, con un batería que debe de alimentarse con gasolina, con un registro de “martilleo” propio de un martillo neumático. Estilísticamente parecidos a Suffocation y Pyrexia, pero con su toque propio más Grind. Durante su actuación resultaron muy compactos y compenetrados con un sonido muy profesional. En algunos momentos sonaban un tanto lineales (sobretodo la voz) pero esto era de sobra compensado con la dosis de violencia auditiva en grado extremo que producían. Temas como “The Corpse Dragger”, “Humans Carved”¸“Zombie Legion” y la bestialmente hecatómbica “Necrogallery” dejaron al escaso público literalmente temblando y a mí me fascinaron (de paso animo a la peña a que acuda a los conciertillos de grupos poco conocidos y apoye la escena).
El trabajo debut “Necrogallery” ha sido sacado a la luz por el sello de música extrema almeriense Hecatombe Records, que desde que sacaron su primer CD “Demoniac bible” de los también almerienses Holocaust (formado con algunos ex Reincarnation) no daba muchas muestras de vida.
Los ya veteranos GREENFLY continuaron el espectáculo con su Death de la vieja escuela Entombed con algunos toques hardcorianos sin perder por ello agresividad en su forma de tocar. Si algo es destacable de estos madrileños es la enorme variedad que presentan en sus temas y unos ritmos bastante currados.
Durante su actuación el vocalista fue el auténtico centro de atención, no ya sólo por la batalla campal que tenía con el pie del micro (en una de sus arremetidas casi le pega a uno de los guitarras), sus frases cachondas: “¡Tripis, pastillas…!”, “Esta canción se la dedico a los que escuchan ahora Death Metal y ¡no tienen ni puta idea de donde viene!” refiriéndose a una versión de Sentenced, los revolcones que se pegó por el suelo… y el momento estelar, cuando el individuo recogió un cartoncillo de pastillas que estaba tirado en el escenario desde que el concierto comenzó (cuyo contenido era del todo desconocido, lo mismo era una moderna droga de diseño o un veneno letal, vamos que eso de automedicarse a ciegas no “mola”), resumiendo un autentico “angelito” bastante carismático.
En un par de temas participó uno de los anteriores vocalistas que pasó por la formación y la verdad es que las dos voces Death se complementaron muy bien y me gustó bastante el “experimento”, podrían plantearse tener dos vocalistas.
El sonido fue muy bueno como en las otras dos bandas y Greenfly cerraron una actuación correcta.
En cuanto a HUMAN MINCER… No tengo ni idea de cómo lo hicieron (supongo que bien), ya que como el concierto empezó tan tarde, al finalizar Greenfly eran ya las 1:00, por lo que Starbreaker y un servidor nos tuvimos que marchar a pillar el metro… Si la próxima vez se empieza con algo más de puntualidad y se mamonea menos…
Texto: Burninboy
Fotos: Starbreaker


